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lunes, julio 26, 2021

¡Urge acelerar las cortes!

Salvador Paiz

Eliyahu M. Goldratt fue un físico israelí, reconocido por sus aportes a la gestión empresarial y por haber creado la Teoría de Restricciones. En los 80s escribió un libro titulado “La Meta”. Esta es una lectura obligada para todos aquellos que queremos entender sobre la mencionada teoría y las líneas de producción. Para mí, es una lectura que aplica a diversos ámbitos y que nos ayuda a comprender conceptos como teorías de colas y cuellos de botella. Hoy lo aplico para facilitar la comprensión de la cadena de Justicia Criminal.

En “La Meta”, Goldratt afirma que la identificación del cuello de botella del proceso o sistema es el factor más importante para mejorar su desempeño. Para hacerlo presenta una metáfora de una caminata de niños scout. La fila iba lenta y separada, los niños no iban coordinados ni a un buen paso. Se descubre que el cuello de botella en la caminata era Herbie, el niño gordito del grupo que cargaba una mochila sobrecargada y que caminaba más lento que el resto. El personaje principal del libro decide colocar a Herbie al inicio de la fila, para encabezar la caminata. Procede a repartir la carga de la mochila entre los demás compañeros. Esto resulta ser muy favorable: los niños mantienen el paso y la fila permanece mucho más compacta. Con esta metáfora se explica que, al enfocarnos en el cuello de botella, logramos mejoras en el sistema.

Los cuellos de botella existen en todo tipo de sistemas, desde una sencilla línea de producción hasta complejos sistemas nacionales. El Flujograma de Justicia Criminal es una herramienta que mide la eficiencia del sistema de Justicia Criminal en su conjunto y la de las instituciones que lo integran. Desde 2014, la Coalición por la Seguridad Ciudadana, el CIEN y Fundesa, han realizado este análisis metódico y de gran trascendencia. Este nos permite identificar el cuello de botella, así como las oportunidades de mejora. Los resultados de 2020 fueron presentados esta semana y muestran una baja en la eficiencia global de la cadena de justicia criminal, pasando de 31.8 por ciento a 24.9 por ciento.

Si revisamos institución por institución vemos que, a pesar de la pandemia, el Ministerio Público continúa manteniendo un buen desempeño, con una eficiencia anual del 111.6 por ciento. El INACIF mejoró su eficiencia, llegando a 99.7 por ciento. No obstante, el caso de nuestro Organismo Judicial (OJ) va de mal a peor. Esta institución sufrió una baja en su eficiencia de casi diez puntos porcentuales, pasando de 48.3 por ciento a 38.7 por ciento. Además, la mora en el OJ es insostenible. Esta ha pasado de 112,002 casos en 2019, a 134,568 en 2020. En tres años, se ha duplicado el inventario acumulado de casos.

¿Cuál es el cuello de botella en nuestro sistema de seguridad y justicia? La respuesta es evidente, las cortes. Para nuestra mala suerte, la crisis de Covid-19 solo agudizó el problema. ¿Cómo ponemos a las cortes de primero en la fila? ¿Cómo les alivianamos la carga? ¿Podremos implementar esquemas alternativos de resolución de conflicto? ¿Cómo elevamos su capacidad de procesamiento? La digitalización de las cortes pareciera ser nuestra mejor apuesta en el cortísimo plazo.

En todo esto, no podemos ignorar que llevamos más de un año y medio sin nuevas cortes (CSJ y Apelaciones). Recordemos que nuestra Constitución exigía su nombramiento desde 2019. El atraso original fue nefasto pero no hay excusa para seguir atrasando. Debemos elevar como prioridad la resolución del grave cuello de botella en nuestras cortes. Ese cuello de botella nos aleja de las metas de eficiencia, impunidad y velocidad del sistema de justicia como un todo y que entrega anualmente a la sociedad guatemalteca. 

Aplicando la Teoría de Restricciones de Goldratt a Guatemala, seguramente aparecería la efectividad de la justicia como una de esas limitantes principales a nuestro desarrollo. Aplicando nuevamente esta teoría a dicho subsistema, es evidente que las cortes se vuelven la limitante más importante para nuestro avance. Por ello la importancia de mejorar la efectividad y desempeño de las cortes, no puede ser subestimada. Tenemos que ponerle la atención que se merece y enfocar todas nuestras energías en su mejora. No solo porque mejorará el sistema de justicia, sino también porque mejorará nuestro desempeño como país. ¡Aceleremos nuestras cortes!

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