Luiz Inácio Lula da Silva reaccionó indignado ante el vandalismo de ayer en las sedes de los tres poderes de Brasil, donde grupos de manifestantes con la camiseta de la selección brasileña ejecutaron protestas violentas, que incluyen destrucción y robo.
Redacción Perspectiva
Además del mandatario, otros presidentes afines al Foro de Sao Paulo, el Parlamento Europeo y presidentes de varias naciones expresaron su molestia con los vándalos y su aval al régimen recién electo en Brasil, donde este fin de semana, miles de supuestos simpatizantes de Jair Bolsonaro asaltaron las sedes del Congreso, el Tribunal Supremo y el Palacio presidencial.
El gobierno brasileño respondió inmediatamente, desmantelando el “campamento bolsonarista” en la entrada del Cuartel General del Ejército, donde los descontentos con los resultados de las elecciones, pedían a los militares un golpe de Estado. Al momento, hay unos 1,200 detenidos durante la acción gubernamental.
Además de Lula, los jefes de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, y del Senado, Veneziano Vital do Rêgo. y la presidente de la corte Suprema, firmaron una nota donde llaman al país a la “normalidad, respeto y trabajo”.