Pfizer llega en medio de la polémica entre “vacunistas” y “antivacunas”

El médico Alfredo García, especialista en Salud Pública, y Carlos Mejía, dirigente de la URNG, exponen elementos de análisis que aportan a un debate en redes sobre las vacunas, donde el tema ha caldeado los ánimos y divide opiniones. Aunque con matices, y desde posiciones contrapuestas, ambos entrevistados coinciden en el derecho inalienable de las personas a elegir.

Roxana Orantes Córdova

El gobierno anunció la próxima compra de 500 mil dosis de la vacuna Pfizer, además del donativo estadounidense de tres millones de Moderna y el ofrecimiento de 250 mil dosis de Astra Zeneca, donadas por España. El plan de vacunación estatal parece estar en marcha y esta mañana, en uno de los mercados de la capital circulaban vehículos llamando a los inquilinos a la vacunación.

Anoche, Alejandro Giammattei detalló las cifras del fármaco que ingresaron y seguirán ingresando a Guatemala. Todo pintaría a que los guatemaltecos debemos sentirnos tranquilos, porque finalmente inició en forma lo ofrecido.

Por el momento, se abrieron puestos de vacunación en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), y otra casa de estudios superiores, en puestos ya existentes y se habla de que empresarios colaborarán para que se instalen puestos en centros comerciales. En cuanto al interior, han salido cargamentos a varios departamentos, donde la escasa afluencia de “candidatos vacunales” en los puestos motiva que el Ejército haya iniciado la vacunación casa por casa en Ixcán.

Sin embargo, siempre existen disensos e inconformidades y estos se expresan en el país alrededor de dos variables:

  1. La falta de transparencia en la adquisición multimillonaria de vacunas, especialmente el caso de Sputnik, que sigue generando suspicacia.

Esta posición queda claramente expresada en declaraciones de diputados de Semilla, pero también en la cuenta de Twitter de Justicia Ya, que expresaba ayer:

“Las y los guatemaltecos nos estamos vacunando a pesar del Gobierno de Giammattei. Hoy llegaron a Guatemala 3 millones de dosis donadas por EEUU, pero siguen sin llegar las vacunas rusas que ya se pagaron los millones que salen de nuestros impuestos.  #RenunciaGiammattei”

  • La polémica en redes sociales, donde los defensores incondicionales del experimento sanitario ya acuñaron el término “movimiento antivacunas” para referirse a los ciudadanos que no elegirán inyectarse.

El debate en torno a vacunarse o no se torna virulento, probablemente por la difusión que tuvieron las medidas anunciadas en Francia, Grecia y otros países europeos, donde quienes no se vacunen podrían ser privados de los derechos más elementales. Al respecto, los dos entrevistados hoy coincidieron en que la obligatoriedad no existe en Guatemala, tal como lo ha dicho más de una vez el presidente.

La emotividad sustituye a la razón en la mayor parte de comentarios sobre las vacunas y esto no se limita a Guatemala. Por ejemplo, un usuario de redes escribió desde Argentina:

“A los vacunados abrazo, a los no vacunados balazo”

Quienes esgrimen este argumento, consideran que los “no vacunados” podrían contagiar a los vacunados, lo que implica claramente que quienes se vacunan seguirán en riesgo de contagio. Pero más allá de las bondades y peligros de un tratamiento reconocido como experimental en más de una publicación científica, el epicentro de la polémica se ubica en un espacio que ya parecía superado a estas alturas del siglo XXI: la libertad de elegir sobre el propio cuerpo.

Al respecto, el abogado Giovanni Fratti escribió en su cuenta de Twitter:

“Así como muchos judíos en la resistencia y en el gueto de Varsovia portaban su estrella de David con orgullo, yo portaré la mía de no vacunado. Ni a mí ni a mi familia, nos pueden obligar a vacunarnos. Eso viola el artículo 1 de los juicios de Nuremberg.”

Para brindar un panorama que tome distancia de las emociones en torno a la vacunación, consultamos a Carlos Mejía, quien exhorta a la ciudadanía a vacunarse, como dirigente político de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), y al doctor Alfredo García, médico con especialización en Salud Pública en la Universidad Hebrea de Israel.

