Una bebida deliciosa y con muchas propiedades curativas, que puedes beber fría o caliente. Fácil de preparar y con ingredientes que se encuentran en cualquier cocina, el té de jengibre y limón es un aliado para pasar una tarde en casa, viendo tv o leyendo mientras se disfruta de su aroma y sabor.
Redacción Perspectiva
Al inicio de la pandemia de COVID-19 se divulgó erróneamente que el té de jengibre con limón, manzanilla y aspirina era una cura mágica para el coronavirus e incluso se le atribuyó el poder de prevenir la infección.
Desmentido este bulo, surgido probablemente porque la mezcla alivia inmediatamente el dolor de garganta, permanecen vigentes muchas de las comprobadas propiedades curativas de un té que si no cura el coronavirus, seguramente vas a disfrutar y aporta tanto al bienestar general del cuerpo, que quien lo prueba seguramente terminará convirtiéndose en su aficionado.
Además de ser uno de tantos tecitos que las abuelitas guardan en su libro de secretos mágicos, esta bebida puede degustarse fría en los días calurosos y resulta extremadamente refrescante.
Algunas de sus propiedades:
- Alivia la náusea y el dolor de estómago
- Tiene efectos antioxidantes poderosos
- La combinación de vitaminas mejora la condición de la piel y el cabello
- Alivia el dolor de garganta y es expectorante.
Preparar esta decocción (que no es una infusión), requiere:
- Tres tazas de agua
- Un pedazo de jengibre del tamaño de dos pulgadas
- El jugo de tres limones
- Azúcar o miel al gusto.
La raíz de jengibre bien lavada se coloca en el agua endulzada, se pone a calentar y cuando está a punto de hervir se agrega el jugo de limón. Se deja hervir dos o tres minutos, se apaga y ¡listo para disfrutar!


































