Las devastadoras inundaciones en la región italiana de Emilia Romaña han dejado una estela de destrucción y han requerido un arduo trabajo de rescate por parte de los valientes bomberos. A medida que se cumplen 48 horas desde el inicio de esta tragedia, el recuento de víctimas aumenta, con al menos 14 personas que perdieron la vida y más de 20 mil evacuados.
Redacción Perspectiva
En medio de esta desoladora situación, los equipos de rescate continúan su labor heroica para salvar a las personas atrapadas en pueblos aislados o en sus propias casas. Las nuevas lluvias que se pronostican mantienen en alerta a todos, ya que los ríos de la región están en estado crítico.
El descubrimiento de la víctima número 14, un hombre de 84 años hallado sin vida en el barro de su patio en Faenza, fue anunciado en directo por el presidente de la región, Stefano Bonaccini. Este trágico suceso refuerza la magnitud de la tragedia que ha golpeado a la comunidad.
Las operaciones de rescate se ven dificultadas por las múltiples averías en las redes eléctricas y telefónicas, dejando a muchas personas sin posibilidad de comunicarse. Además, los desprendimientos de tierra han dejado decenas de carreteras intransitables, complicando aún más las tareas de ayuda.

A pesar de la llegada de la noche, las inundaciones persisten en algunas áreas de Rávena, donde el Ayuntamiento ha ordenado la evacuación de casas en calles donde el agua está alcanzando niveles peligrosos. La falta de electricidad y agua potable sigue afectando a numerosas viviendas, y en los Apeninos, algunas localidades permanecen aisladas debido a los deslizamientos de tierra, especialmente en la zona de Forlì.
El prefecto de Rávena, Castrese De Rosa, describe esta emergencia como única en su género, algo que no se había presenciado en más de 100 años. La magnitud de la tragedia es evidente, y cada día se descubren nuevas víctimas. El jueves por la tarde, cinco cuerpos sin vida fueron encontrados, incluyendo a un matrimonio de agricultores y tres personas mayores que perecieron en sus propias casas.
A pesar de la adversidad, algunas escuelas en ciudades como Bolonia y Casalecchio han reabierto sus puertas, aunque el estado de emergencia continúa en toda la región. La agencia ambiental regional de Emilia Romaña ha mantenido la alerta roja, aunque las previsiones meteorológicas han mejorado en las últimas horas. Sin embargo, la posibilidad de nuevas lluvias durante el fin de semana mantiene a los ríos en estado de alerta, lo que genera preocupación adicional.
El presidente de la región de Emilia Romaña, Stefano Bonaccini, ha descrito la situación como verdaderamente dramática en muchas zonas. La cantidad de agua que ha caído ha superado cualquier expectativa, incluso superando las lluvias de hace dos semanas, que ya habían sido consideradas sin precedentes.





































