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martes, noviembre 30, 2021

¿Vándalos o militares? Nuevo ataque al Congreso

Se identifican como militares retirados pero actúan como vándalos y entre ellos, se dicen “compañeros”. Pese a que su identidad , políticos y funcionarios les han creado las falsas expectativas que los llevaron a realizar el deplorable atentado del martes 19.

Roxana Orantes Córdova

El grupo de vándalos que ayer incendió vehículos en el parqueo del Congreso es una incógnita. Son negados por AVEMILGUA y sus acciones son condenadas por diversos sectores, que van del PDH a cámaras empresariales.

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Sin embargo, algunos diputados y el Presidente de la República les han concedido la credibilidad suficiente para negociar con el grupo paramilitar.

Ello, pese a que el artículo 155 de la Constitución Política de la República establece:

“Ni los guatemaltecos ni los extranjeros, podrán reclamar al Estado, indemnización por los daños y perjuicios causados por movimientos armados o disturbios civiles”.

¿Vándalos o militares?

Ayer, los vecinos del Centro Histórico se sorprendieron por otro acto de vandalismo. Esta vez, protagonizado por un grupo armado con machetes y garrotes, que pretende Q110, 000 para cada uno de sus integrantes, cuyo número no ha sido establecido.

El diputado Álvaro Arzú informó que el viernes, el Ministerio de la Defensa entregará la lista de quienes podrían ser candidatos a la indemnización.

El grupo exige una iniciativa de ley (5664), llamada “Ley de dignificación económica por la prestación de servicio militar durante el Conflicto Armado Interno”.

Debe acotarse que el término “prestación de servicio militar” alude claramente a los campesinos reclutados para prestar el servicio, y no se refiere a los militares de carrera, agrupados en la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (AVEMILGUA).

Existe una estructura que apoya a estos vándalos

Vale la pena mencionar que los identificados como militares retirados fueron trasladados a la capital en buses alquilados, similares a otros que se ven en cada manifestación a la que se convoca gente del interior.

Ayer, deambulaban por las cercanías del Congreso con sus armas (blanca y contundente), y viendo a los ciudadanos comunes con hostilidad. Con los ojos enrojecidos, se negaron a dar cualquier declaración.

Estas personas tienen por lo menos tres años (desde antes de la última campaña electoral), de recibir promesas vanas y servir como fuerza de choque a un sector que ayer comenzó a recoger los frutos de las falsas expectativas.

Promesas que motivaron violencia

Aunque existe el citado artículo constitucional, que prohíbe la indemnización a los partícipes del conflicto armado, también hay políticos inescrupulosos que ofrecieron a estas personas una indemnización que inicialmente sería de Q200 mil y actualmente se menciona en Q110 mil por su participación en el conflicto armado.

Incluso el mandatario Alejandro Giammattei, negoció con este grupo, que entre otros, ha acudido al Congreso, donde diputados alentaron sus expectativas irreales, pese a que el promedio de edad ronda los 50 años, lo que hace imposible que hayan participado en el conflicto.

Por ejemplo, el 14 de este mes, el diputado Oscar Argueta les envió una carta, en la que califica de “legítima” la demanda y les promete que en el Congreso se está haciendo lo posible por resolver su situación.

Una fuerza de choque ¿al servicio de quién?

Los paramilitares salen a bloquear carreteras y exponer sus demandas en momentos muy puntuales. Por ejemplo, en la última campaña electoral fueron parte de la coyuntura. Otro momento en el que suelen aparecer es anualmente, cuando se discute el Presupuesto General de la Nación.

Su identidad es una incógnita, porque como ya se mencionó, muchos son demasiado jóvenes como para ser veteranos del conflicto. Además, no son militares de profesión.

El contexto actual se define por algunos elementos necesarios para comprender el atentado de ayer:

  1. Elección de nueva Junta Directiva en el Congreso.
  2. Retorno a la UNE de Sandra Torres, quien “puso en su lugar” a diputados que se habían insubordinado contra su liderazgo.
  3. Recientes hechos vandálicos que concluyeron con la destrucción de monumentos históricos.
  4. Discusión del Presupuesto General de la Nación.

Mutuos señalamientos

En este contexto, el diputado de la UNE Carlos Barreda (del grupo opositor a Torres), insinuó que la quema de vehículos en el Congreso parecía una acción orquestada contra su facción, considerando que algunos de los afectados son parte de ese grupo.

Al mismo tiempo, en redes circula la versión de que el vandalismo fue propiciado por esa facción uneísta, ante la pérdida de prácticamente todo el poder político en el Congreso, con las medidas que comienza a adoptar Torres.

En cualquier caso, hay un elemento claro en toda esta situación: como en anteriores hechos vandálicos, las fuerzas de seguridad brillaron por su ausencia.

 

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