Un estudio realizado por la Universidad de Calgary (Canadá) en el que participaron 80,879 jóvenes de todo el mundo y publicada por la revista JAMA Pediatrics indica un alarmante aumento de niños y adolescentes que sufre depresión o ansiedad por COVID-19.
Redacción Perspectiva
La investigación reveló que uno de cada cuatro jóvenes en todo el mundo experimenta síntomas de depresión clínicamente elevados. Mientras que uno de cada cinco han experimentado síntomas de ansiedad clínicamente elevados.
La investigación realizada por la Universidad de Calgary alerta sobre el incremento preocupante de jóvenes sufre depresión o ansiedad por COVID-19.
La investigación toma información de al menos 29 estudios realizados en todo el mundo, que brinda una muestra de 80,879 jóvenes.
En total se analizaron 16 estudios de Asia oriental, cuatro de Europa, seis de América del Norte, dos de América Central y del Sur y uno de Oriente Medio.
“Sabemos por otros estudios que los índices de depresión y ansiedad en los jóvenes tienden a fluctuar con las restricciones”, detalla Sheri Madigan, una de las autoras, del estudio.
“Estar socialmente aislado, alejado de sus amigos, de sus rutinas escolares y de las interacciones sociales ha demostrado ser muy duro para los niños”.
“La mayoría de la gente pensó que sería difícil al principio, pero que los niños y jóvenes estarían mejor con el tiempo, a medida que se adaptaran y volvieran a la escuela, pero «se prolongó durante más de un año y para estos ese es un período realmente importante de sus vidas”, resume Madigan.
Los adolescentes experimentan un proceso de “duelo”
Para muchos adolescentes la pérdida de su entorno social, significa una carencia insustituible, en una etapa de la vida en donde el apoyo social es fundamental.
En el caso de los adolescentes de más edad, la pérdida de eventos como las graduaciones, eventos deportivos y diversas actividades generan un sentimiento de vacío que ha empezado a afectar sus emociones y salud.
“Estos chicos no se imaginaban que cuando se graduaran, nunca llegarían a despedirse de su escuela, de sus profesores o amigos (…) y hay un proceso de duelo asociado a eso”, indica Racine.
El desequilibrio que genera el aislamiento ocasiona serios trastornos en la salud mental y física del ser humano.
Por eso, el estudio recomienda aumentar el apoyo para niños y adolescentes en estos momentos cruciales de su desarrollo.




































