14.4 C
Guatemala City
martes, enero 27, 2026

Busquemos las medicinas…, en India

Por: Pedro Trujillo


Si el doctor le receta alguna medicina durante la consulta, es posible que el precio de los medicamentos sea el doble o el triple de lo que abone al galeno. Esta desproporción es inusual. Los medicamentos en Estados Unidos (USA), la Unión Europea (UE) y la India (entre otros lugares), son al menos un tercio más baratos que la consulta médica, aunque aquí la proporción es diferente.

De esa cuenta, familias de escasos recursos pueden tener acceso al médico, pero difícilmente les es posible pagar las recetas. En definitiva, muchos de los enfermos terminan conociendo cual es el problema -incluso de que pueden morir- sin que sean capaces de ponerle remedio a los males por las razones indicadas.

Por su parte, la salud pública adolece del mismo defecto. Desde hace unos años no se hacen ofertas públicas suficientemente abiertas para que puedan concursar proveedores “no habituales”, se prorrogan los contratos de adquisición de medicamentos o se fragmentan las compras directas. Todo ello no repercute, en absoluto, en rebajar los altos precios que usted paga, aún con descuentos ficticios que anuncian en las tiendas expendedoras.

¿Cómo se arregla este problema en otras regiones del mundo? Muy simple. La India es un proveedor de medicinas de bajo costo -no necesariamente genéricos- que podría representar excelente opción. Muchos de los productos que se fabrican en ese país asiático son exportados a USA y a la UE que abren sus puertas previa certificación de las correspondientes agencias de control sanitario. Por tanto, si aquí se importaran esos artículos (al menos se les permitiera concursar), reduciríamos sustancialmente el costo, al incrementar la competencia, y ya traerían el correspondiente control sanitario realizado por otros países que seguramente son más finos que lo que aquí se pueda hacer al respecto. También, se evitaría la burocracia nacional que puede ser lenta, tediosa o corrupta, algo que se ha visto en otras áreas de la administración pública.

¿Cuál es entonces la razón de que eso no ocurra? También tiene fácil explicación. Hay acuerdos tácitos entre proveedores habituales y políticos que hacen que las convocatorias de proveeduría se redacten para que únicamente ellos puedan concursar o dilatan, ralentizan o bloquean los procesos en los que no ganan, generando artificialmente la necesidad -ahora ocurre- de prorrogar contratos o hacer compras directas ¡Siempre a los “amigos de turno”, naturalmente! y generan oligopolios al establecer, a través de una relación corrupta, lo que incide a la baja en la calidad del producto y al alza en los precios, además de incidir en la calidad de vida de muchas personas, especialmente las de menos recursos. Esto que comento no es nuevo, es sabido por muchos, consentido por muchos más y juzgado en tribunales bajo el caso IGSS-PISA.

El libre mercado de las medicinas -como el libre mercado en general- arregla este problema de forma rápida, eficiente y al mejor precio disponible, incidiendo en los compradores finales al mejorar el producto y reducir los costos. De igual forma aprovecharíamos el control y evaluación de los mismos por entidades muy exigentes y de fiar como es la Agencia Federal Farmacéutica (FDA) u otras de la Unión Europea. Solamente habría que aceptar la identificación que pudieran tener otorgada en esos otros lugares.

También debería exigirse que los doctores recetasen el producto con la denominación comercial y debajo el genérico que corresponda, cuando eso sea posible. De esa cuenta, el paciente se sentiría en la libertad de adquirir la marca o el genérico. De hecho, en algunos países los doctores no recetan marcas sino la formula genérica. Al adquirirlos, la farmacia le ofrece las distintas variantes de productos disponible en el mercado que corresponden a lo indicado por el doctor.

La idea se entiende porque se explica por si misma. El punto toral es que no hay voluntad política de romper esas mancuernas de proveedores-funcionarios y se ha visto cómo en algunos gobiernos el “negocio” de las medicinas termina financiando partidos políticos mientras la ciudadanía paga el sobre costo o simplemente no accede a los que necesitan.

La India puede ser el lugar al que hay que prestar atención como proveedor. Las convocatorias abiertas, las subastas inversas como forma de adquirir más barato y la decencia y ética en la política como manera de hacer las cosas para que realmente nos beneficiemos todos, especialmente los más necesitados, deben ser variable de un ecuación aún por plantear, mucho menos por resolver.

www.miradorprensa.blogspot.com

 

Suscríbete a Nuestro Boletín

¡No te pierdas las noticias más relevantes y contenido exclusivo! 📲

Últimas Noticias

Noticias Recomendadas

[bsa_pro_ad_space id=5]