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lunes, septiembre 27, 2021

Realidad y expectativas de una convocatoria

Christians Castillo y Edgar Ortiz, jóvenes analistas políticos, comentan varios aspectos de la coyuntura actual, marcada por la cuestionada gestión gubernamental de la pandemia además de la falta de mediadores políticos entre la ciudadanía y el gobierno.

Roxana Orantes Córdova

El fin de semana, el #Renuncia Giammattei fue tendencia en redes, y circuló profusamente, con centenares de miles de réplicas y diversas reacciones, a favor y en contra.

Al mismo tiempo, grupos civiles como divulgaron comunicados, uno de ellos con una página de texto y otra página completa llena con los nombres de las organizaciones no gubernamentales firmantes.

El panorama pintaba a ser la antesala de una nueva versión del llamado “Despertar ciudadano”, añorado por quienes desde 2015 han intentado reeditar aquel momento sin lograr la defenestración de otro mandatario.

Por ejemplo, durante el gobierno de Jimmy Morales se sucedieron las manifestaciones pidiendo su renuncia. Algunas de estas marchas fueron multitudinarias pero de corta duración.

En el caso de Alejandro Giammattei, las protestas pidiendo renuncia tampoco son novedosas. La más concurrida e incluso violenta, fue la que cuestionaba la aprobación de un presupuesto exagerado, y que finalmente logró uno mucho más alto, cuando luego de vandalismos y detenciones, el Congreso dio marcha atrás y decidió dejar vigente el presupuesto del año anterior, mayor al que se criticaba por alto.

Este lunes al iniciar la tarde, unos diez activistas del grupo Justicia Ya, con papel protagónico en 2015, pintaron un enorme letrero en el suelo de la Plaza de la Constitución. Un analista que pidió no ser mencionado, comenta que estos letreros tienen como objetivo lograr tomas con drones para mostrar a los financistas que efectivamente existe un profundo descontento ciudadano.

En cualquier caso, la Plaza de la Constitución se ha convertido en un espacio hostil y poco atractivo, con el suelo cubierto por diversos letreros con diversas demandas.

Ello, pese a que la afluencia de inconformes sea apenas perceptible. Para entender esta dicotomía entre la realidad virtual de las redes y la cotidianidad en la Plaza de la Constitución, entrevistamos a Edgar Ortiz, representante legal de la Fundación Libertad y Desarrollo, y al analista político Christians Castillo, quienes expusieron su análisis a Perspectiva.

“En la ciudadanía hay más molestia que enojo”, afirma Ortiz

Según Edgar Ortiz, la escasa convocatoria de esta y otras manifestaciones que exigen la renuncia de Alejandro Giammattei, obedece a varias causas. “La plaza no se llena porque predomina la insatisfacción, no la cólera o rabia, como sucedió con la protesta contra el presupuesto”.

Al mismo tiempo, comenta que las manifestaciones son la expresión de la ciudadanía, ante la carencia de canales de diálogo, prácticamente inexistentes en Guatemala.

“Desde la apertura democrática, los partidos dejaron de ser intermediarios entre la ciudadanía y el gobierno, para convertirse en vehículos electorales de políticos. Hemos tenido el partido de Otto Pérez, el de Baldizón, el de Arzú…”

Esta carencia de organismos políticos mediadores y grupos ciudadanos (organizados o no), que carecen de una agenda política, motivan que los guatemaltecos se expresen a través de la protesta.

“Estamos en una crisis. Los números no mienten y el nivel de aprobación a la gestión de Alejandro Giammattei es bajo. A todos nos preocupa el mal manejo de la pandemia y la mayoría considera que el gobierno es inconsistente. La vacunación ha sido un fracaso. No digamos acercarnos al nivel de cobertura en Estados Unidos o Europa. En relación con Centroamérica tenemos un nivel muy bajo de vacunación”.

“Por el momento existe molestia, pero no enojo. Al llegar el enojo, la Plaza se llena”, concluye.

Castillo: la nostalgia del “Renuncia Ya”

“Veo muy poca creatividad. Cuando se trata de articular una protesta, se vuelve una y otra vez al “Renuncia Ya”. Parece como si solamente hubiéramos aprendido eso, y pese a que las condiciones sociales e incluso físicas son muy diferentes que en 2015, se busca presionar a la renuncia, en lugar de exigir a las autoridades que cumplan con su mandato”.

“En un contexto de pandemia mundial, se esperaría que el mandatario reaccione con una política de sanidad efectiva. Pero es importante encontrar mecanismos y ser creativos para hallar las soluciones y exigir al mandatario que cumpla cabalmente su mandato. Gritar que viene el lobo a cada momento no llevará a nada más. Cuando efectivamente llega el lobo, nadie lo creerá”.

“Si se sigue abusando del Renuncia Ya, cuando se necesite una convocatoria y acción nacional, no se producirá.  En 2015, el relevo secuencial salió bien por varias razones, entre otras porque no fue eminentemente nacional”.

“Existen acciones y mecanismos, como podría ser que se declare lesivo el contrato de Sputnik, aunque prácticamente nadie lo conoce y probablemente estemos atados a cláusulas que desconocemos pero inferimos deben existir”.

“Además, es deseable que el mandatario asuma un compromiso real para abordar la pandemia, tal como el que asumió al inicio, como presidente y como médico. Durante meses lo vimos activo, pronunciando conferencias y mostrando un liderazgo que debería retomar. Este papel político quedó relegado cuando llegó el ex comisionado Asturias, con un equipo de su confianza, mas no de la confianza de Giammattei.  Un equipo que llegó con la venia del sector empresarial, que suele comprar espejitos. Este equipo incluye a la actual ministra, quien ha demostrado ser técnica, pero no política. Y pese a que Amelia Flores no es del equipo de confianza del Presidente, es momento de que hagan mancuerna para abordar la pandemia”.

“Giammattei debe tomar decisiones aunque estas no gusten a muchos. Por ejemplo, los empresarios se oponen radicalmente a las restricciones, pero en los países más desarrollados, solamente las restricciones han logrado contener el avance de la pandemia. Los guatemaltecos debemos estar conscientes de que la escasez de vacunas es mundial, y aceptar que las políticas sanitarias no solamente se tratan de imponer medidas, sino de obediencia”.

“Además de la crítica situación por la falta de vacunas, la ampliación de la red sanitaria no fue suficiente y el sector privado se opone a las restricciones con el argumento de la economía. El presidente debe tener arrestos para tomar decisiones y manejar la situación, aunque esté triste por la partida de Miguelito”, finaliza.

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