Rosario Murillo denunció a la Organización de Estados Americanos (OEA) como una “pésima” y “nefasta” organización «ejecutora de las obsesiones imperialistas» por resolución unánime de continuar con el ojo puesto sobre la peor dictadura de la historia a como la calificó el embajador de Uruguay.
Redacción Perspectiva
Rosario Murillo, quien ocupa la vicepresidencia de Nicaragua, arremetió ayer contra el Organismo internacional en su alocución diaria, calificándola de «estercolero de la historia».
Murillo describió a la organización como «decrépita» y «mortuoria», asegurando que «no nos representa ni nos pertenece». La esposa del presidente Daniel Ortega no dudó en protestar contra los miembros de la OEA luego que aprobaron por unanimidad una resolución en la que crean un grupo voluntario para monitorear la situación de Nicaragua, a la vez que instan al régimen a dialogar y regresar al organismo.
“Aparentemente hay quienes no les gusta la paz, serán vampiros, serán chupa sangre, se alimentarán de sangre y sufrimiento”, cuestionó Murillo. “Son vividores, viven de la sangre de los pueblos”, añadió tras asegurar que “les duele” que ella afirme que “abril es el mes de la paz”.
Asimismo, Murillo manifestó con firmeza una protesta ante la OEA en nombre del régimen al que representa. Enfatizó que su dictadura desconoce su incidencia y que no pertenece a «la organización del dominio de los Estados Unidos».
“Recordando a la impronunciable OEA que desconocemos su incidencia, puesto que de todos es sabido que no pertenecemos a esa organización del dominio imperialista de los Estados Unidos tantas veces evidenciada como el estercolero de la historia”, dijo.
Contrario de las demandas de la OEA que pidió a Daniel Ortega emprender un diálogo al más alto nivel y solicitó la reincorporación de Nicaragua al organismo, Murillo afirmó “Nicaragua exige respeto a nuestra determinación soberana”.
En este sentido, Murillo insistió que su régimen prefiere “ignorar a los serviles que desde espacios contaminados y ensangrentados pretenden violentar nuestros derechos y libertades soberanas cuando en sus propios territorios cometen crímenes de lesa humanidad”.
A la vez calificó a la OEA como “el basurero de las Américas. No se reconoce y más bien lo denunciamos como el pésimo y nefasto ejecutor de las obsesiones imperialistas de ocupación, invasión e interferencia de nuestros países”.
“Esa organización decrepita y mortuoria ni nos convoca ni nos representa ni nos pertenece”, concluyó el pronunciamiento de Rosario Murillo en contra de la OEA.




































