Al comparar datos históricos sobre la participación de la industria en la economía guatemalteca, o cualquier otra, habría que tomar en cuenta los cambios cualitativos que se han dado con el paso del tiempo. La industria guatemalteca hoy es más moderna, más competitiva, y aplica las técnicas más modernas en el mundo.
Nicholas Virzi, Ph.D.
Hace 200 años, la industria era más artesanal, como relató el historiador económico Victor Bulmer-Thomas (VBT). En el tiempo de la Independencia, el sector artesanal competía con las importaciones. Artesanos producían en establecimientos pequeños, usando tecnología simple y mano de obra sencilla, pero de alta calidad. La mano de obra se organizaba a menudo en gremios que gozaban de ciertos privilegios y de un alto nivel de protección. Los costos unitarios eran altos y la tecnología utilizada era muy atrasada. La ausencia de materias primas significaba que los bienes producidos eran solo un sustituto imperfecto para lo que se requería.
Según VBT, en el Siglo XIX el bajo nivel de demanda de bienes manufacturados fue atendida por la producción local que consistía casi en su totalidad en artesanías. El sector artesanal produjo una variedad de manufacturas simples para satisfacer las necesidades básicas de la población. Artesanos producían, por ejemplo, panes, galletas, harina, telas simples y productos terminados. Usaban los productos derivados de la ganadería para producir una gama de mercancías sencillas para consumo, como zapatos, velas, jabón y monturas de caballo. También se trabajaban productos de metal como cubiertos y herramientas de mano.
Una parte muy pequeña de la población satisfacía la demanda de productos más sofisticados por vía de las importaciones. VBT cuenta como el sector artesanal se había desarrollado en respuesta a las necesidades consumo de una población que, por lo general, no podía pagar las importaciones. El bajo nivel de las exportaciones en las primeras décadas después de la Independencia servía para restringir de manera natural a las importaciones. También, servía para proteger a la industria artesanal la mala calidad de la infraestructura y el transporte inadecuado.
VBT concluye que no fue la industria artesanal que dio origen a la industria moderna en América Latina. Los pequeños artesanos carecían de mercados, infraestructura, energía, financiamiento. En fin, todo lo necesario para respaldar las decisiones de inversión a gran escala. Las primeras fabricas a más grande escala se vieron en el sector de textiles, donde había más potencial de lograr economías de escala.
A mediados del Siglo XIX, las cosas fueron cambiando, con grandes iniciativas en azúcar, cemento, harina, cerveza, licores, etc. Para 1920, aunque la economía guatemalteca todavía se centraba en el sector cafetalero, la manufactura representaba el 13.7% del PIB. Entre 1921 y 1944, el sector manufacturero creció a un ritmo promedio anual de 3.1% con altísimas fluctuaciones, especialmente en los años 30.
Los datos históricos son difíciles de conseguir, y la categorización económica ha ido cambiando en el tiempo. Según datos proporcionados por el BANGUAT, la suma de las Industrias Manufactureras, Construcción, Minas y Canteras, y el suministro de Electricidad/Agua representaban el 15.67% del PIB en 1950. Para 1980, la suma llegaba a 21.51%, y a 24.33% en 2010. Hoy el sector Industrial representa aproximadamente el 24% del PIB.
El crecimiento de estos sectores después de la Segunda Guerra Mundial fue impresionante. En los años 50, el crecimiento industrial real se calcula en un 4.6%, y aproximadamente el 7.7% durante las siguientes dos décadas. Durante la “Década Perdida” de los 80, el crecimiento anual promedio fue negativo. Después del Conflicto Armado Interno, el crecimiento industrial no ha vuelto ha ver esas tasas de crecimiento de manera sostenida. Hoy viene creciendo a un ritmo anual promedio por debajo del 3% desde 2010.
Sin duda alguna, el sector industrial es clave para la economía guatemalteca. Representa aproximadamente el 12.8% del empleo en el país, sus salarios son en promedio más altos que otros sectores importantes. Importantemente, la industrialización beneficia a otros sectores, promoviendo su productividad. El sector de Servicios, por ejemplo, opera con productos industriales. Asimismo, aunque muchos piensan que el sector azucarero pertenece al sector Agrícola, se clasifica como industrial. Esto por las grandes inversiones en maquinaria que se requieren para mantener sus niveles de productividad que cumplen con los más altos estándares mundiales.
¿Qué se necesita para el desarrollo?
Para lograr el progreso económico requerido para facilitar el progreso político y financiar el desarrollo más ampliamente entendido, conviene pensar si no debemos de dejar de hablar de desarrollo en el sentido tradicional que han adoptado los expertos. En otro artículo, resumí las críticas duras que hace el Profesor Lant Pritchett de Oxford sobre los errores fundamentales que comete toda la industria global de cooperación para el desarrollo. Erróneamente se enfoca en las manifestaciones de la falta de desarrollo, en vez del desarrollo en sí, que requiere crecimiento económico.
Regresemos a los retos que enfrentaba la industria en el Siglo XIX.
Mercados hay. La estrategia de Marca-País lanzada por el gobierno de Guatemala en conjunto con el sector privado es bienvenida. Apuesta a que Guatemala encuentre cada vez más mercados, aprovechando de la estrategia de Nearshoring de socios comerciales importantes como Estados Unidos.
El financiamiento para lograr cada vez mayor industrialización, crecimiento y desarrollo también se puede obtener. La inversión nacional es por lo menos 10 veces más que la Inversión Extranjera Directa (IED) en Guatemala. La estrategia Marca-País, en conjunto con el plan Guatemala No Se Detiene, apuesta por conseguir más IED, para complementar la inversión nacional, para optimizar el potencial económico de Guatemala.
Falta de infraestructura, energía figuraban entre las principales causas del retraso industrial en el Siglo XIX. El suministro de energía ha mejorado fenomenalmente en Guatemala desde la privatización en los años 90. Sin embargo, conflictos políticos retardan la optimización del acceso a la energía en el interior del país. Urge aplicar la ley y el orden en el interior para quienes atentan contra el pacto social y el desarrollo nacional.
La infraestructura vial sigue con bastantes fallas. Estas fallas se podrían empezar a arreglar con iniciativas de ley como la 5431, que pretende integrar al país de manera sistemática, aportando un incremento sustancial en los caminos rurales, lo cual contribuiría mucho para la industria, comercio y economía rural en general.
La iniciativa privada tiene propuestas para cambios sustanciales en la economía guatemalteca. Si el desarrollo es en verdad la meta, deberíamos unirnos en un consenso nacional para potenciar nuestra economía. Nuestras industrias, nuestra economía crecen, pero las expectativas crecen más.




































