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lunes, septiembre 27, 2021

Porras: “no permito que cualquier persona me somate la mesa”

Los abogados Adrián Zapata y José Luis González Dubón comentan las mutuas peticiones de renuncia entre el Procurador de los Derechos Humanos (PDH), Jordán Rodas, y la Fiscal General, Consuelo Porras, en un contexto donde las opiniones parecen más polarizadas que nunca.

Roxana Orantes Córdova

La destitución de Juan Francisco Sandoval, quien luego de ser despedido del Ministerio Público (MP), salió de Guatemala acompañado hasta la frontera por el PDH Jordán Rodas, inicia una coyuntura marcada por la confrontación entre opiniones, que llegan al extremo de cuestionar los canales de difusión de una entrevista concedida por Consuelo Porras como si la funcionaria y los medios hubieran cometido el delito de expresar una opinión contraria a lo que esperan los afines a Sandoval.

Mediáticamente, se dividen los “bandos” entre “defensores de la corrupción y luchadores contra la corrupción”. Este segundo bando, comandado por el ex fiscal, quien partió luego de asegurar en una conferencia (pronunciada en la sede de la PDH), que no pensaba salir del país y se dedicaría a ejercer la docencia, aunque horas más tarde ya no estaba en Guatemala.

Una de las primeras reacciones fue la del PDH Jordán Rodas, quien ha pedido públicamente a la Fiscal que renuncie. La respuesta de Porras fue señalar diversas anomalías que atribuye al ex jefe de la FECI, y entre otras afirmaciones aseguró que a ella, “nadie le somata la mesa”.

“Hace meses se realinean las piezas del tablero”, comenta un analista que prefiere no ser citado. Según esta opinión, grupos afines a la izquierda ideológica habían emprendido la captura del Estado, especialmente a través del sistema de justicia, porque “en política son enanos”.

Sin embargo, a partir de la salida de la CICIG y luego el cambio de magistrados en la Corte de Constitucionalidad (CC), se reacomodaron las piezas en el tablero de ajedrez y la partida de Sandoval sería una de las últimas jugadas, si bien queda pendiente el análisis de la llamada “multicausa” judicial, explica.

Entretanto, Adrián Zapata considera que el país está cooptado por lo que la CICIG llamaba redes de poder criminal y Porras está siendo totalmente funcional a esos grupos. Para González Dubón, por el contrario, Guatemala podría convertirse en un ejemplo latinoamericano de cómo se puede combatir al socialismo.

“Una lamentable confrontación entre dos instituciones fundamentales”: Zapata

Según Adrián Zapata: “Aunque es normal que existan tensiones entre dos instituciones, pero es grave la confrontación de esta naturaleza entre dos instituciones fundamentales para el Estado. El PDH cumplió su obligación de resguardar al funcionario destituido.

Analizando el contexto general vemos un país donde las instituciones del Estado están cooptadas por lo que la CICIG denominó redes de pacto criminal. La Fiscal General está siendo funcional a las acciones de esas redes y de esta forma, contribuyendo a que se cierre el círculo de cooptación.

Aunque se podría señalar al PDH de ser más activista que funcionario, en esta ocasión su papel es de mucha importancia, en la búsqueda de que se garanticen los derechos fundamentales. Lo que diga el PDH tiene trascendencia, ante un proceso casi consumado por redes que cooptan al Estado. La acción de Rodas va más allá de defender a Juan Francisco Sandoval. Es la defensa de la institucionalidad, más allá de si son amigos o no, porque este argumento es de tremenda simpleza, aunque muchos tienden a analizar sobre simplicidad”.

González Dubón: “Rodas está encubriendo a un delincuente”

“La Fiscal General debiera plantear un antejuicio contra Jordán Rodas, quien encubre a un delincuente”, afirma González Dubón, quien considera que Rodas “no solo comete delito sino no tiene autoridad moral. Es parte del grupo de izquierda cuya impunidad se vio beneficiada con las acciones de Sandoval quien encubrió al PDH cuando la Contraloría General de Cuentas presentó objeciones contra la gestión de Rodas.

Son compinches, más que amigos. Son parte de una mafia izquierdista. Finalmente, Guatemala retomará el camino de la legalidad y regresará a lo que debe ser en materia jurídica y de justicia. Aunque en el Departamento de Estado de EE.UU. esta mafia tenga aliados, las evidencias no pueden ocultarse.

Guatemala se está convirtiendo en un país que podría ser referente de cómo se combate el socialismo”, concluye.

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