Un día como hoy, en 1531, San Juan Diego, el indígena chichimeca llamado Juan Diego Cuauhtlatoatzin, presenció el milagro que marcaría la historia del catolicismo en América Latina y el mundo. Cada 12 de diciembre los católicos conmemoran la magna fecha. Este año, la conmemoración tendrá características especiales debido a las restricciones por la pandemia.
Redacción Perspectiva
Hoy, el Papa Francisco presidirá una celebración eucarística en honor a la Patrona de México y América Latina. Debido a las restricciones por el COVID-19, solamente asistirán grupos restringidos de diplomáticos, seminaristas y sacerdotes.
El sumo pontífice encomendará la intercesión en estos momentos difíciles a la Santísima Virgen de Guadalupe, informa el comunicado de la Pontificia Comisión para América Latina.
A las 10:15 se rezará el Rosario y a las 11 horas iniciará la Santa Misa. Acompañarán la celebración, el Coro de los Pontificios Colegios Pio Latinoamericano y Pio Brasileño, además del Coro de la Capilla Sixtina.
El comunicado informa que “la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, será un momento especial de oración comunitaria, a los pies de la Virgen morenita, para suplicar por nuestros pueblos y naciones, así como por las intenciones del Santo Padre, como él mismo nos exhorto recientemente: “Frente a los grandes desafíos, pidámosle a la Guadalupana que nuestra tierra latinoamericana no se desmadre, es decir, no pierda la memoria de su madre. Que la crisis lejos de separarnos nos ayude a recuperar y valorar la conciencia de ese mestizaje común que nos hermana y nos vuelve hijos de un mismo Padre” (09-XI2020”.
El 9 se festejó la memoria de San Juan Diego, a quien el Papa recordó con las siguientes palabras:
“Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Hoy conmemoramos a san Juan Diego, a quien Nuestra Señora de Guadalupe escogió como su enviado. Que a través de su intercesión presente a la Virgen los países de América Latina, damnificados por la pandemia y los desastres naturales, para que ella, como Madre, salga al encuentro de sus hijos y los cubra con su manto. Pidamos además al Señor que infunda en nosotros su Espíritu Santo para que vivifique nuestra oración y transforme nuestro corazón, abriéndolo al servicio de la caridad. Que el Señor los bendiga a todos”.
El Nobel de literatura mexicano, Octavio Paz, escribió estas palabras sobre la guadalupana:
“La Virgen es el consuelo de los pobres, el escudo de los débiles, el amparo de los oprimidos. En suma, es la Madre de los huérfanos. Todos los hombres nacimos desheredados y nuestra condición verdadera es la orfandad, pero esto es particularmente cierto para los indios y los pobres de México. El culto a la Virgen no sólo refleja la condición general de los hombres sino una situación histórica concreta, tanto en lo espiritual como en lo material… Guadalupe es la receptividad pura y los beneficios que produce son del mismo orden: consuela, serena, aquieta, enjuga las lágrimas, calma las pasiones”…

