Exilios y huidas, la excusa de la impunidad

Por Julio Abdel Aziz Valdez

Corría aquellos años oscuros del conflicto armado interno, periodistas, estudiantes y activistas ligados en forma directa e indirecta con la insurgencia eran secuestrados o bien asesinados por razones políticas en medio de campañas contrainsurgentes, a su vez empresarios y políticos huyeron también por la creciente campaña de secuestros y extorsiones, la violencia estaba a la orden del día y no se sabia con claridad quienes eran los responsables.

Luego de una nueva constitución en 1985 y del fortalecimiento de la institucionalidad democrática, la depuración de los cuerpos de policía y ejército, y vaya con toda una batería de acuerdos de paz promocionados y financiados por la cooperación internacional, finalmente la violencia política casi desapareció, pero en los últimos dos años, cabalmente como decimos por acá, desde la salida de la CICIG  de Guatemala, se producen salidas de operadores de justicia y ahora hasta un periodista, quienes luego de sendas declaraciones afirman que están siendo perseguidos por razones políticas y vaya, aduciendo que están en peligro sus vidas, salen rumbo a Estados Unidos donde han estado prestos a seguir activando sus posturas, las que supuestamente fueron las que les valieron amenazas a sus vidas, pero.. ¿Qué está sucediendo en realidad?

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A diferencia de aquellos aciagos años, hoy vemos a personas con denuncias y procesos legales en firme que deciden salir del país, estas personas ya han adelantado que en tales procesos saldrán perjudicados y antes de pisar una cárcel deciden poner pie en polvorosa y desaparecen, lo interesante es que existe un desnutrido apoyo local que se esconde en nombres rimbombantes de decenas de organizaciones de papel que no logran reunir más que un par de decenas de personas a donde sean que vayan a hacer demostraciones públicas de rechazo.

Durante el largo periodo que la CICIG funcionó en Guatemala se llevaron a cabo arrestos, decomisos, acusaciones contra empresarios, políticos, personas del común, es más hasta se produjo la destitución de un presidente constitucional y su vicepresidenta, todo esto aplaudido por la población que observaba como el poder dejaba de pavonearse con la impunidad que viene con el cargo, pero hoy en día, algunos de esos operadores que antes eran vitoreados ahora son cuestionados por sus acciones y, ante la amenaza de que en realidad se pueda confirmar tales acusaciones y de que puedan salir culpables en juicios, pues han optado por salir del país aduciendo que las condiciones de su detención, a la que llevaron a decenas de funcionarios antes, no se aplican a ellos, ¿no es esto una contradicción?

Puedo entender que exista la duda de que los jueces no actúen con independencia, u objetividad en casos donde pueda prevalecer la venganza, pero ¿no es acaso la mejor manera de mostrarlos enfrentando los procesos viciados? Al parecer no. Esta gente es incapaz de verse un solo día en prisión preventiva.

Frente a ello el poder de la metrópoli se presenta, Estados Unidos brindando visas de exiliados a cuanto operador de justicia que fue utilizado por ellos en procesos que a ellos interesaba, nuevamente se demuestra que el tema de justicia no les interesa, millones de dólares de USAID en capacitaciones, equipamientos de juzgados y del ministerio público se tiran por el caño cuando brindan en forma expedita un visado de exilio, persecución política dirán en su aplicación.

¿De que forma se le puede decir a estos funcionarios que el dinero que no les cuesta generar tan fácilmente lo tiran en sistemas que ellos mismos han ayudado a destruir?

¿Qué le queda al exiliado? Pues bien, sumirse en su miseria política y seguir con su vida, esperando que los aires políticos cambien y puedan regresar con la misma impunidad con la que una vez se fueron, vitoreados nuevamente por aquellos que no logran reunir a mas que un puñado de activistas de izquierda que siempre se encumbran moralmente por sobre todos los que no creen como ellos.