Roxana Orantes Córdova
Basada en el libro de Les Standifort, llamado igual que la película, la historia indaga en las seis semanas en las que Charles Dickens, cercado por los problemas económicos busca la forma de agenciarse de fondos para relanzarse como autor y, según estas versiones, “mantener el alto estándar de vida al que se había acostumbrado”.
Sin embargo, aunque el autor tenía una sólida carrera literaria y ha sido comparado con una “estrella pop” de su época, no era solamente prolífico en las letras. De su matrimonio con Catherine Hogart nacieron diez hijos. Y aunque se trata de otros tiempos, sostener a una prole tan extensa no debe haber sido fácil para Dickens. Algunos biógrafos narran que muchas veces se quejó porque tantos niños le impedían vivir con algún lujo.
Antes que todo, Dickens fue un niño que a los 12 años tuvo que trabajar en una fábrica de betún donde sufrió explotación y maltrato, mientras su padre estaba preso por deudas. El desamparo de la infancia trabajadora se refleja en su novela Oliver Twist, llevada al cine varias veces.
El trabajo infantil no le impidió continuar sus estudios y siendo veinteañero, era cronista parlamentario en una revista editada por quien pronto sería su suegro, George Hoghart. A los 24 años ya había publicado su primera novela, con seudónimo para no interferir en su carrera periodística, y pronto estuvo casado con Catherine.
Cuento de Navidad
Se publicó seis días antes de la Navidad de 1843 y antes de la víspera navideña se habían vendido 6 mil copias. Es una novela breve que resulta atractiva por el antihéroe, un anciano amargado y egoísta (además de tacaño), que rechaza la Navidad y es incapaz de sentir empatía por otras personas.
Es casi imposible que alguien no conozca la historia de Ebenezer Scruge y los espíritus de las navidades que se le aparecen para aleccionarlo y cambiar radicalmente su actitud ante una fecha que Dickens presenta como el momento para fraternizar, compartir y disfrutar con los seres queridos.
Cuando este autor que de niño trabajaba más de diez horas al día para ganar unas pocas monedas concibió el Cuento de Navidad, hizo mucho más que producir el que tal vez sea el primer best seller de la historia. Dickens plasmó en su texto una fiesta de Navidad ideal, que alcanza a ricos y pobres, llevando a cada mesa la esperanza de la redención.




































