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martes, noviembre 30, 2021

Una celebración inconsecuente con la realidad: Más de forma que de contenido

Mario Mérida

La celebración de los 200 años de independencia de Guatemala, fue vista desde los más diversos ángulos por algunos sectores, grupos, organizaciones, colectivos y por personas de manera individual. También, hay que mencionar aquellos habitantes que han permanecido ajenos, por no sentirse identificados con el país donde nacieron y viven; incluso la academia fue indiferente a la fecha. En fin, lo cierto, es que ya paso. Ahora toca esperar el feriado del 20 de octubre, para luego entrar a la navidad y año nuevo.

En las condiciones pandémicas y sus efectos en los aspectos económicos, políticos, sociales y la revisión del pasado colonial, se celebró en el Congreso los actos conmemorativos de estos largos 200 años de independencia, sin la anexión temporal a México.

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Para bien o para mal, la disertación presidencial ante los diputados resulta una buena referencia, para comentar la revisión del pasado, el presente y la esperanza de un futuro mejor hecha por el presidente

Del discurso llamó mi atención el planteamiento introductorio y otros aspectos generales que comento: “Antes de presentarme ante ustedes el día de hoy, me he hecho dos preguntas y quiero compartirlas respetuosamente con ustedes y exhortar a que todos nos las hagamos”. Y hubiera agregado las responsamos. En realidad, fueron cuatro (4):

1. ¿Con qué espíritu llegamos a estas efemérides del país que tenemos?,

2. ¿Con qué actitud llegamos? Pero más allá de eso,

3. ¿Con qué espíritu estamos dispuestos a construir el futuro de nuestro país?

4. ¿Con cuánto compromiso y determinación trabajamos en la construcción de una Guatemala que, al igual que el mundo entero, vive de circunstancias absolutamente excepcionales?

Si, estas interrogantes fueron hechas a los diputados, creo que pocos de estos repararon en el discurso y en la importancia, que el presidente los hiciera parte de un ejercicio político-académico de tal relevancia. Pero, sí pretende que los guatemaltecos las respondan, es tiempo perdido. La mayoría de habitantes esperan que el Estado genere las condiciones de bienestar y seguridad, que les garantice la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona (Artículo 2. CPRG).

Está claro, que el presidente es consciente de la división entre los guatemaltecos, por infinidad de razones, unas con mayor peso que otras. Sin embargo, las que más pesan son las que hace referencias a cuestiones étnicas, clase social, género y aborto, por mencionar las más relevantes, que son estimuladas constantemente. Como, se observará no hago referencia al aspecto ideológico. Creo, que es más un cliché, que una realidad. A estas alturas pocos o casi ninguno, se autodefine o considera comunista o anticomunista. Sin embargo, su empleo sigue siendo útil, para los demagogos, al igual que la continua mención de Dios.

Finalmente, coincido con la importancia de estar y permanecer unidos ante la adversidad actual y, lo que venga a futuro, pero esto solamente se logra con un esfuerzo desde el gobierno, es decir del Organismo Ejecutivo, que parte por materializar el llamado a la unidad y a reducir la confrontación mediante el dialogo o mejor dicho la conversación con los representantes de los diversos sectores.

 

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