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lunes, enero 26, 2026

Los desafíos del sector público para la implementación de políticas de la RSE

Por: Jorge A. Samayoa Azmitia

Columnista de PERSPECTIVA

Gracias a la implementación y desarrollo de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), la sociedad ha obtenido logros y beneficios basados en el cambio del paradigma de concebir a la empresa como una máquina cuya función principal es la generación de ganancias a cualquier costa, hacia un modelo empresarial de ser una institución dirigida por personas que  proponen alcanzar la rentabilidad al mismo tiempo que satisfacen las necesidades humanas y de la sociedad de la mejor manera posible; su visión es la obtención de beneficios  tangibles e intangibles de diferente naturaleza para todos los participantes directos e indirectos de sus procesos.

Bajo  este modelo empresarial, diferentes organizaciones no necesariamente pertenecientes al sector privado, tales como universidades, Organismos Internacionales, ONG´s y entidades públicas han encontrado una vía para abrirse hacia la sociedad,  incorporar sus necesidades, expectativas y requerimientos a sus objetivos, estrategias y políticas, y por ende  su funcionamiento institucional habitual.

…el entorno en que opera la empresa es crítico para su éxito, la empresa puede y debe contribuir al desarrollo del país, beneficiándose a su vez de ese desarrollo”.

Entre los grandes desafíos de la gestión pública destacan las redefinición de las relaciones del Estado con la sociedad, el mejoramiento de su administración, desempeño y transparencia (fundamental en su relación con la ciudadanía). A raíz de esto,  resulta válido que el sector público utilice estrategias más relacionadas al sector privado para mejorar su administración. Sin duda, entre esas estrategias se encuentra la RSE, que como bien sabemos refuerza su relación con sus grupos de interés, practica la materialidad, establece procesos de rendimiento de cuentas, promueve prácticas apegadas a la ley y procura el desarrollo sostenible, cambiando radicalmente la manera de dirigir, operar y supervisar de una organización, lo que no significa que el sector privado tenga la responsabilidad de resolver las deficiencias gubernamentales que por antonomasia caracteriza a la administración del Estado y que repercuten en las mismas empresas y la sociedad civil en general. Por ello, se puede concluir que  “el entorno en que opera la empresa es crítico para su éxito, la empresa puede y debe contribuir al desarrollo del país, beneficiándose a su vez de ese desarrollo”.

El sector privado puede aportar a la eficiencia en la administración del sector público en la medida que ésta eficiencia afecta sus operaciones; la inversión en la buena gobernanza no es filantropía, es un buen negocio para la empresa.

La RSE promueve la implementación de líneas éticas para mejorar su gestión y sistematiza los procesos de alertas y denuncias de irregularidades ético-legales, por lo que proporciona importantes criterios que refuerzan la ética y la probidad dentro de un servicio público, reforzando la conciencia respecto de los efectos e impactos que las acciones y decisiones ejecutadas tengan en la sociedad en general.  Esto se hace no sólo para fortalecer el compromiso y conciencia de los servicios e instituciones del Estado en general, sino también la de los funcionarios públicos en relación con la adopción de un cúmulo de valores y principios relacionados con el comportamiento socialmente responsable a nivel individual.

La práctica de la RSE en la administración pública representa un cambio radical en la cultura organizacional de las instituciones, orientando las mismas al logro de objetivos preestablecidos estimulando de manera personal al Recurso Humano, dando prioridad al servicio ciudadano y responsabilizando a los directivos en función de las actividades de su dependencia; en pocas palabras, utilizar técnicas de gestión gerencial del sector privado en el sector público con el fin de orientar su gestión al logro de resultados, con sus premios y penalizaciones.

Otro aporte que la RSE puede dar a la administración pública es la identificación y técnicas de relacionamiento con sus grupos de interés (stakeholders) tanto internos como externos. Una adecuada identificación y realización de mapa de actores y mecanismos de comunicación, permitirá a la institución pública construir los consensos necesarios para orientar sus acciones y decisiones sobre la base del diálogo y la negociación, lo que facilitará a los procesos de administración pública lograr una eficiente administración de los impactos y efectos de sus acciones y decisiones.

La RSE puede aportar a la gestión pública herramientas que aseguren la transparencia».

La sociedad demanda transparencia a sus autoridades y en algunos casos, principalmente en países en vías de desarrollo, es un tema álgido y fuente de conflictos. La RSE puede aportar a la gestión pública herramientas que aseguren la transparencia y el completo acceso a la información por medio de elaboración y comunicación de reportes de sostenibilidad y rendición de cuentas públicas de gestión, creando mecanismos institucionales que permitan el control y la supervisión social como práctica institucionalizada, suponiendo un alto grado de legitimidad política y eficiencia administrativa que tenga como elemento principal, una sociedad civil proactiva y vigilante que esté alerta y denuncie cualquier conducta incorrecta.

Cabe recordar que dado que la naturaleza y adopción de la RSE es completamente voluntaria, el hecho que la administración pública se valga de la misma, depende pues, de la VOLUNTAD de las autoridades y sobre todo, de una sociedad civil alerta y responsable.


Correo electrónico: jsamayoaa@hotmail.com

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Twitter: @jsamayoaa

 

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