Gálvez negó medida sustitutiva a General que promovió la firma de la Paz

Gálvez, conocido como «honorable juzgador» por sus admiradores incondicionales, además de negarle al General Marco Antonio González Taracena, ex ministro de la Defensa, el derecho de morir junto a sus familiares, retardó el trámite del entierro. Al mismo tiempo, se conoció que la CSJ admitió el retiro de antejuicio al juez, por crear una figura jurídica, extralimitando sus funciones, afirma Ricardo Méndez Ruiz. Entretanto, Mario Mérida comenta que casos como este motivan la destrucción del sistema de justicia.

Roxana Orantes Córdova

En 1994, una delegación oficial guatemalteca viajó a Noruega, para plantear la posición del Ejército ante el proceso de paz. Según recuerda Mario Mérida, el General Marco Antonio González Taracena fue una figura relevante en ese proceso.

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28 años después, González Taracena falleció en la cárcel víctima de un cáncer, estigmatizado como criminal de guerra con base en un documento apócrifo conocido como «Diario Militar», que según Mario Mérida, no sería admitido como prueba en ningún tribunal estadounidense.

González Taracena fue uno de los artífices del proceso de paz, iniciado cuando la guerrilla estaba totalmente derrotada en el campo militar y político (porque en el país ya había iniciado el régimen democrático). El Estado guatemalteco amnistió a la guerrilla y pese a ello, sus sucesores, amparados en un artículo de la Ley de Reconciliación Nacional, promueven procesos judiciales contra los veteranos militares que cumplieron su parte en los compromisos adquiridos.

El juez Miguel Ángel Gálvez, quien no se sonroja de expresar su temor por el retiro del antejuicio, pero es implacable con sus enemigos ideológicos, llevó su intransigencia al extremo de retardar ilegalmente, durante 29 horas, la entrega del cuerpo a los familiares del general, un hombre de la tercera edad que padecía cáncer terminal.

«Como querellante adhesivo, la Fundación Contra el Terrorismo (FCT), hará todo lo posible para que Gálvez no huya de la justicia», afirmó Méndez Ruiz.

«Gálvez manifestó una actitud extremadamente servil», afirma Méndez Ruiz

«La actitud de Gálvez es extremadamente servil ante sus mecenas. No tomó en cuenta ninguna consideración humanitaria. Por ejemplo, pudo dar medida sustitutiva al General, quien con casi ochenta años padecía cáncer terminal. No había ningún riesgo de fuga, pero al igual que Erika Aifán y Yasmín Barrios, estos jueces han recibido muchos beneficios de diplomáticos, activistas de izquierda y organizaciones que los patrocinan», expresa el presidente de la FCT.

«Hace unos 12 años me ha tocado observar la conducta de este juez, quien se extralimitó en sus funciones y usurpó atribuciones al Organismo Legislativo, cuando creó la figura de «prisión provisional», para garantizar que quienes no calificaban para la prisión preventiva por tener arraigo y no presentar peligro de fuga, fueran encerrados durante años».

«Este es el motivo para la solicitud de antejuicio que realizó la FCT y justamente hoy, conocimos que la Corte Suprema de Justicia eliminó el derecho de antejuicio a Gálvez, quien podrá ser investigado. Para evitar que se fugue, la FCT se preocupará porque sea enviado a la prisión preventiva que le corresponde, ya que él manifestó en conferencia de prensa que podría salir del país. También haremos lo posible por garantizar que tenga el debido proceso y esté seguro, en una bartolina de Matamoros, aislado de cualquiera que pretenda hacerle daño»

«Se deben prohibir los reconocimientos a los jueces», señala Mérida

«Hoy a mediodía me enteré del fallecimiento del General, y supe que Gálvez se negó a dar la papelería para iniciar el proceso del entierro. En primer lugar, él no es forense y lo que procedía era que el INACIF certificara la defunción», señala Mérida, quien fue Director de Inteligencia en la época en que González fue jefe del Estado Mayor.

Mérida recuerda que Iván Velásquez reiteraba que la probidad e integridad de los jueces son factores determinantes para combatir el crimen. Sin embargo, «hay varios jueces que se envanecieron con las adulaciones y reconocimientos. La justicia en Guatemala debe reflexionar y no permitir que quien está juzgando un caso reciba premios. Los reconocimientos los comprometen».

«Un mensaje enorme para los estadounidenses»

En primer lugar, es insólito que un juez acepte como prueba un documento apócrifo, del cual una persona que no era especialista certificada, afirmó que se trataba de un «Diario Militar». «Ningún tribunal en el mundo podría aceptar, casi cuarenta años después de los hechos, un documento como este en calidad de prueba», señala Mérida.

Según afirma, con simples indicios, los veteranos militares llevan más de seis años en la cárcel. Testigos inadecuados o poco sólidos, además de muchas otras irregularidades, se suman a la falta de sustento en las acusaciones, que pese a ello, son sostenidas por personas como Miguel Ángel Gálvez, quien acepta lo inaceptable como evidencia.

«Hay un mensaje enorme para los estadounidenses. Es terrible que en Guatemala existan jueces que actúan guiados por el temor de ser sancionados».

«La actitud del juez fue deleznable. Una persona de la tercera edad, enfermo y contra quien no había ninguna evidencia concreta. Además, un miembro relevante del grupo que inició el proceso de paz, en apoyo a Ramiro de León Carpio, quien llegó al gobierno siendo Procurador de los Derechos Humanos», concluye.