Tras el anuncio realizado el pasado jueves por el presidente Bernardo Arévalo sobre los nuevos salarios mínimos para 2026, las principales cámaras empresariales del país han manifestado un rechazo ante la medida. El sector productivo califica esta acción como una «decisión política disfrazada de protección social» que castiga al empleo formal y profundiza una informalidad que ya asfixia a la economía nacional.
Redacción Perspectiva
A través de distintos pronunciamientos, el sector industrial advierte que este aumento no genera mejores oportunidades, sino que encarece la contratación de jóvenes que buscan su primer empleo y limita la capacidad de las más de 218 mil micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) para sostener sus planillas.
El sector industrial rechaza un aumento al salario mínimo que no responde a la productividad real del país y afecta directamente al empleo formal.
Lee la postura completa: https://t.co/nSAciNql07 pic.twitter.com/eH6v25QrlM
— Cámara de Industria de Guatemala (@industriaguate) December 19, 2025
Argumentan que la decisión ignora la realidad técnica del país: según la OIT, Guatemala tiene el cuarto salario mínimo más alto de la región, pero ocupa el puesto 13 en productividad. Datos del IGSS refuerzan esta postura, señalando que el incremento aplicado en 2025 ya provocó una desaceleración del empleo formal del 44%; una tendencia que temen se repita en 2026.
Por su parte, la Cámara del Agro (CAMAGRO) emitió una postura crítica resaltando que el sector agrícola crecerá apenas un 1.8% en 2026, menos de la mitad del promedio nacional del 4.1% estimado por el BANGUAT. Además, denuncian que el costo real para las empresas es 1.4 veces mayor al porcentaje anunciado debido al efecto de las prestaciones obligatorias que se amplifican con cada aumento nominal.
A este panorama se suman factores externos que minan la competitividad del campo:
Infraestructura destruida: Carreteras en mal estado que elevan costos logísticos.
Crisis portuaria: Congestión persistente que presiona directamente la capacidad de contratación rural.
🚜 El PIB agro crecerá solo 1.8 %
📊 El PIB nacional 4.1 %
🏗️ Otros sectores, 8–9 %💼 Cada punto de aumento salarial cuesta 1.4 veces más por prestaciones y hoy se suma a 🚧 carreteras destruidas y 🚢 puertos colapsados.
🇬🇹 Presidente @BArevalodeleon: proteger el empleo rural… pic.twitter.com/mqLm2yuZIZ
— Cámara del Agro (@CamagroGuate) December 16, 2025
AGEXPORT también advierte que sectores clave como vestuario, vegetales y manufacturas ya enfrentan contracciones de hasta el 46%. Al ser un sector que no fija precios internacionales, no pueden trasladar estos incrementos a sus clientes, lo que pone en riesgo miles de puestos de trabajo frente a competidores regionales.
Nuevos montos autorizados para 2026
Pese a estas advertencias, el Gobierno fijó los salarios mensuales (incluyendo el bono incentivo de Q250) bajo las siguientes escalas:
Departamento de Guatemala (CE1): No Agrícola (Q4,252.28), Agrícola (Q4,041.20) y Exportadora/Maquila (Q3,659.73).
Resto del país (CE2): No Agrícola (Q4,066.90), Agrícola (Q3,875.89) y Exportadora/Maquila (Q3,471.10).
En este contexto, el sector empresarial concluye que el país requiere una política salarial previsible y basada en la capacidad real de pago, advirtiendo que «Feliz Navidad» será una frase amarga para los emprendedores y jóvenes que verán cerradas las puertas de la formalidad el próximo año.
Cuando el salario mínimo se fija sin criterios técnicos, la creación de plazas de empleo formal se reduce y más personas quedan fuera del sistema. Proteger las plazas es proteger oportunidades. 📉 pic.twitter.com/IE2mD6xDpn
— CACIF (@CACIFGuatemala) December 17, 2025




































