Mario Mérida
Lo sucedido en Campur, Alta Verapaz, trajo a mi memoria los primeros conocimientos acerca de la geohistoria, ciencia despreciada por los tomadores de decisiones y generalmente por los políticos. Menciono el caso de Campur, que hoy se encuentra bajo del agua y, que según cuentan, en ese espacio geográfico existió una laguna. Situación que un estudio geo histórico hubiera puesto sobre la mesa.
El carácter de la geohistoria como ciencia social, tiene relación con la evolución del ser humano, a partir del abandono de su vida nómada y asentamiento. Uno de los primeros aportes de esta ciencia, explica “… la organización diferenciada del espacio estructurado por los grupos humanos dentro de condiciones históricas determinadas” (Tovar. R. 1996), citado por Elizabeth Aponte (2011) REVISTA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES.
La geohistoria es fundamental para contextualizar la política y la geopolítica, comprendida “siempre como vida y movimiento, cambio y transformación” (Milá 2004: 5), interesada igualmente por el aspecto geográfico de las relaciones interestatales, como de las relaciones internacionales. Calm. (r) Jean Jesu Doig Camino. APUNTES DE DOCTRINA MARÍTIMA. Esta cita, da sentido al interés de Thomas Jefferson (1805), hacia Cuba, en cuanto a que su “posesión [era] necesaria para asegurar la defensa de Luisiana y de la Florida pues [era] la llave del Golfo de México” (Salim Lamrani. 2013); confirmada con la crisis de los misiles instalados en la isla -Cuba- por la URSS (1962). La visión de Jefferson, fue ampliada posteriormente hacia el Golfo de Honduras y actualmente al Triángulo Norte, para el que Biden tiene una agenda particular.
La historia alternativa, es una “disciplina que imagina ligeros cambios ficticios de un hecho histórico, lo cual da lugar a cambios espectaculares en la sucesión de acontecimientos posteriores a ese hecho, produciéndose una realidad alternativa a la nuestra debido a que la sucesión de acontecimientos diverge cada vez más a partir del hecho histórico que hemos alterado”. (Roese 1997), citado en LA HISTORIA ALTERNATIVA COMO HERRAMIENTA DIDÁCTICA: UNA REVISIÓN HISTORIOGRÁFICA. Julián Pelegrín Campo Digitalia Scripta. 2010.
La geohistoria y la historiografía son indispensable para desmentir la pos verdad y la historia alternativa, que se están construyendo a partir de la firma de la paz (1996), centradas en la supuesta existencia de una guerra civil.
Aclarar lo concerniente a la ingrata experiencia del enfrentamiento armado, es consistente con la visión de una nueva nación que, a partir de la comprensión correcta de las vivencias pasadas, permitirá construir nuevos recuerdos y nuevas bases de entendimiento intra-nación, agenda obviada por los políticos que han gobernado el país y por la academia.
Existen varias definiciones y acepciones de Guerra Civil, algunas modificadas intencionalmente para calzarla con el enfrentamiento armado interno, consecuencia de las pugnas ideológicas de la época.
Es importante aclarar que la expresión guerra civil no está reconocida por la ONU, lo que permite que académicos y expertos la adopten de acuerdo a su interpretación personal, para reducir o aumentar la percepción de un conflicto o enfrentamiento armado. Su concepto general requiere tres condiciones: Pérdida de control sobre parte del territorio; incremento de víctimas mortales y organización de los rebeldes.
Los protocolos de Ginebra (1949), no entran a definir lo concerniente a la caracterización de Guerra Civil, pero no por ello omiten las condiciones para reconocerlos:
“El bando rebelde debe estar en posesión de parte del territorio nacional, Las autoridades rebeldes deben tener autoridad civil de facto sobre la población de determinada porción del territorio nacional, Los insurgentes deben ser reconocidos en cierto grado como beligerantes y el gobierno legal debe haber sido obligado a usar las fuerzas del ejército regular contra los insurgentes organizados militarmente”. Esto no ocurrió en el país. Entonces optaron por utilizar indiscriminadamente el término de genocidio, que de acuerdo con su caracterización, tampoco existió.
Lo anterior, se sustenta en diecinueve (19) amnistías promulgadas desde 1960 hasta la Ley de Reconciliación Nacional (1996), que por cuestiones de corrección política y para quedar bien con algunos actores de la comunidad internacional, no se denominaron amnistías.
La geohistoria y la historiografía son indispensable para desmentir la pos verdad y la historia alternativa -alterada diametralmente-, que se están construyendo desde el gobierno de Árbenz hasta la firma de la paz (1951-1996), centradas en la supuesta existencia de una guerra civil (1960-1996).




































