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viernes, septiembre 23, 2022

Vicenta Jerónimo y la performance de la contradicción ideológica

Vicenta Jerónimo irrumpió a media sesión parlamentaria para demostrar su rechazo a los festejos de Independencia patria. El hecho es comentado y contextualizado por el antropólogo y docente universitario Julio Valdez.

Roxana Orantes Córdova

Vicenta Jerónimo caminó lentamente entre los legisladores que permanecían atentos al inicio de la sesión solemne por los 201 años de Independencia. La legisladora sostenía entre las manos alzadas una cadena que aparentemente la ataba, pero que pronto dejó tirada frente a la bandera nacional luego de arengar brevemente a los otros diputados.

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Jerónimo es diputada de una bancada unipersonal. La única representante del ultra izquierdista Movimiento Para la Liberación de los Pueblos (MLP), del Comité de Desarrollo Campesino (CODECA).

Luego de su intervención, la legisladora dijo a los medios:

«Aquí tiramos la cadena porque nosotros los pueblos no tenemos independencia, no tenemos libertad, nosotros no somos tomados en cuenta por este sistema y la independencia desde hace 201 años ha sido el saqueo, el despojo y el enriquecimiento de un grupo no del pueblo de Guatemala.

Por eso decimos, basta ya de tener a los territorios encadenados. Hoy hicimos este símbolo para decirles a ellos que estamos en contra de las decisiones que han venido tomando ellos. Hay que estar claros que este es un Estado de los criollos, donde solo se benefician los mafiosos en este país».

La actuación (o performance) de la diputada llama la atención porque es un pronunciamiento contundente contra el hecho fundacional del Estado (aunque este cobró forma hasta 1848). Paradójicamente, la legisladora es una representante del Estado y se convirtió en «dignataria de la Nación» gracias al sistema democrático republicano que aparentó repudiar mientras se enrollaba en las manos una cadena que, según una fuente del Congreso, fue adquirida a nombre de esa institución por un asesor de Jerónimo en Novex Majadas zona 11.

Vicenta Jerónimo y varias vertientes que se oponen al festejo patrio

«He notado que estas declaraciones contra la Independencia aumentaron en los últimos años. Puede atribuirse en primer lugar a la propuesta de plurinacionalidad y a las acciones de grupos como los 48 Cantones y organizaciones ancestrales«, explica Julio Valdez.

Según afirma el docente universitario, la idea de este reclamo es denunciar supuestos agravios sufridos por ser indígenas, pero por otra parte, se busca replantear la historia, en el marco del auge de organizaciones indígenas autonombradas «ancestrales», que no tienen relación con las organizaciones indígenas cooperativistas ni solidaristas.

Además de la postura «ancestral» hay una vertiente académica que también rechaza la celebración de la Independencia, dice el antropólogo y agrega que entre estas reivindicaciones anti Independencia están los llamados a no usar trajes regionales porque se considera que se «folcloriza» la actividad.

La importancia de los símbolos nacionales

«Aunque se oponen a la folclorización del festejo, y en parte tienen razón, también es un hecho que el Estado necesitó y necesita referentes nacionales y Tecún Umán es uno de ellos. Por lo menos hace 100 años se comenzaron a usar estos símbolos en el festejo de la Independencia, diría que a partir de Jorge Ubico», indica Valdez.

Además, indica, «elementos vinculados a lo indígena, como los festivales Rabin Ajau y otros, se convirtieron hace décadas en parte de la nacionalidad guatemalteca y resulta terrible que algunos asuman la representación moral de toda la población indígena, para fundamentar su necesidad de reescribir la historia».

«Lograron ganar en esta reescritura o cambio de narrativa con el tema del genocidio. Ganaron, porque hay decenas de militares presos por esta acusación y muchos de ellos no son culpables. En cuanto a la Independencia, intentan afirmar que con esta el indígena salió perjudicado, pero no expresan que es porque el sistema los beneficiaba, ya que la Corona les había otorgado títulos de propiedad. Esto cambió décadas después de 1821», indica.

«Por otra parte, hay quienes reclaman porque en la firma del Acta no hubo indígenas y mujeres protagonistas. No logran distinguir las diferencias entre la población de hace 200 años y la actual. Algunos, buscan reivindicar la imagen de Atanasio Tzul, vinculándolo con la Independencia y no tuvo absolutamente nada que ver. Tzul encabezó una revuelta indígena en Totonicapán y aparentemente, pudo tener problemas mentales, ya que se proclamó rey durante un tiempo».

Todos estos despropósitos sirven de puntal a la nueva narrativa que los grupos globalistas pretenden imponer, desplazando la historia tal como la conocemos para divulgar sus propios postulados.

Sin embargo, por el momento esta transformación de la narrativa y la preeminencia del concepto «plurinacional» es incipiente y probablemente no logre despegar en Guatemala. Por el momento, es evidente que «un par de caravanas de patojos con antorchas» tiene mucho más convocatoria que las manifestaciones convocadas por «ancestrales».

«En mi colonia todos están oyendo marimba y desde mediodía, los patojos festejan y desfilan con las antorchas. Seguramente, mañana la mayoría seguirá escuchando marimba, observarán los desfiles y comerán chuchitos o alguna otra comida típica», concluye Valdes.