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sábado, mayo 21, 2022

Nahualá: tensión y criminalidad, resultados de un conflicto centenario

Nahualá vuelve a ser noticia por el alto nivel de conflictividad y violencia entre comunidades. El tema es comentado por el escritor, periodista y docente Mario Mérida, quien considera que existen soluciones más allá de las «mesas de diálogo», las cuales a su criterio ya están agotadas.

Roxana Orantes Córdova

El 19 de diciembre, Guatemala fue impactada por una noticia dantesca: doce personas, incluyendo niños, fueron asesinadas en Nahualá. El Estado respondió de forma reactiva, como ya es común en un conflicto que data de 1865, y el Congreso aprobó el Estado de Sitio el 21 de enero.

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Pese a la drástica medida, el año se estrenó con otro hecho insólito: en medio del Estado de Sitio, fuerzas de seguridad (Ejército y Policía), fueron desalojadas por pobladores, quienes a criterio de varios analistas, no son simples líderes comunitarios sino criminales que podrían servir a oscuros intereses.

Nahualá: nueva mesa de diálogo

Hoy, las autoridades informaron que se concluyó una tercera mesa de diálogo en la que participaron autoridades del Ministerio de la Defensa, Gobernación, el Gobernador Departamental de Sololá y «líderes comunitarios de Chirijox, Xolcajá I y II y Patzité.

Según la información de las autoridades, esta tercera mesa concluyó satisfactoriamente y podría terminar con las hostilidades entre estas comunidades.

Sin embargo, el saldo de confrontaciones muy recientes: agentes heridos y comunitarios muertos, es un tema muy grave que resulta soslayado en este último conflicto, donde pobladores de una aldea le cortaron el suministro de agua a sus vecinos.

Mérida: «un país no prospera si no hay gobernanza ni gobernabilidad»

El conflicto entre Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán, epicentro de todos los hechos criminales recientes en esa región, «no se ha estudiado realmente en su justa dimensión», afirma Mario Mérida, quien considera que

«llegar al uso de la fuerza por problemas de agua o discrepancias limítrofes, es inconcebible y seguramente, detrás de esos brotes de violencia, hay otros intereses que deben estudiarse».

Otro elemento que según el analista debe esclarecerse, es si quienes están liderando este tema, son autoridades ancestrales o miembros de los Consejos de Desarrollo (COCODES), quienes han desplazado a las autoridades indígenas en el liderazgo de las comunidades.

Luego de décadas en las que se instalaron diversas mesas de diálogo, este se agotó desde que «supuestamente, el vicepresidente lo había dejado resuelto», señala Mérida, quien agrega que la situación está ocasionando serios problemas al departamento, donde la situación de criminalidad, que incluye bloqueos en carreteras, puede afectar al turismo, principal actividad económica del lugar.

«Es evidente que en los hechos existe organización criminal: hay complicidad, planificación, rebelión armada contra el Estado y otras características que lo demuestran. Sería muy grave si las fuerzas de seguridad, en defensa de sus vidas, dispararan contra estas personas».

Y según indica, la falta de gobernanza y gobernabilidad son graves obstáculos para que un país prospere.

Soluciones que no se han explorado

El Estado de Sitio fracasó, además del desgaste que representó para el Ejecutivo y Legislativo. Asimismo, las mesas de diálogo o mesas técnicas, son una solución fallida como se ha demostrado, indica Mérida.

Según comenta, el Estado no logró resolver un conflicto que no es entre comunidades y gobierno, sino entre dos comunidades aledañas, donde se involucran intereses criminales y nexos que no han sido suficientemente investigados.

Por ello, propone que el Estado «explore la posibilidad de obtener el apoyo de una organización internacional que sirva como mediadora. Por ejemplo, la OEA, ONU, USAID u otra que pueda iniciar la mediación».

Otra solución sugerida por el analista es llevar el caso al arbitraje, judicializándolo con participación del Ministerio Público. Y finalmente, señala, «podría reunificarse el municipio». Esto, afectaría algunos intereses y espacios de poder, como las asignaciones constitucionales, los terrenos municipales y otros.

Pero cualquiera sea la solución, el Estado debiera implementarla con urgencia, porque es un hecho que desde hace más de cien años, los habitantes del lugar han heredado este conflicto a sus descendientes. «Algo tan absurdo y prolongado como los Montesco y Capuleto de Romeo y Julieta», concluye el escritor.

 

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