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lunes, enero 26, 2026

La mentira emocional, virus mortal para la democracia

Dos periodistas con varias décadas de experiencia: Estuardo Gasparico, y Richard Shaw, constituyente, y el juez de Mayor Riesgo Lesther Castellanos, comentan la serie de señalamientos infundados que en los últimos días han aflorado (incluso en medios corporativos), contra el candidato a magistrado Omar Barrios y el propio Castellanos, quien narra que los informativos no han publicado el derecho de aclaración que corresponde a su caso.

Roxana Orantes Córdova

En medios y redes sociales se observa una corriente de opinión que esgrime diversos señalamientos contra el doctor Omar Barrios, docente de la universidad nacional que está postulado como magistrado a la Corte de Constitucionalidad (CC). Esto, en una democracia, es lo más normal.

Lo que no es normal es que dichos señalamientos carezcan de una fuente oficial citada y que las aclaraciones enviadas por el ofendido a los medios hayan sido desestimadas. Días antes se habían iniciado publicaciones en la misma línea contra el juez de Mayor Riesgo de Quetzaltenango Lesther Castellanos, quien explicó a Perspectiva los antecedentes de lo que tiene visos de ser una campaña mediática para detractar la imagen de Barrios.

Además, Estuardo Gasparico, economista con más de tres décadas de periodismo, y Richard Shaw, uno de los guatemaltecos que participó en la gestación de la CC, y actualmente editor de publicaciones, comentan el entorno de la ética periodística, que idealmente, no permite la difusión de libelos difamatorios o noticias sin fuentes oficiales.

Los señalamientos infundados en los medios fueron comentados en una columna de opinión por el constitucionalista y miembro de la Cámara Guatemalteca de Periodismo Mario Fuentes Destarac, quien explicó cómo «en esta época de posverdad», la «mentira emocional» se utiliza para manipular la opinión pública a través de la demagogia y la falacia.

Los discursos de odio hacen ruido, sostiene Fuentes Destarac, y «despertar el odio y la animadversión en contra de las personas es cien veces más eficaz que los mensajes positivos».

Otro periodista que se pronunció al respecto de los ataques en manada que campearon los últimos días en medios y redes, fue Luis Assardo, quien escribió en su Twitter:

“Actuar de la misma forma como lo han hecho los netcenters solo porque un candidato a magistrado no les parece idóneo los pone al mismo nivel. Actitudes que en nada aportan. Hacen lo mismo que los sicarios digitales que ya todos conocemos.

Esta es la visualización de quienes mencionan/citan/retuitean «Omar Barrios». La mayoría de menciones carecen de argumentos. Son, básicamente, ataques”.

«Pretenden usarme para detractar a Omar Barrios», dice Castellanos

La historia tras la información imprecisa que medios corporativos publicaron sobre el doctor Lesther Castellanos es tan surrealista como muchas de las que se han desarrollado al amparo del abuso del poder punitivo.

«Esto comenzó cuando la CICIG y la FECI estaban en la cúspide del poder punitivo. Intentaron presionarme para otorgar una colaboración eficaz que no podía sostenerse. A partir de ese momento me recusaron por «amistad», lo que no tiene sentido (se recusa por enemistad). Pese a este absurdo, logré demostrar que ninguna de las partes procesales era ni siquiera mi conocida. Entonces, presentaron una segunda recusación, en ese caso por enemistad. Ya se había resuelto que no había amistad, tampoco podía haber enemistad. El argumento fue que Omar Barrios era enemigo público número uno de la CICIG-FECI, y que yo sería amigo de Barrios, quien no era parte procesal en ese caso. Si es amigo de él, es enemigo de la CICIG, fue el argumento contundente», recuerda Castellanos.

Según comenta, la base para afirmar que ambos juristas eran amigos es que en una ocasión impartieron conferencias. Otro de los sustentos para esa recusación fue que Barrios criticaba a la CICIG.

«Les dejé claro que la recusación por ósmosis no existe. A raíz de esto, me presentaron más de siete denuncias y dos procesos de antejuicio rechazados in limine. Todas las denuncias fueron desestimadas, pero los medios no mencionaron esto, como tampoco se ha divulgado que la fiscal que presionaba para el convenio de colaborador eficaz, filtró esa información a los medios. Aunque el caso estaba bajo reserva, dio a conocer el nombre del colaborador y datos del convenio».