“Estoy a favor de la vacuna y exhorto a recibirla”: Mejía

“Yo ya estoy vacunado. Quien no se vacuna, es comparable a alguien que sale caminando a la calle durante una fuerte lluvia. No tiene un carro para guarecerse, ni siquiera un paraguas o un naylon. Cualquier persona con sentido común va a querer protegerse”, afirma el secretario departamental de URNG en San Marcos.

“Con todo respeto, considero que rechazar la protección de la vacuna es resultado de la ignorancia total. Por lo que he escuchado y leído, se considera que la vacuna Moderna es más efectiva que la Sputnik, pero aunque la protección fuera de un 50%, va a ayudar. Quien se niega a vacunarse, hace daño a la sociedad”.

Pese a este criterio, Mejía también acepta que las personas tienen derecho a negarse. “No me preocupa lo que pase en otros países, sino la situación de Guatemala”, señala aludiendo a las restricciones de Emmanuel Macron y agrega: “pero debemos exhortar a las personas a vacunarse, a protegerse”.

Además, considera que es válido seguir cuestionando al gobierno por la opacidad en el contrato con Sputnik y los millones ya erogados para adquirir vacunas. “Es necesario que se transparenten los contratos. Una cosa es que haya retraso en el cumplimiento, otra que no informen como deben. El gobierno está obligado a informar quién o quiénes tienen la responsabilidad en esto”.

“Cada persona debe tener libertad de decidir si se vacuna”, afirma García

“Comprendo las razones que esgrimen las personas que no quieren vacunarse. Ya me vacuné y aunque conozco el beneficio a corto plazo, con rigor científico afirmo que no conozco los efectos a largo plazo. Cuando me inyectaron la segunda dosis de Astra Zeneca, firmé una nota de consentimiento adulto informado. Con ese requisito cumplen todos los que se vacunan voluntariamente, que debieran estar informados”

Además de que, idealmente quien se vacuna debiera estar informado, García señala que por ningún motivo puede haber obligatoriedad en la vacuna.

“El COVID existe y puede ser mortal. El riesgo de muerte depende de la edad y condición física. Cada persona debe tener la libertad de elegir si se vacuna o no, aunque en otros países lo comienzan a imponer. Cada país es libre de poner los requisitos de ingreso a su territorio. Pero en Guatemala no se puede obligar a nadie a vacunarse, si no lo desea”.

En cuanto al contexto actual de la pandemia y las vacunas en Guatemala, el doctor García señala:

“Un estudio de la Universidad de Santa Clara señala que por cada caso registrado de coronavirus hay 10 no diagnosticados. Según esta regla, en Guatemala habría casi cuatro millones de personas con inmunidad natural. Para llegar a la inmunidad de rebaño, necesitamos 10 millones de personas con inmunidad natural (quienes ya pasaron por el virus, con o sin síntomas). No estamos muy lejos de esa cifra”.

Por otro lado, recuerda que las cifras mortales de coronavirus en Guatemala y el mundo, son mucho menores que las generadas por la gripe española, en 1910. “Esa pandemia dejó unos 100 millones de fallecidos, mientras la actual ha cobrado tres millones de vidas. En Guatemala tenemos alrededor de 10 mil lamentables decesos, mientras Chile, con una población aproximada, reporta 34 mil”.

Según narra, entre la comunidad médica también se mencionan “cifras negras” de muertes por coronavirus no reportadas, pero pese a ello, considera que el tema se ha manejado mediáticamente generando lo que llama “pánicodemia”.

Por ejemplo, menciona la constante información sobre la saturación de hospitales y recuerda que entre 1997 y 2006 trabajó en un hospital donde la ocupación diaria siempre era del 102%.

“No puede negarse que estamos ante una emergencia sanitaria, pero esta ha sido manejada mediáticamente para generar alarma. La sobreocupación hospitalaria es constante e histórica y en el caso del COVID, cuando se inauguró el hospital Parque de la Industria, el presidente ofreció tres mil camas, pero tenemos un máximo de 400 y en intensivo no pasan de 60. Desde las autoridades se emitieron mensajes de alarma, y si bien es cierto que hace unos meses hubo un incremento significativo de casos diarios, estos están relacionados con el mayor número de pruebas. Hubo una semana con un promedio de 60 fallecidos diariamente, actualmente la cifra está bajando, estamos por cerca de 35 fallecidos diarios. Es importante seguir atentamente las cifras de defunciones diarias que publica el ministerio. Esto es la evidencia que tenemos sobre el curso de la emergencia sanitaria”, finaliza.