El gobierno de Donald Trump revocó la autorización de la Universidad de Harvard para admitir estudiantes extranjeros, tras un reciente desacuerdo sobre la legalidad de una extensa solicitud de registros por parte del Departamento de Seguridad Nacional de EEUU para una investigación.
Redacción Perspectiva
Esta decisión, comunicada a la institución por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, mediante una carta con efecto inmediato, se produce en un contexto de creciente tensión entre Harvard y Washington. El gobierno acusa a la universidad de tolerar el antisemitismo en el campus, restringir discursos «alternativos» y promover programas de inclusividad sexual y racial.
Harvard calificó la medida de Trump como «ilegal», anticipando un impacto significativo en su capacidad para atraer talento internacional, esencial para su comunidad académica, y la posibilidad de una nueva batalla legal. La universidad ya había demandado al gobierno el mes pasado por intentar imponer cambios en su currículo, políticas de admisión y prácticas de contratación.
This administration is holding Harvard accountable for fostering violence, antisemitism, and coordinating with the Chinese Communist Party on its campus.
It is a privilege, not a right, for universities to enroll foreign students and benefit from their higher tuition payments… pic.twitter.com/12hJWd1J86
— Secretary Kristi Noem (@Sec_Noem) May 22, 2025
Actualmente, alrededor de 6.800 estudiantes internacionales, que representan aproximadamente el 27% del alumnado (un aumento desde el 19,7% en 2010), estudian en Harvard. La mayoría son estudiantes de posgrado provenientes de más de 100 países.
La medida también podría tener un impacto considerable en las finanzas de la universidad, cuya matrícula para el próximo año académico es de 59.320 dólares, con costos totales que pueden alcanzar casi 87.000 dólares. Los estudiantes internacionales suelen cubrir una mayor proporción de estos gastos.
El Departamento de Seguridad Nacional confirmó la acción en un comunicado de prensa, advirtiendo a los estudiantes internacionales de Harvard que deben transferirse o perder su estatus legal, ya que la universidad ya no puede inscribir nuevos estudiantes extranjeros.
Además argumentó que Harvard ha creado un entorno inseguro al permitir que «agitadores antiestadounidenses y proterroristas» ataquen a estudiantes judíos, y sin ofrecer pruebas, acusó a la universidad de coordinarse con el Partido Comunista chino.
Kristi Noem declaró que la administración está responsabilizando a Harvard por fomentar la violencia, el antisemitismo y la coordinación con el Partido Comunista Chino en su campus.
La revocación de la certificación del Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio impide a Harvard patrocinar visas para estudiantes internacionales. Noem justificó la medida por «incumplimiento de la ley», enfatizando que la matriculación de estudiantes extranjeros es un «privilegio, no un derecho». Advirtió a otras universidades que esta acción debería servir de advertencia.