Para Castellanos, resulta evidente que «en aquella ocasión trataron de usar a Omar Barrios en mi contra. Ahora están intentando usarme para detractarlo a él. Considero que la injuria y calumnias a través de los medios son graves, pero como funcionario entiendo que estoy sujeto a ese escrutinio, y aunque no es agradable, la ciudadanía tiene derecho. Lo que no es aceptable es que los medios, donde laboran profesionales, distorsionen los hechos y no permitan las aclaraciones, aunque se llegó al extremo de que citaron como fuente al Movimiento Cívico Nacional (MCN) y su presidente lo desmintió públicamente».

«Tiene mucho qué ver con la ética»

Durante más de tres décadas, Estuardo Gasparico ha ejercido el periodismo, desde redactor en secciones como Economía a editor y director de importantes informativos. Esta experiencia sustenta su posición en defensa de la ética periodística, que parece diluida en el panorama actual.

«Se valen de la libre emisión del pensamiento para acusar. Una cosa es divulgar información sustentada con documentos y fuentes oficiales, otra difamar con infundios que incluso pueden llegar a atentar contra el comportamiento o la vida personal del señalado».

«Antes de publicar una acusación de cualquier naturaleza, es indispensable tener pruebas y si estamos hablando de un delito, la obligación de los periodistas, como ciudadanos, es acudir a poner la denuncia ante el Ministerio Público (MP). Actualmente, todo el mundo opina y una de las bases de la ética periodística es no emitir juicios de valor, esto solo se permite en columnas de opinión. Si no se ofrecen las pruebas, es difamación».

«La capacidad periodística se ha cambiado por activismo informativo»

Por su parte, Richard Shaw Arrivillaga enfatizó en la importancia de la objetividad en la cobertura y presentación de la noticia. Shaw es docente universitario y periodista experimentado, pero además, su experiencia como diputado a la Asamblea Nacional Constituyente, lo sitúa como conocedor a fondo de temas constitucionales, especialmente los relacionados con la CC, órgano nacido gracias a esa constituyente.

Según afirma:

«La interpretación de los hechos a través del lente periodístico debe fundamentarse en tres elementos: la declaración testimonial, los elementos documentales y los elementos periciales.

Cualquier interpretación que no tenga una base documental y comprobada, que no tenga como elemento fundamental una base oficial y comprobada, que no tenga como elemento fundamental un dictamen pericial por una organización o institución reconocida y sin sesgo ideológico, y cualquier interpretación que se haga a una persona cuyo testimonio pueda ser cuestionado por ser parte interesada en, o parte beneficiada en, no puede ser considerado como un elemento objetivo de apreciación.

Cuando vemos cómo los medios de comunicación se convierten en cajas de resonancia de los intereses políticos, nos damos cuenta de que se ha perdido la capacidad periodística informativa y se ha cambiado por una capacidad de activismo político maquillado de comunicación y periodismo.

La actual lucha por obtener un puesto en la CC no es más que una lucha entre poderes fácticos que no son buenos ni malos, sencillamente son poderes que buscan controlar la administración de justicia y hacen uso de la verdad o mentira creada para buscar el favor de los electores

Aquí el segmento de la masa poblacional que entiende el valor de la CC es escaso. Aquí se trata de impactar, a través del constante bombardeo mediático, a los electores, que son el la Corte Suprema de Justicia, el Presidente y el Congreso de la República. Esto es algo que se vio y se previó en la Constitución Política de la República. Se entiende que son luchas de poder. No nos tenemos que asustar, igual sucedió con Trump, sucede en Inglaterra y en todos los países. Son luchas de facciones de poder con visiones diferentes de país que buscan un control político para tener injerencia en las decisiones del Estado.

Las ONGS, los medios de comunicación, los partidos políticos y los poderes fácticos tratan de obtener, total o parcialmente, un pedacito de poder, para imponer su agenda de país o defenderse de supuestos ataques», concluye Shaw.

 

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