Jueza de Niñez podría ser investigada por tortura contra un niño de tres años

La Corte Suprema de Justicia (CSJ), admitió la solicitud de antejuicio contra la jueza María Belén Reyna Salazar, quien habría violado varios derechos fundamentales a un menor que tenía tres años cuando sucedieron los hechos. Irina Bitkov, madre de Vladimir, y Rolando Alvarado, abogado de la familia Bitkov y tutor del niño, comentan el caso.

Roxana Orantes Córdova

En 2015, la jueza de primera instancia de la Niñez y Adolescencia del Área Metropolitana, María Belen Reyna Salazar, decidió institucionalizar al pequeño Vladimir Bitkov (3), enviándolo a un orfanato donde el niño sufrió diversidad de maltratos durante 42 días en los que fue sometido a un régimen similar al de cualquier cárcel.

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El hogar donde Vladimir estuvo internado bajo un régimen que le dejó secuelas físicas y psicológicas, se llama paradójicamente “Amor del Niño”, cuya directora Shyrel Lyne Osborn llegó al extremo de interponer una Acción Constitucional de Exhibición Personal para que Vladimir retornara al sitio donde fue torturado de muchas formas, aduciendo que “podría estar sufriendo malos tratos de sus tutores mientras sus padres permanecen en prisión preventiva”.

Vale mencionar las condiciones en las que el niño retornó al cuidado de sus tutores legales, Verónica González Cano de Cano y José Rolando Alvarado Lemus, niñera y abogado, plenamente documentadas por diferentes especialistas.

La sentencia de la CC donde se niegan los amparos acumulados por la jueza Reyna Salazar y la directora del orfanato “Amor del niño”, indica que al salir de ese lugar, Vladimir presentaba:

“Conjuntivitis, tos persistente (tardó un mes en curarse), diarrea, parásitos, amebas, cicatriz sobre el ojo derecho y un diente roto”, lesiones que pudieron ser accidentales o debido a golpes.

Testimonios posteriores al rescate del menor señalan que: “Lloraba en silencio, no quería hablar y necesitó apoyo psicológico”, “Escondía la comida y los juguetes debajo de la ropa”.

Todo este sufrimiento pudo ser evitado si Reyna hubiera respetado la decisión de otra jueza anterior, quien había otorgado la custodia provisional a la niñera que había atendido al niño desde su nacimiento y al amigo de la familia, además de su abogado.

Sin mostrar compasión ni atender el interés del niño, quien había expresado a la psicóloga que deseaba permanecer con “Verónica”, quien lo alimentaba y cuidaba, la jueza separó a Vladimir de sus tutores. Ni siquiera les permitió despedirse del pequeño, que lloraba y gritaba mientras lo trasladaban al orfanato, donde tampoco se dio a la madre ninguna información sobre el menor mientras estuvo recluido en ese lugar.

La jueza, quien entregó al niño al orfanato aduciendo podía no ser hijo de los Bitkov, debido a confusiones en la identidad por los papeles, “olvidó” pedir una prueba de ADN, que hubiera solucionado esa duda.

Actualmente, Vladimir es un niño de nueve años que practica deportes y vive una infancia normal con su familia. Federado en tenis, ya ha obtenido trofeos y los días de pesadilla parecen lejanos.

Sin embargo, todos estos años Reyna ha seguido siendo jueza de Niñez y Adolescencia, señala Alvarado, quien menciona que esto es preocupante porque

¿cuántos niños cuyos padres carecen de los recursos académicos, económicos y asesoría jurídica habrán terminado institucionalizados en sitios de horror, como el orfanato donde fue enviado Vladimir?

El pequeño Bitkov fue víctima del caso Migración y Corrupción, que arrastró a sus padres y hermana, a quienes se violaron todos los derechos (estaban protegidos por la Convención de Palermo).

Por su defensa de los Bitkov, los abogados Victoria Sandoval y Rolando Alvarado fueron galardonados en Londres con el premio Magnitsky a los derechos humanos.

