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viernes, septiembre 23, 2022

Iván Velásquez: ¿renovación o instrumento de venganza?

Iván Velásquez es un personaje que siempre da mucho de qué hablar y evidentemente, su nombramiento como Ministro de Defensa en Colombia, donde la ex congresista Margarita Restrepo señaló que «no tiene experiencia en seguridad, pero sí en venganza», mientras la buena prensa que acompaña al ex jefe de la CICIG saluda el nombramiento. Cuatro analistas comentan las primeras reacciones e indicios de este hecho.

Roxana Orantes Córdova

Iván Velásquez se vislumbraba como Ministro de Justicia y sorpresivamente, el mandatario electo de Colombia, Gustavo Petro, lo nombró hace tres días Ministro de la Defensa. Consultamos a Nicolás Díaz, colombiano que llegó como diplomático a Guatemala hace décadas y se estableció en este país; Raúl Falla, abogado de la Fundación Contra el Terrorismo (FCT); el coronel Mario Mérida, quien además de haber ocupado un alto cargo en inteligencia, participó en las negociaciones de paz en Guatemala y Edy Morales, docente especializado en criminología y criminalística y ex funcionario del Sistema Penitenciario.

«Iván Velásquez merece un compás de espera», afirma Nicolás Díaz

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«Hasta para sus más cercanos amigos fue una sorpresa. Sonaba más para el ministerio de Justicia o Fiscal General de la Nación e incluso se mencionaba la creación de una comisión similar a la CICIG. Hay un sector preocupado por el nombramiento debido a sus antecedentes en la lucha contra la corrupción y contra las violaciones a los derechos humanos. Pero también hay un alto sector que lo recibió con muy buenas expectativas», expresa Nicolás Díaz.

Según señala, es necesario y prudente que antes de emitir juicios se de un compás de espera a Velásquez, quien asumiría frente al Ministerio de la Defensa el 7 de agosto, al igual que todo el gabinete de Gustavo Petro.

«Hay que darle tiempo prudencial. No tiene experiencia militar ni estratégica, y otra de sus debilidades puede ser que no es un tropero, como decimos en Colombia. Además, es un jurista y desde ahí se puede intuir que se enfocará más en estrategia administrativa que en la militar. Es un gran reto, especialmente el manejo operativo y su relación con la cúpula militar. No dudo de su capacidad en muchos otros aspectos, hasta sus detractores más fuertes reconocen que es brillante»

Díaz agrega que en Colombia, existe la tradición de civiles dirigiendo el ministerio de la Defensa y el Ejército es una institución no beligerante, como lo expresó recientemente el general Eduardo Zapateiro, ex jefe del Ejército colombiano que renunció recientemente.

Díaz concluye:

«El mundo se dará cuenta de hacia dónde va mi país en los próximos 10 meses, que considero un tiempo prudencial para que pueda verse hacia dónde irá el nuevo gobierno. Como cualquier colombiano, espero que a la nueva administración le vaya bien, es mi país».

«A la FCT no le causó sorpresa», dice Falla

En la Fundación Contra el Terrorismo (FCT), no nos sorprendió el nombramiento de Petro. Lo veíamos venir como ministro de Justicia, pero vemos mal su nombramiento a cargo de la defensa del Estado colombiano. No tiene sustento y además, odia a los militares», señala Raúl Falla.

«Retrotrayendo su desempeño a Guatemala, recordamos que implementó allanamientos que terminaron en crímenes, como el caso de Pavel Centeno. Y en cuanto a los militares, el caso del general Erick Melgar Padilla fue emblemático, porque siendo general y comandante de la Guardia de Honor, tenía inmunidad. Sin embargo, su vivienda fue allanada y su hija insultada. Este y otros antecedentes permiten suponer que en su próximo puesto haya malicia contra el Ejército, un objetivo perverso contra los militares».

Falla también considera que el nombramiento podría afectar las relaciones castrenses de cooperación entre ambos países. Además, puede causar desazón entre los militares colombianos, explica.

«Petro debiera tratar de lavar la cara a su administración, no ubicando en un puesto como ese a un personaje polémico que en Guatemala cometió muchos abusos. Es paradójico que esté a cargo de defender la propiedad de los colombianos, cuando en Guatemala fue cercano a grupos de invasores, como el CUC y CODECA. Lo siento mucho por los colombianos», concluye.

«Creo que Petro se precipitó con el nombramiento»: Mérida

«No veo al fiscal Iván Velásquez la calidad para dirigir la seguridad de Colombia. No tiene formación militar, desconoce la doctrina y fue oponente del Ejército en varios países. Su militancia izquierdista se constata con el nombramiento. No podría trabajar con Gustavo Petro sin una identidad», señala Mario Mérida.

«Es tradición que en Colombia ha habido varios ministros de la Defensa civiles, que desconocen el funcionamiento de las Fuerzas Armadas. En el proceso, se dejan asesorar por militares. En este caso hay doble complejidad, porque la paz recientemente alcanzada en Colombia es falsa, ya que grupos que tuvieron identidad con Petro siguen armados».

«Considero que en el interior de las Fuerzas Armadas, el nombramiento no impactará positivamente, pero es probable que su agenda sea llamar a deponer las armas a los grupos que todavía operan en Colombia».

«Creo que Petro se precipitó con el nombramiento. Puede ser que entre otras razones, esté el posicionamiento mediático. Podría haber cambios en el combate a la actividad del narcotráfico. El Plan Colombia no ha logrado terminar con esta actividad criminal, que incide en Centroamérica, México y Estados Unidos».

Empero, señala, la institución armada colombiana tiene una larga tradición y una identidad muy sólida con la sociedad.

«Iván Velásquez es un antídoto contra la corrupción y la parapolítica. Ojalá no tenga una finalidad de venganza»: Morales

«Velásquez es experto en persecución penal y casos en Colombia, como la llamada parapolítica, que descubrió situaciones en el gobierno de Álvaro Uribe. Esto desató persecución en su contra y fue contratado por la ONU para investigar en Guatemala los CIACS. De uno a 10, valoro en 8 su trabajo en Guatemala, ya que desestructuró grupos vinculados con el crimen de cuello blanco y fue efectivo en el combate a la corrupción, políticos y narcos», dice Morales.

«Sin embargo, cometió errores, como el abuso de la prisión preventiva. En cuanto a la perspectiva ideológica, considero que como comisionado de la ONU, su función no fue ideologizada y cumplió el compromiso que tenía con esa organización. Gustavo Petro lo selecciona como idóneo por su historial. Mientras Petro es de una izquierda más definida, considero a Velásquez como socialdemócrata, aunque es un antídoto contra la corrupción y la parapolítica».

Morales también menciona la importancia del contexto geopolítico y geoestratégico, que involucra las relaciones entre Venezuela, Colombia y EE.UU. «En este contexto, Velásquez podría tener una posición conciliadora. Además, es figura clave para depurar a las Fuerzas Armadas de malos elementos, involucrados en crímenes de lesa humanidad, como los llamados falsos positivos».

Sin embargo, añade que al aplicar la justicia «ojalá no tenga un fin de venganza y la justicia se aplique contra cualquiera que haya cometido crímenes de lesa humanidad, sea desde la guerrilla o desde el Ejército», concluye.