El presidente Nayib Bukele aprovechó el primer Desayuno Nacional de Oración en el Palacio Nacional de El Salvador para lanzar un mensaje contundente sobre la transformación de El Salvador. El mandatario aseguró que lo que el país vivió durante décadas no fue solo inseguridad, sino una verdadera «dictadura del crimen» impuesta por las maras.
Redacción Perspectiva
Para Bukele, el control que ejercían unos 70 mil pandilleros antes de 2022 equivalía a un estado de sitio criminal. Recordó cómo las estructuras delictivas decidían quién podía caminar por las calles, imponían toques de queda y asfixiaban la economía con extorsiones. “Las pandillas tenían secuestrado nuestro país”, afirmó, comparando la situación con un «cáncer con metástasis» que había logrado penetrar casi todas las instituciones públicas.
Cero bajas civiles: la bandera de su estrategia
Uno de los puntos más defendidos por el mandatario fue la efectividad de sus operativos. Bukele fue enfático al decir que, a diferencia de los pronósticos de organismos internacionales, su «guerra contra las pandillas» se ha librado sin causar una sola baja civil. Esta declaración busca blindar la narrativa oficial frente a las críticas por el estado de excepción que rige en el país desde hace casi cuatro años.
El Salvador ya no solo aplica estas medidas puertas adentro, sino que ha empezado a exportar su receta. Bukele confirmó que su gobierno brinda asesoría a otros países compartiendo diseños de prisiones e inteligencia. Sin embargo, lanzó una advertencia a quienes intentan copiarlo: según él, el éxito no es solo técnico. «Ningún país ha logrado replicarlo porque se debe incluir como pilar fundamental la oración», sentenció.
Con información de Infobae.




































