Anita Roddick: de emprendedora a exitosa empresaria de cosméticos

Nadie creería que una emprendedora con dos hijas pequeñas que elaboraba cosméticos envasados en frascos reciclados, terminaría por convertirse en una de las empresarias más importantes de la industria de los cosméticos en todo el mundo.

Redacción Perspectiva

Anita Roddick, una madre de familia que decidió abrir un local y vender productos cosméticos de gran calidad a precios accesibles, elaborados con envases reciclados y etiquetas hechas a mano. Se convirtió en una reconocida empresaria con más de con  2 mil 500 tiendas en 62 países.

Annita Roddick, fundadora de The Body Shop, un emprendimiento que se convirtió en una poderosa empresa de cosméticos.

La fundadora de The Body Shop, puso todo su empeñó en una pequeña tienda de cosméticos “The Body Shop” en Brighton en 1976. Su intensión era sacar adelante a sus dos hijas pequeñas.

La entusiasta emprendedora tomó la decisión de iniciar el negocio como muchos, ilusionada con un sueño que pretendía llevar algo diferente al público y sobretodo encontrar un sostén económico que le permitiera sacar adelante a su familia.

Fue así como Anita se valió de los conocimientos aprendidos durante los viajes que realizó en su juventud para incorporar ingredientes naturales a los productos de belleza de una forma creativa, algo que revolucionaría el mundo de los cosméticos.

“Fuera donde fuera, siempre conversaba con las mujeres para averiguar que utilizaban para el cuidado corporal, fuera barro o cáscara de piña”. Sin ser consciente de ello, se estaba adelantando a la “revolución verde”.

El negocio de Roddick no fue un sueño dorado desde el principio todo lo contrario, no le fue bien. De hecho, por aquel entonces tuvo que vender prácticamente el 50% de su negocio a un socio capitalista que años más tarde se convertiría en un problema.

The Body Shop se distinguía a de las demás tiendas de cosmética por ofrecer tratamientos básicos en envases muy sencillos, que no cargaran el coste final del producto, y presentarlos en cinco tamaños distintos para poder probar el producto, sin arriesgar mucho dinero, o lanzarse a por el envase familiar.

Pero el éxito de Anita Roddick fue adelantarse a las tendencias ecologistas que décadas más tarde se impondrían en todo el mundo con cosméticos de origen natural, prohibiendo los tests en animales y con servicios de reciclaje y de rellenado.

“Si un cliente nos traía una botella de refresco para que se la llenáramos de crema, lo hacíamos encantados”, recuerda.

La ingeniosa empresaria también fue precursora de programas solidarios que motivaban el comercio con países  empobrecidos. El programa Trade, not Aid, conocido como Ayudar comerciando permitía a The Body Shop establecer vínculos con comunidades desfavorecidas para comprar a precio justo sus productos naturales.

Veinticinco años después de esa primera tienda, y tras salir a Bolsa en 1984, The Body Shop es una de las mayores y más exitosas cadenas de franquicias del mundo, con alrededor de  2 mil tiendas en los cinco continentes.