Mario Mérida. Comunicador, escritor y docente universitario
El presente artículo fue escrito hace veinte y dos años (22), pero sigue tan actual, como en el momento que se publicó, razón suficiente para retomar el tema. El artículo inicia haciendo referencia a un accidente observado y posteriormente relatado por el suscrito:
“Hace unas semanas un joven, que conducía un vehículo a excesiva velocidad atropelló a un anciano causándole la muerte. ¡Cuando me tocó el turno de pasar por el lugar escuché los más diversos comentarios de parientes, amigos: -! Gracias a Dios, a él no le pasó nada ¡- y curiosos – ¿Cómo no se mató este patojo?… Como comprenderán, amistades y testigos estuvieron más atentos a la buena suerte que tuvo el causante de la tragedia.
En esa oportunidad comenté:
“Sucesos como el descrito ocurren a menudo en las calles y avenidas de la ciudad, en las carreteras, en los cascos urbanos departamentales y municipales. Los responsables de enriquecer a las funerarias son jóvenes que conducen a alta velocidad en las principales avenidas de la ciudad (Calzada de la Paz, la Reforma, Las Américas, el Bulevar Liberación, la carretera hacia San José Pinula y otras similares); los señores taxistas –‘y en la actualidad los motoristas’-, quienes se consideran propietarios de las calles y por ende del derecho de vía y finalmente los cultos y distinguidos conductores de buses urbanos y extra urbanos, quienes hacen valer su derecho de vía, utilizando la fuerza y peso del automotor que conducen. Estos son los mismo que no se detienen en la parada reglamentaria, sino en la mitad de la cuadra, sin contar los que no detienen la marcha y van votando pasajeros, como si fueran paracaidistas”.
También, recordé que:
“Los guatemaltecos pueden obtener su licencia de conducir vehículo, a partir de los dieciséis años de edad (Art. 32. Reglamento de Tránsito) previo al cumplimiento de ciertos requisitos exigidos por la ley de tránsito entre estos; ‘Encontrarse en pleno goce de sus capacidades civiles, mentales y volitivas» (Art. 31*. Literal -c-. Reglamento de Tránsito). Algunos han satisfecho estos requisitos, otros no (la mayoría). Lo cierto es que un vehículo de cualquier cilindraje en manos de una persona inexperta o irresponsable, es un instrumento para matar en masa” … Esta aseveración molestó a más de una persona, que la consideraron exagerada. Pero, no lo es, los accidentes son la segunda causa de muerte, según el Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito, (ONSET)
En nuestro país:
“Cuando un conductor, se pasa un alto, semáforo en rojo o conduce a excesiva velocidad los agentes de policía se apresuran a tomar el número de la placa del vehículo y, con esto cierran el caso. Una infracción de tránsito debería ser un procedimiento más serio. La Boleta debiera enviarse al Ministerio Público, para que este inicie el proceso investigativo respectivo, a fin de que un tribunal proceda contra del conductor que tripulaba el vehículo infractor de acuerdo al reglamento de tránsito”.
Los accidentes viales, son de interés mundial. Los últimos datos expuestos durante el desarrollo del “Seminario Observatorio Iberoamericano de Seguridad Vial”, en El Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011–2020 de la Organización Mundial de la Salud, OMS (Colombia 2021) indicó:
“Cada año, cerca de 1,3 millones de personas fallecen a raíz de un accidente de tránsito —más de 3.000 defunciones diarias— y más de la mitad de ellas no viajaban en automóvil. Entre 20 millones y 50 millones de personas más sufren traumatismos no mortales provocados por accidentes de tránsito, y tales traumatismos constituyen una causa importante de discapacidad en todo el mundo” … En nuestro el año pasado ocurrieron 1,937 muertes al mes de noviembre del 2021, número mayor a los fallecidos 2020.
Desde este espacio de opinión, solo queda repetir el consejo del artículo citado, incluyendo la precaución con relación a motociclistas, ciclistas y peatones:
“Aléjese de vehículos tripulados por jóvenes, particularmente si conducen vehículos de color rojo o deportivos, con mayor razón si es fin de semana. Manténgase a prudente distancia de taxis -motociclistas, ciclistas y peatones- y buses. Este atento, generalmente a los conductores se les ocurre dejar o recoger pasaje, sin verificar si vienen vehículos atrás, algunas veces piden vía, para cruzar a la izquierda y viran hacia la derecha. Recuerde a sus familiares, que vehículo no es una extensión del dormitorio o salón de belleza, si bebe no maneje y evite hablar por teléfono, si es necesario estacione para hacerlo…”




































