Nuevo PDH: expectativas y retos

El nuevo PDH, José Alejandro Córdova, fue electo con 141 votos del Congreso, lo que lo posiciona como un comisionado bastante aceptado por diversas bancadas. Ante sí, tiene una Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), con problemas financieros y varios señalamientos de un sector, aunque por otro lado, el ex comisionado del Congreso, Jordán Rodas, sigue siendo un emblema para los globalistas guatemaltecos.

Roxana Orantes Córdova

José Alejandro Córdova, un jurista reconocido por su solidez profesional, comienza a ser cuestionado por organizaciones, páginas de internet y grupos afines a la ex CICIG-FECI, que pretenden evidenciarlo como parte del anteriormente llamado «Pacto de Corruptos» y hoy bautizado como «Alianza Criminal».

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El señalamiento más grave contra el abogado, quien calificó con 90 puntos en la Comisión Postuladora es «haberse reunido con Gustavo Alejos». Exactamente, el mismo Alejos conocido como patriarca del «Pacto de Corruptos» y quien resultó liberado por la juez Erika Aifán, ya que finalmente, el caso en cuestión terminó como tantos, cerrado por falta de pruebas.

Exceptuando esta mención que sumó a decenas de diputados, jueces y abogados, quienes de una u otra forma se comunicaron con Alejos cuando este estaba recluido en un sanatorio, no existen bases sólidas para prejuzgar a Córdova.

Exceptuando, por supuesto, que el próximo PDH siga el ejemplo de Rodas y termine «sirviéndose con cucharón», incrementando su presupuesto personal de una forma escandalosa y recetándose viáticos millonarios para viajar al interior.

Retos por cumplir para el nuevo PDH

Por el momento, el nuevo funcionario (como todos los que recién asumen), merece el beneficio de la duda y cabe esperar que llegue a enderezar varias situaciones irregulares en la PDH. Por ejemplo, durante más de dos años, los trabajadores de planta en la PDH protestaron por la falta de pagos en prestaciones y salarios, ya que el elevado presupuesto de Rodas, no era suficiente para este tipo de compromiso.

Otro elemento que Córdova debe enderezar es el elevado número de asesores, muchos de ellos compañeros de lides políticas o familiares de funcionarios, quienes gozan de onerosos contratos en la PDH. Esta depuración es una tarea urgente para el nuevo PDH.

Asimismo, el enfoque imparcial en la observación y garantía de los derechos para todos los guatemaltecos por igual, sin distingo de pertenencia étnica, ideológica o política, ya que en los últimos cuatro años, la PDH se tornó en defensora de oficio de ciertos grupos y totalmente indiferente ante otros.

Finalmente, el nuevo PDH tiene la obligación de mantener su integridad como Ombudsman o magistrado de conciencia, y evitar a toda costa, el intento de utilizar la institución como una plataforma política.

¿Activista o comisionado del Congreso?

El rol del PDH fue distorsionado por el sesgo evidente asumido por Rodas durante su gestión. Por ejemplo, el funcionario que está por entregar el cargo, es uno de los «beneficiarios» en el llamado caso «Diario Militar».

Que el magistrado de conciencia sea uno de los que reciben (o esperan recibir) millonarias sumas de el Estado, pudo ser un elemento que abonara al conflicto de interés, pero no significó ningún impedimento para Rodas, quien según este antecedente, tuvo el riesgo de caer en el sesgo ideológico a favor de un sector.

Dicho sesgo fue evidente en toda su gestión y le valió el rechazo de ciudadanos derechistas, mientras personas afines a la izquierda aplaudieron su desempeño.

Sin embargo, un hecho no puede soslayarse: el Ombudsman es una figura que debiera estar por encima de cualquier sesgo o simpatía ideológica o política, por lo menos en el desempeño de su labor.

Ello, porque la pertenencia y cercanía a un grupo determinado pone en peligro la imparcialidad del desempeño, tal como se observó en la defensa oficiosa que Rodas realizó del comisionado Iván Velásquez y su negativa a garantizar el derecho de una niña investigada por la CICIG.

La ubicación de Rodas no puede ser puesta en duda. Y esto se evidencia, especialmente, en las reacciones de hoy, cuando diputados de un grupo autodenominado «Grupo Parlamentario de Oposición» (constituido por tránsfugas y legisladores expulsados de sus bancadas), se opusieron a la votación de la mayoría que avaló a Córdova como nuevo comisionado del Congreso.