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lunes, mayo 17, 2021

Izquierda: entre divisiones y utopías

Con 15 escaños de los 160 que tiene el Congreso, la izquierda se debate entre pugnas internas que cada cuatro años la fracturan y recomponen su mapa, y propuestas que por inviables pueden calificarse de utópicas, como el proyecto de ley de corte “bolivariano” que presentó la diputada del Movimiento Para la Liberación de los Pueblos (MLP), Vicenta Jerónimo. En cuanto a las divisiones internas, fue notoria la pugna entre una fundadora de Semilla, Suzanne Brichaux, y la dirigencia de esa organización, tema que consultamos con el abogado de Brichaux.

Roxana Orantes Córdova

En los últimos días, trascendió que Suzanne Brichaux, expulsada de Semilla, interpuso un amparo para que le restituyan sus derechos, mientras la diputada Vicenta Jerónimo presentó un proyecto de ley que podría quedar engavetado, debido a que pretende acciones totalmente irreales, como la expropiación de todos los servicios públicos y un sistema de transferencias monetarias que el proyecto de ley denomina “Buen Vivir”, término calcado de los regímenes sudamericanos.

El proyecto, llamado Ley de recuperación de bienes y servicios públicos indispensables para el buen vivir de las y los guatemaltecos, fue presentado por Jerónimo el 24 de marzo, y entre otros, propone que Guatemala “recupere” (expropie) absolutamente todos los recursos naturales y servicios públicos: aguas subterráneas, yacimientos minerales y de hidrocarburos, frecuencias radioeléctricas, generación, transporte y distribución de energía eléctrica, telecomunicaciones y transporte aéreo.

Todo esto, coordinado por una Comisión de Recuperación en la que además del Procurador General de la Nación, habría dos representantes xincas, dos mayas, dos garífunas y “dos campesinos”. Es decir, una comisión técnica para la expropiación integrada según un criterio de raza o pertenencia cultural.

Con la explotación de los bienes expropiados, el MLP (brazo político de CODECA), propone el proyecto denominado Buen Vivir, consistente de dotar de pensiones mensuales de Q.500 a mayores de 55 años, madres solteras, discapacitados, niños que vivan con madres solteras (recibirían Q250) y otros ciudadanos desempleados o con ingresos muy bajos.

El Ministerio de Desarrollo sería el encargado de distribuir esos fondos, señala el proyecto, que si bien es muy probable que no pase todas las fases del proceso para su aprobación, muestra cómo la izquierda, lejos de unir sus exiguas fuerzas (sumarían un 24% del total si se coordinaran), mantienen sus propias agendas y destinan tiempo, fuerzas y recursos a proyectos inviables, como la utópica normativa propuesta el pasado 24.

¿Misoginia o verticalismo?

Hace un mes, el tribunal de honor del partido Semilla emitió la resolución final sobre Suzanne Brichaux, quien fue expulsada de la organización que contribuyó a fundar. Rafael Maldonado, jurista que interpuso el amparo para que se restituyan los derechos de Brichaux. Semilla es el partido izquierdista que tiene la bancada más grande, con siete diputados.

Además, la acción legal busca “evidenciar que el partido tiene prácticas discriminatorias y misoginas, pero principalmente, evidenciar que no son tan democráticos como se venden. Son igual a cualquier partido”, dice el abogado.

El antecedente de esta expulsión fue una conferencia de prensa que miembros de Semilla dieron en diciembre de 2019, donde se denunciaron prácticas poco democráticas en la organización que tuvo como candidata a Thelma Aldana.

La única mujer que estuvo en esa conferencia fue Brichaux, y ella fue la única que en enero de este año fue sometida a un proceso disciplinario, después de un largo tiempo en que sus dirigentes evadieron comunicarse con ella.

Según Maldonado: “hubo misoginia porque ella fue la única expulsada y era la única mujer en la conferencia de prensa del 18 de diciembre del 2019, donde exigían transparencia y rendición de cuentas”.

La diputada Ligia Hernández, quien se dio a conocer por una entrevista con la cadena CNN, fue quien interpuso la denuncia. “Los otros que estuvieron en la conferencia, siguen siendo afiliados y miembros de diferentes instancias del partido”, comenta Maldonado.

Pugnas internas e incidencia poco visible

Winaq, otro de los partidos que se ubican a la izquierda, tiene una bancada de cuatro miembros y fue escenario de una disputa entre la jefe de bancada, Sonia Gutiérrez, y el activista LGBT Aldo Dávila, expulsado por Gutiérrez pero que logró permanecer en la bancada porque no es militante de Winaq.

Pese a las diferencias, este partido y otras instancias de la izquierda han intentado unir esfuerzos en varias mociones y se han coordinado para votar, por ejemplo cuando avalaron a la Unidad Nacional de la Esperanza para integrar la Junta Directiva.

Finalmente, es obligatorio mencionar a la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), partido histórico de la izquierda, de donde derivó la mayoría de los anteriormente mencionados. Con tres integrantes, es una bancada poco activa y que probablemente, pasará como sus antecesoras desde 2006, cuando han logrado entre tres y un diputados para sobrevivir como partido.

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