El Tribunal Supremo de Brasil falló a favor de la inmunización obligatoria, lo que permitirá a las autoridades sancionar a los ciudadanos que no se vacunen contra el COVID-19. La medida fue rechazada por el presidente Jair Bolsonaro, quien aseguró que su gobierno no obligará a ningún ciudadano a vacunarse.
Redacción Perspectiva
Aunque la medida no indica que los brasileños serán obligados fisicamente a vacunarse de forma directa, sin embargo, quien decida no hacerlo tendrá que afrontar una serie de consecuencias que pueden afectar su empleo o el derecho a convivir en espacios sociales como cines o restaurantes en donde se prevé como requisito obligatorio presentar un carnet como prueba.
El presidente Jair Bolsonaro, manifestó su rechazo al fallo del Tribunal y calificó como un grave error utilizar medidas coercitivas: «Esto no es Venezuela, no es Cuba», expresó el mandatario brasileño.
«No voy a obligarle a usted a ponerse la vacuna porque yo sí soy responsable», dijo en un video en redes sociales este jueves según un reportaje de la BBC.

«¿Qué lindo, ¿no? (…) ¿Quién quiere medidas restrictivas?», ironizó Bolsonaro. «El Supremo no ordenó imponer medidas restrictivas, el Supremo dijo que el presidente, los gobernadores pueden imponerla, yo no voy a imponer nada, de mi parte cero (…), no habrá medidas restrictivas el año que viene, además el año que viene no habrá vacunas para todos», dijo Bolsonaro.
La disposición permite a las autoridades colocar sanciones en caso se compruebe que una persona no se ha vacunado o se niega a hacerlo.
Aunque el presidente del Tribunal Supremo, Luiz Fux indicó que «nadie va a arrastrar a nadie por los pelos para que se vacune «, las implicaciones de no hacerlo, obligarán a muchas personas a vacunarse sin estar totalmente de acuerdo.