La jueza Reyna Salazar podría ser investigada por varios delitos, incluyendo tortura. Esto dependerá de lo que decida el juez pesquisidor, indica Alvarado.

“Gracias a Dios comienza a hacerse justicia”

“Esta jueza envió a Vladimir al orfanato. Gracias a Dios, comienza a hacerse justicia y la CSJ nos notificó que aceptaron nuestra solicitud. Esto ha sido un proceso muy largo, tenía tres años cuando el Estado lo secuestró, hoy tiene nueve”, dice Irina.

La madre narra que durante esos días, ella estaba hospitalizada junto con su hija mayor, e Igor Bitkov, el padre, se encontraba en la cárcel. “La jueza solicitó información del niño a la embajada rusa, a la CICIG y a la FECI, pero jamás a sus padres ni abogados. Cuando decidió mandarlo al orfanato no preguntó si tenía alergias, si tomaba algún medicamento, en qué idioma hablaba y ningún otro dato. Ni siquiera atendió la petición del niño, quien había dicho a la psicóloga que quería permanecer con su niñera”.

“Hemos sabido, aunque no está confirmado, que una familiar muy cercana de la jueza trabaja en el Organismo Judicial y desde ahí la protegían. Sin embargo, con el fallo de la CC, que nos dio un amparo provisional, la CSJ tuvo que enmendar la decisión anterior”.

“Vivimos una situación de tortura que puede calificarse como producto de un secuestro del Estado. La juez prohibió el contacto de los tutores y familiares con el niño, solicitaba información a la embajada rusa. Y a pesar de que todo estaba en ley, nos quitaron la custodia por cuarenta días”, comenta la madre de Vladimir y concluye:

“¿Cuántos otros niños sufrieron en estos años y cuántas otras resoluciones similares se habrán dado, por dinero o por influencia? Para recuperar a Vladimir tuvimos que presentar un amparo en el transcurso de tres días ¿qué pasa con los padres que no tienen un abogado para interponer el amparo en tres días?”.

“Lo más impactante: sigue siendo jueza de Niñez”

“La CSJ tuvo que fundamentar bien su resolución, que en febrero de este año rechazó in limine la solicitud de antejuicio que habíamos presentado. Para rechazar in limine, se basan en que existe un argumento político, espurio o infundado. Y no había ninguno de los tres elementos”, señalala Alvarado.

Según recuerda, luego del allanamiento donde fueron capturados los padres y hermana mayor del niño, este fue llevado por la Procuraduría General de la Nación a un juzgado de turno, donde permanecieron seis horas. En ese juzgado, considerando el deseo expresado por el pequeño y en atención a su interés (según la ley, siempre debe privar el interés del niño), les fue otorgado el abrigo provisional que poco después revocó la jueza Reyna.

“Lo mandó a un orfanato donde lo golpearon. Prohibió las visitas. Cuando el niño entró a ese lugar, tomaba pacha. Se la quitaron en pocos días. Reyna violó los derechos humanos del niño, no quiso escucharlo y aunque tuviera tres años, existen métodos especiales para escuchar a un niño en esos casos”.

“Entre otras irregularidades, afirmaba que no era hijo biológico de sus padres, pero en ningún momento pidió pruebas de ADN, que nosotros debimos solicitar a un laboratorio español. Ella y la directora del orfanato intentaron interponer un amparo contra una resolución de la Procuraduría de los Derechos Humanos (dirigida por Jorge de León Duque), donde se establece que hubo violaciones a los derechos del niño. Este recurso fue rechazado por la CC”.

“En este momento, ya se nombró a un pesquisidor, el Magistrado de la Sala Primera, donde se decidirá el procedimiento. Reyna puede ser citada o capturada. Los delitos fueron varios: abuso de autoridad, prevaricato y tortura, vemos entre otros”.

“Llama la atención que una jueza que violó los derechos de un niño haya seguido siendo jueza de niñez. En este caso estamos buscando un precedente, para que con su actuar, jueces como esta no sigan violentando los derechos de niños cuyas causas ella va a conocer”.