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viernes, agosto 29, 2025

Obligaciones que podrían convertir la crisis en caos

Nils Leporowsky, presidente del CACIF y el economista Daniel Fernández, del Observatorio de Coyuntura Económica de la UFM, explicaron a Perspectiva las repercusiones que las obligaciones pecuniarias podrían acarrear para el sector productivo, severamente golpeado por las restricciones que impone la pandemia de COVID-19.

Roxana Orantes Córdova

Ayer se conoció un estudio realizado por el Comité Coordinador de Asociaciones Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF), con apoyo de CABI, donde se expone el deterioro en varios aspectos de la economía nacional debido a la inactividad de la mayor parte de empresas.

También hoy, venció el plazo para el pago del Bono 14, que no podrá ser diferido como consecuencia de un fallo de la Corte de Constitucionalidad (CC). Además de esta erogación extraordinaria, las empresas se encuentran en un momento crítico, porque a la pérdida de utilidades suman una serie de gastos fijos que amenazan con la quiebra a las empresas que aún no han tenido que cerrar.

Los dos entrevistados coinciden en que la crisis económica podría derivar en caos y el desempleo que se ha generado en 2020 podría tardar años en recuperarse.

“Estamos en una recesión terrible”: Leporowsky

Después de cuatro meses de cierre forzoso, y con solo cerca del 40% operando, las empresas carecen de flujo de caja, señala el presidente del CACIF, quien menciona el informe que ayer presentó esa gremial, basado en datos de la plataforma CABI, donde se indica que el país ha perdido cerca de un 40% de movilidad.

“Los empresarios nunca pedimos dejar de pagar el Bono 14, sino únicamente diferir el pago, que planteamos realizar a plazos. Eso hubiera ayudado, pero al ser obligatorio, probablemente muchos van a tener que cerrar”, expresa.

Según comenta: “actualmente en los centros comerciales no se ven locales vacíos, sino cerrados y en alquiler. La gente ya no puede más. Ya no tienen para pagar los gastos de funcionamiento”.

“El gobierno está claro de esta situación y apoyó diferir el pago del Bono 14. Era una propuesta basada en ley, para que los empresarios sin capacidad de pago pudieran diferirlo y recibir algún financiamiento con intereses bajos. Sin embargo, por alguna razón que desconozco, la CC botó esta propuesta con un fallo y ahora, es posible que muchas empresas realicen este pago y deban cerrar, lo que implicará que estos trabajadores quedarán desempleados y recibirán el bono como su último pago”.

Uno de los factores que contribuyen a convertir la crisis en un caos es lo prolongado del cierre. “Cuando esto comenzó no imaginamos que iba a ser tan largo. Llevamos cuatro meses y estamos en el pico, muy lejos de la fase cero o la 1. Falta por lo menos un par de meses para ver la luz”, señala el presidente del CACIF.

La consecuencia de este cierre prolongado es que “vivimos una recesión terrible. El golpe a la economía es sin precedentes. En Guatemala se crean unos 25 mil empleos anualmente y en estos meses se han perdido poco más de cien mil. Por lo menos necesitaremos cuatro años para recuperarnos”.

Otra de las erogaciones que afectan al sector privado son los impuestos. “Hablamos con el Superintendente de la SAT y puedo decir que el sector productivo le hizo ganas, por la necesidad del Estado de cubrir sus planillas. Sin embargo, la recaudación tributaria cayó aproximadamente en un 20%. El gobierno también tendrá problemas para financiarse”.

“Están matando a la gallina de los huevos de oro”: Daniel Fernández

Daniel Fernández, de UFM Market Trend, comenta: “el Bono 14 está en la ley y no es posible no pagarlo. Sin embargo, muchas empresas no tienen capacidad para pagarlo. Muchos pensaron que esto iba a durar poco tiempo, pero no fue así”.

“El pasivo laboral en Guatemala es muy rígido y cuando existe un fuerte pasivo, las empresas cierran y se genera mayor desempleo. La ley intenta ser tan proteccionista del pasivo laboral que termina quebrando empresas”.

Según explica, la situación de Guatemala se enmarca en el contexto de la crisis internacional, pero podría calificarse como una situación “autoinflingida”.

Sumado a la falta de actividad económica, las diversas obligaciones motivan que “quienes tenían un empleo ahora no lo tienen y los que tienen, cobran menos”. Las obligaciones y la inactividad a los que está sometido el sector productivo, equivalen a “matar la gallina de los huevos de oro para comérsela”.

“La SAT dio 15 días en abril para pagar los impuestos y esto fue un alivio temporal para las empresas porque no están generando beneficios durante la crisis pero deben realizar los pagos. Tienen crisis de liquidez y los créditos del CHN no llegan a todos los solicitantes. El CHN no es eficiente, las empresas se encuentran en crisis de liquidez y necesitarían créditos más ágiles”.

Hasta el momento, señala Fernández, se han realizado muy pocos créditos y algunos tienen contenido político. “Se otorgan por cuello”, expresa. “Lo mejor no hubiera sido ofrecer esos créditos canalizados por una institución estatal, sino bajar los impuestos o condonar el ISO. Si Guatemala ya tenía serios problemas de pobreza, es de esperarse que muchos ya estén en el umbral de la pobreza extrema”, concluye.

 

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