Una iniciativa patriótica que motivó polémica en redes

La empresaria Inés Ibargüen; el analista Secil de León y Alex Murillo, publicista que participó en impulsar el canto del himno nacional de Guatemala en una sala de ventas de La Torre, comentan este sencillo acto cívico que se convirtió en polémica en las redes sociales.

Roxana Orantes Córdova

Con 8,659 comentarios en Twitter y unas 10 mil vistas en Facebook, la campaña de La Torre para festejar el bicentenario de la Independencia despertó emociones encontradas, entre quienes consideran al himno nacional como un símbolo de identidad y los que lo perciben como un elemento impuesto por la clase dominante y el militarismo.

En su cuenta de Twitter, el presidente de la Fundación Contra el Terrorismo, Ricardo Méndez Ruiz, escribió:

“¡Una ovación de pie a supermercados La Torre por su campaña cívica! Todo guatemalteco bien nacido, la aplaude”.

Comentarios en un sentido diametralmente opuesto fueron:

“A mí me hacen escuchar el himno nacional en La Torre y me voy a la DIACO” y “Yo si tengo miedo de ir a La Torre y ser grabada mientras corro para evitar cantar el himno nacional”.

“El patriotismo diferencia a los ciudadanos de cada país”, afirma Inés Ibargüen

Ibargüen, quien conoce a fondo la realidad de Guatemala, porque ha estado comprometida en diversos proyectos que la han llevado (y la llevan) a los lugares más recónditos de Guatemala, saluda la iniciativa de los supermercados y comenta:

“Me encantó. Para ser ciudadano de un país es necesario conocerlo, respetar sus símbolos y estar involucrados. Más allá de conocer el himno, hay que meditarlo. Sentirse patriota es la única manera en la que se diferencian los ciudadanos de cada país”.

“Lo comparo con alguien que se encariña con su casita. Le hace mejoras, la jardiniza, la mantiene limpia. Para mí, mi país es como mi casa. No me gusta que existan carreteras con baches, violencia y robos en la administración pública”.

“Estamos en un mes especial, celebrando la libertad de la patria. Sin embargo, en el Congreso trataron de quitarnos la libertad, precisamente en este mes. Fue genial que no lo lograran y en este sentido, quiero expresar que no se trató de una lucha ideológica. Aldo Dávila, de izquierda y Álvaro Arzú, de derecha, lograron defender y sostener esta expresión del sentir ciudadano: amamos la libertad”.

“Los símbolos son representaciones culturales que diferencian a la gente”: De León

Politólogo y catedrático universitario, Secil de León considera que:

“En estos 200 años, las élites dominantes han decidido los símbolos y los han incorporado a través del sistema educativo y la milicia. En países europeos el tema del himno nacional tiene sus matices, no lo interpretan a cada momento. Tienen otros símbolos que convocan a la unidad nacional, mas no al nacionalismo, que es una ideología”.

Según De León: “en Guatemala existen otros símbolos de unidad nacional, como Luna de Xelajú, por ejemplo. Es interesante el caso de China, con una cultura milenaria como la nuestra, aunque ahí no hubo quiebres y por ello, bautizan sus adelantos científicos como cohetes y estaciones espaciales con nombres mitológicos y de poemas”.

“Estos símbolos tienen representatividad dependiendo del grado de desarrollo o alfabetismo. En Guatemala se recurre a los más tangible: ceiba, monja blanca, himno nacional, porque es lo más accesible. No se recuerda a los héroes del pasado y cabe mencionar que los héroes del pasado, para los criollos, serían los conquistadores españoles y a su vez, para ellos, otros conquistadores también europeos. En Guatemala, el militarismo dejó su huella a través de la superestructura como escuelas e iglesias, por ejemplo”.

“En el caso reciente de la campaña emprendida por una cadena de supermercados, hubo miles de reacciones fuertes. Pero no podemos dejar de lado que se trata de una estrategia publicitaria, y para ello existe la regla de oro de que si no das de que hablar, no existes. Publicitariamente, fue un éxito”.

“No es la primera campaña nacionalista de La Torre”, afirma Murillo

Alex Murillo, publicista que ideó la campaña para La Torre narra:

“La idea de La Torre es siempre ser muy nacionalistas. Considero que la mayoría de comentarios fue muy positiva, aunque nunca faltan los descontentos. Pero la idea fue promover nuestro himno para festejar una fecha tan relevante como el bicentenario de la Independencia”.

“En ningún momento hubo mala intención o la idea de ofender a nadie con la interpretación del himno, que se realizó de forma tradicional y a capela. Hay gente a la que los temas patrios le son muy sagrados y preferimos no presentar ninguna versión. Es de recordarse cuando en una serie de beisbol, en Estados Unidos, se presentó un puertorriqueño hippie cantando el himno de ese país en una versión moderna. Dividió las opiniones y muchos lo saludaron, aunque otros se indignaron. Sin embargo, a partir de entonces se interpreta el himno estadounidense por artistas pop. Ese cantante era José Feliciano”, señala Murillo.

“Considero que el bicentenario es una gran arena para interpretar el himno, en honor a la patria. La idea me encanta y quiero enfatizar en que la visión de nuestro cliente, La Torre, es promover valores que de alguna manera están olvidados. El himno es algo que nos remite a la infancia, a la enseñanza que recibimos en el colegio y ciertamente, es un símbolo primario pero importante para mantener la identidad nacional. actualmente se enseña poco o nada de civismo y se va perdiendo el amor patrio. Pero el himno es algo que permanece en la memoria de todos. Recordemos cuando a funcionarios se les salieron las lágrimas al escucharlo durante el triunfo deportivo de Eric Barrondo”.

En relación a la resonancia de la campaña, recuerda una frase de Salvador Dalí: “Lo importante es que hablen, aunque sea para bien”.

Y finalmente recalca: “no queríamos causar enojo y cabe mencionar que no toda la gente vive pendiente de las redes. Y este no es el único mensaje para fomentar valores que hemos realizado. Hay sobre reforestación y muchos más”, concluye.