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martes, noviembre 30, 2021

Un Estado agónico, próximo a morir si no se vacuna a tiempo

Mario Mérida

En nuestro país continuamente una serie de hechos de cierta criticidad, que no llegan a enraizar una crisis, porque tras estos, surgen otros que desvían la atención de los primeros. Significa, esto que no hay crisis. Por supuesto que no.

Lo más complicado es atender una crisis de la cual no se conocen con claridad las causas -razones, intereses, necesidades o carencias- que la originan; así como los límites -urbanos o regionales- y particularmente a los actores -nacionales o foráneos- que la controlan, conociéndolos se determina la fuerza motriz capaz de impulsarla y sostenerla.

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Para comprender que es una crisis, más allá de conceptualizarla como un determinado momento capaz de afectar la estabilidad política, cito a Zygmunt Bauman*:

“Tengo la impresión de que la idea de <crisis> tiende a derivar actualmente de nuevo hacia su significado médico original”. Explicando que “El concepto se acuño para denotar el momento en que el futuro del paciente estaba en el aire, y el medico tenía que decidir qué camino seguir y que tratamiento aplicar para ayudar a que el enfermo dejará de serlo y pasará a la convalecencia”.

Es decir, entre tanto no se conozcan las causas, no se puede recetar al paciente para estabilizarlo, así que permanecerá en estado agónico hasta que fallezca o se reanime.  Esto aplica perfectamente al caso Guatemala.

Algunos de los últimos hechos relevantes, son entre otros: La denuncia de Acción Ciudadana ante la PDH, por resoluciones violatorias a los derechos humanos contra elPeriodico por parte de la CSJ, que propicio una condena de la SIP.

Existencia de un sector justicia descalificado por su ilegal continuidad ejerciendo sus funciones, que iniciaron en el 2019 y que ahora discuten la base legal para continuar dos años más a falta de elección de una nueva CSJ; jueces cuestionados por ser aliados del llamado pacto de corruptos y otros por trabajar en favor de intereses foráneos; conflictividad causada por la negativa a vacunarse en el interior del país; irrespeto absoluto al régimen de legalidad, expresadas en la destrucción de monumentos (12/10/2021), acciones violentes en contra de las instalaciones del Congreso por supuestos veteranos del ejército, marcha de salubristas y la respuesta armada de campesinos que limitaban la libre locomoción hacia el municipio del Estor, A.V; baja tasa de vacunación a pesar de los esfuerzos gubernamentales; aumento de la energía eléctrica y combustibles; una futura Directiva del Congreso cuestionada, en cuanto al costo de su elección; supuesta corrupción estatal y privada; condicionamientos a fondos provenientes de la cooperación norteamericana; incremento de la deportación de conciudadanos de los EE.UUU -283, mil a la fecha-, además de los que serán expulsados este año; que significa igual número de personas incorporadas al porcentaje de desempleo; aumento de la migración cobijada por la corrupción de las fuerzas de seguridad  y como coralario la similitud que se hace de Guatemala con Nicaragua, en cuanto a la persecución de los medios de comunicación y violación de los derechos humanos.

Como dice Bauman:

“Vivir en un estado de crisis constante no es agradable, pero puede tener su vertiente positiva, ya que mantiene nuestros sentidos vigilantes y alerta, y nos prepara psicológicamente para la posibilidad de que pueda suceder lo peor. Debemos aprender a vivir con la crisis, igual que nos resignamos a vivir con tantas adversidades endémica que nos han venido impuestas por la evolución de los tiempos” (*). Sin desestimar que en algún momento deberemos intervenir, cuanto más tarde, mas cerca del fracaso -exilio-. Porque dura hasta que alguien ignoto alza la bandera de la dignidad (Chile, Ecuador, Argentina) y llama al asalto revolucionario del poder, que convocando a los insatisfechos aunque pretendan objetivos disimiles, pero unidos por la violencia.

El mes de octubre es la transición hacia las actividades prenavideñas y a las festividades propias de la época, alejándonos subliminal y temporalmente de lo cotidiano e invisibilizando los avatares -crisis- del próximo año;  que se espera complicado en aspectos interconectados con la economía, incremento de la pandemia, retorno complicado a clases y alza de los combustibles (US$44/US$86/BANGUAT); cuyos efectos impactan en toda la actividad productiva, circunstancia que el gobierno tendrá que enfrentar sin desatender las presiones políticas, los señalamientos de corrupción, acusaciones de persecución a medios de comunicación, incremento de la violencia -Repunte violento 3 mil 195 muertes. Prensa Libre. 27/10/2021), conflictividad urbana y rural.

Vargas Llosa en su columna “El fracaso de Ortega y Gasset (14/06/2014), describe el sentir de este, en su época:

 “… quería ser un gran pensador y un gran escritor para cambiar a España de raíz, volverla europea, modernizarla, democratizarla, lo que para él —como para los intelectuales que atrajo a la Agrupación al Servicio de la República— significaba llevar a gobernar el país a sus hijos más cultos, inteligentes y decentes, en vez de esa clase política que desprecia por mediocre, falta de ideas y de creatividad, acomodaticia y cínica” … A la luz de los escenarios actuales, es innegable que los ideales de Ortega y Gasset son coincidentes con los deseos de la mayoría de guatemaltecos que demandan, paz, seguridad y empleo.

 

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