La Guerra Sucia en la era digital

Por Juan Pablo Carrasco de Groote

Presidente de AMCHAM

La Sociedad Red ha sido responsable de muchos fenómenos, que van desde grandes movimientos de masas hasta el establecimiento de tendencias a través de la viralización de contenido. Se ha convertido en una de las principales herramientas de la mercadotecnia, llegando a causar fluctuaciones en los precios de los mercados internacionales, así como también ha logrado columpiar los resultados electorales y hasta quitar presidentes, a través de la simple interacción entre personas.

- Advertisement -

Una de las características principales de la Sociedad Red es la interconexión, la cual nos permite acceder y publicar información de todo tipo en tiempo real. Hoy en día cualquiera puede jugar a ser periodista y cualquier material informativo, aun siendo falso, puede convertirse en noticia. La interconexión trajo como consecuencia que la verdad fuera destronada, y ahora la verosimilitud pasó a ocupar su lugar. No es necesario que la información sea cierta, con que lo parezca es más que suficiente. Las personas han demostrado que si la información es verosímil, están dispuestas a compartirla. En ese contexto, las sociedades han caído en una especie de Guerra Sucia, mediante la cual las campañas negras dejaron de ser exclusivas al mundo político, y hoy en día, cualquier ciudadano queda expuesto a ser víctima de una campaña de desprestigio en su contra. Se trata de una Guerra Sucia, llevada a cabo por soldados igual de sucios, que muchas veces recurren al anonimato como la máxima expresión de su cobardía.

Pero esta guerra no siempre fue sucia. En un principio, la viralización de contenidos en redes sociales era orgánica, es decir, se basaba en la voluntad que tenía el usuario para compartir determinada información. Eso hacía que las publicaciones gozaran de mayor credibilidad, pues al ser compartidas por algún contacto, se asumía de forma inmediata que dicho contacto no sólo había leído la información compartida, sino que además le parecía lo suficientemente interesante como para ponerla en su perfil. Parecía que por fin el poder estaba cambiando de manos, quedando una pequeña cuota del mismo a disposición de cada usuario de redes sociales. 

No obstante, tan anhelado cambio se detuvo a partir del 2012, que fue cuando proliferaron los perfiles falsos y con ello surgió toda una industria, la innovadora industria netcentera. Los NetCenters son grupos de personas que manejan diversas cuentas falsas, desde las cuales se dedican a publicar contenido con el objetivo de alterar la percepción sobre algún tema o alguna persona. Y así, las redes sociales fueron abarrotadas con campañas de desprestigio, que se basan en levantar calumnias y falsas acusaciones para desacreditar a un personaje, distorsionando la percepción ciudadana al respecto e incitando al odio injustificado. Las redes sociales se convirtieron en potenciales trincheras de esta Guerra Sucia, desde las cuales se tira a matar en contra la reputación de alguna persona.

Esta guerra es la más sucia de todas las guerras pues apenas se necesitan 280 caracteres y echar a andar la maquinaria de un NetCenter para difamar, calumniar y prácticamente deshacer la reputación de alguien. Si bien el poder del usuario común quedó bajo la sombra del poderío netcentero, no todo está perdido. Aún tenemos la potestad de decidir qué información creemos, comentamos y compartimos, y con ello, viene también la responsabilidad ciudadana de la verificación, pues así podemos contrarrestar la ola de desinformación que estamos viviendo.