«Con los niños no se metan»: el derecho parental de educar en familia

«Con los niños no se metan» es la frase que circuló en redes sociales la semana pasada, cuando el diputado unionista Álvaro Arzú Escobar, dio a conocer en un video que en una librería capitalina se venden libros promoviendo la ideología de género para niños pequeños. El hecho desató una polémica que vale la pena comentar, especialmente porque en el contexto mundial, la divulgación del «género» a preescolares no ha sido bien recibida.

Roxana Orantes Córdova

«Con los niños no se metan» circuló como hashtag la semana anterior, luego de que el diputado Arzú expresara su molestia por varios libros en inglés dirigidos a preescolares, donde se promueven (o explican) la familia homoparental, la homosexualidad y otros temas relacionados con la llamada «ideología de género».

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La polémica cibernética incluyó fuertes discusiones y llamamientos al boicot de la citada librería, calificada como «woke» por sus detractores, mientras algunos personajes del universo virtual se tomaron fotografías con camisas rosadas, para mostrar su aval a la «ideología de género».

Como muchas tendencias del mundo intelectual, esta polémica llega a Guatemala con algún retraso, poco después de que el gobernador de Florida, EE.UU., Ron de Santis, firmara una ley para prohibir la enseñanza del género en los establecimientos educativos.

Además, varios estados de EE.UU. tienen o promueven leyes similares. Francia eliminó el «lenguaje inclusivo» de las escuelas en marzo de 2021 y la ciudad de Buenos Aires, Argentina, prohibió esa forma de hablar extraña y complicada, hace unos días.

Rumanía y otros países del Este europeo también tienen leyes al respecto. Y a principios de mayo, el Congreso peruano aprobó una ley para garantizar la calidad de los materiales educativos, eliminando dicho discurso.

Aunque retrasada, la polémica sobre este tema es necesaria para Guatemala, porque en los países donde se impuso, la ideología de género ha llegado silenciosa y con la bandera de la inclusión, para entronizarse como una dictadura del pensamiento y la expresión, donde se cierran los ojos ante la realidad biológica de que solo existen dos sexos (salvo contadas excepciones), y se fomentan trastornos como la disforia de género en niños hasta de tres años, lo que algún día podría considerarse un acto criminal.

Varios especialistas en salud mental coinciden en que un infante no tiene capacidad para decidir si es niño o niña. Los menores no están preparados para elegir una cirugía permanente, con cambios dramáticos a su cuerpo, dijo a Perspectiva la psicóloga Beatriz Berganza hace un tiempo.

Género y familia: dos conceptos opuestos

La doctrina de género es incompatible con la familia. No pueden cerrarse los ojos a la realidad del incremento en las parejas homosexuales, la enorme cantidad de hogares monoparentales y los diversos tipos de familia que existen, con derecho a existir y ser respetados.

Sin embargo, los países que promueven la «diversidad» para infantes tuvieron amargas experiencias. Por ejemplo, la «Hora de la historia Drag Queen» es un programa de lectura en bibliotecas públicas, dirigido a niños de 0 a 5 años, donde travestis leen cuentos con temáticas LGBT a los niños.

El programa fue fundado en EE.UU. por la activista Michelle Tea, artista y ex prostituta. Evidentemente, quienes educan de forma integral a sus hijos les enseñan a respetar a todos los seres humanos. Sin embargo, pocas personas se aventurarían a permitir la interacción de sus niños con trabajadoras (o trabajadores) sexuales y personajes del mundo «Drag Queen», donde además de las expresiones verbales sumamente vulgares y obscenas, se promueve la parafernalia del sadomasoquismo y se «normaliza» la prostitución.

En 2019, una biblioteca pública de Montrose, Huston, EE.UU., se disculpó públicamente, luego de que se descubriera que una «Drag Queen» lectora de historias LGBT para niños, era un pederasta condenado anteriormente por abusos contra varios niños. Esto se ha repetido en varios estados de EE. UU.

Más allá del contacto infantil con estos personajes, que muchas veces tienen trastornos severos (drogadicción, alcoholismo y diversas patologías mentales), el mayor problema con la ideología de género es que entra para socavar conceptos como la familia, sustituyéndolos por una doctrina de intolerancia que además, está totalmente fuera de la realidad y niega la biología.

Probablemente estas consideraciones motivaron al diputado Arzú para expresar su molestia por los libros expuestos, en el contexto del Mes del Orgullo LGBT. En Guatemala, el desfile será el 25 de este mes.