Por: Luis Rodrigo Asturias
Columnista de PERSPECTIVA
La importancia que actualmente posee el cambio climático con su manifestación cada vez más notoria atreves del calentamiento global, ya se vislumbra una temática de creciente estudio, un marco obligado en el cual se desarrollarán las actividades humanas y los intercambios económicos en las próximas décadas. Es necesario enfatizar que las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), generadas en parte importante por la actividad humana, contribuyen de manera muy significativa al cambio climático.
Particularmente en América Latina ya está sufriendo los efectos directos del calentamiento global, representadas con sequías, deshielos, inundaciones y fenómenos climáticos extremos. Sin embargo, la participación de la región en la generación de emisiones de gases de efecto invernadero ha sido pequeña.
América Latina ya está sufriendo los efectos directos del calentamiento global».
Los efectos del cambio climático se han presentado de distintas maneras un efecto indirecto ha llegado vía el comercio internacional y la preocupación de los consumidores, sobre todo de los países desarrollados, por las emisiones generadas en la producción e importación de los bienes que consumen. La sensibilidad respecto de la huella de carbono de los alimentos que se importan es especialmente significativa.
Vale la pena destacar que la CEPAL está desarrollando un proyecto sobre “Huella de carbono y exportaciones de alimentos”, que se propone fortalecer las capacidades de gobiernos y exportadores de alimentos para enfrentar los desafíos de la interacción entre el comercio internacional e iniciativas vinculadas con el cambio climático en las economías industrializadas, específicamente con la medición y el etiquetado de la llamada huella de carbono (HC) en dicho sector.
Generar acciones concretas contra el cambio climático funciona para crear y hacer consientes a los estados sobre la necesidad de procurar por la medición y reducción de la huella de carbono en los sectores productivos puede ser un bien público. Por un lado, estos proyectos contribuyen directamente a la reducción de emisiones de GEI y al desarrollo sustentable. Por otro, sirven como incentivo para comprometer a los empresarios con dichas políticas.




































