Los emprendedores y el hecho de delegar tareas comparten una larga y turbulenta historia. Entregarle la responsabilidad a alguien más puede ser una de las cosas más vulnerables que tenga que hacer un líder. Pero las personas que no delegan suelen trabajar más de lo necesario, se fatigan, hacen más de lo que pueden manejar y se sienten frustrados y solos.
Incluso siendo conscientes de las consecuencias negativas, delegar no es fácil. Cederle el control a otros es complicado, incluso puede pasarte factura emocionalmente, sobre todo cuando tienes que confiar en otros para hacer el trabajo que estás acostumbrado a hacer. Pero si logras aprender a delegar, te va a cambiar la vida.
¿Por qué? Porque tu empresa necesita que delegues, si tú haces todo el trabajo, ¿qué implica eso para tu equipo? Delegar es la oportunidad de desarrollar a tu gente para que la fuerza colectiva sea aún mayor. Es una forma de energizar colaborativamente a tu empresa y de inspirar a todos. Te empodera para concentrate en la estrategia y visión de alto nivel sin perderte. Y lo que es más importante, es la forma de mantenerte sano mientras que mejoras la productividad y eficiencia de tu equipo.
Si estás teniendo problemas para delegar, aquí te dejamos algunas herramientas útiles que puedes usar para sacarle el mayor provecho a esta técnica de liderazgo. Te dejamos los cinco mitos más comunes sobre delegar y la forma de demostrar que son falsos.
1. “Mi gente está muy ocupada”
Este mito causa un sinfín de emociones confusas: estás agradecido porque tu gente tenga trabajo que hacer pero temes que si les pides más cosas se sentirán frustrados. Entonces te quedas con la presión de hacer tú más cosas porque tienes miedo de que tu equipo no pueda hacerlo, o que renuncie porque se los pides.
Disipa el mito: Obtén más información. Habla con tu equipo y explícales qué tipo de apoyo necesitas para ver quién lo ofrece. No asumas cosas, pregúntales si pueden o no hacer algo. Por lo general, te vas a topar con que la gente quiere ayudar y que está dispuesta a buscarse el tiempo para hacerlo si se los pides. Y como beneficio adicional, esto le demuestra a tu equipo que pedir ayuda es algo bueno, inspirando la colaboración entre ellos.
2. “No pueden hacerlo tan bien como yo”
Aunque queremos creer en nuestros equipos, hay algo de verdad en este mito. Si llevas mucho tiempo haciendo algo, entonces tú eres el experto. Pero este patrón nunca va a cambiar si no te das el tiempo de compartir tu experiencia.
Disipa el mito: Invierte en tu gente. Este es uno de los consejos más valiosos que recibí de Clay Mathile, fundador de Aileron, y lo llevo conmigo todos los días. Tu equipo es tu recurso más valioso, y pasar tiempo ayudándolos a desarrollar sus habilidades es una inversión. Puede que no les salga bien la primera vez. Ni la segunda. Pero el resultado final será un equipo que opera de manera cómoda y autónoma, liberando tu tiempo. Puede que incluso te sorprendan las habilidades y perspectivas que aporten a la mesa.
3. “Será más rápido si lo hago yo”
De vuelta, esto es verdad, al inicio. Si tu eres el experto, lo sabes hacer y lo haces más rápido que cualquiera, pero ¿dónde te deja esto? Atorado y sin posibilidades de crecer o de enfocarte en otras tareas más importantes. ¿Y dónde deja a tu equipo? En el exacto mismo lugar donde está.
Disipa el mito: Volvemos al punto número 2. Invierte en tu gente. Si sigues controlando cada tarea porque eres más rápido que ellos, te pierdes la oportunidad del crecimiento personal y empresarial a largo plazo.
4. “Si delego, arriesgo mi puesto”
Cuando ayudamos a otros a crecer y compartimos las responsabilidades, llega un miedo natural de no ser tan necesarios o importantes. Esta creencia negativa genera tensión en el equipo y frena el crecimiento. En realidad, cuando inviertes en los demás, te das la oportunidad de ser aún más valioso porque tendrás tiempo que podrás usar para generar más valor.
Disipa el mito: Una buena cultura organizacional reconoce que los mejores equipos son buenos porque tienen líderes que los motivan y los empoderan. Un equipo productivo es señal de que no te necesitan, es decir, es señal de que sin ti no habría éxito. Hacer crecer a tu equipo (es decir, delegar) es lo más importante que puedes hacer como líder.
5. “Delegar es denigrante”
Hace poco estaba batallando para contratar a un asistente: sentía que no era justo pedirle a alguien que hiciera las cosas que yo claramente podía hacer. Luego una amiga me llamó arrogante, alegando que esta idea mía de ser capaz de hacer mejor las cosas que los profesionales que tenían otro tipo de fortalezas (fortalezas que mi empresa necesitaba desesperadamente) era un insulto. Tenía razón. Esta discusión me hizo entender que contratar a un asistente haría más fuerte a la empresa.
Disipa el mito: Cuando supones que ciertas tareas son banales, les restas importancia, se las niegas. Ninguna oficina podría operar sin planeación y horarios. No hay un evento que pudiera salir bien sin una coordinación meticulosa de los proveedores. Estas tareas no son mundanas, son las fibras que unen a las organizaciones efectivas. Cambia de perspectiva y reconoce la importancia de estas funciones. Al hacerlo, reconoces la importancia de la gente que las hace.
Entonces, ¿cómo cambiar la historia? Todo empieza reconociendo que el hecho de delegar no tiene que ver con hacer las cosas que se tienen que hacer. Delegar es una cualidad que debe ser dominada para liderar de la mejor forma y construir equipos de alto desempeño. Conforme te preparas para acabar con tus tendencias anti-delegación, empieza reconociendo estos cinco mitos y revirtiéndolos de manera proactiva. Puede que te lleve algo de tiempo antes de sentirte totalmente cómodo con esto, pero todos sabemos que el crecimiento sustancial se encuentra fuera de nuestra zona de confort.
Fuente: Entrepreneur

