Sin posibilidad de revivir Núremberg y Tokio ¿advertencia o distractor?

Mario Mërida. Escritor, comunicador y docente universitario

Las acusaciones de presidente norteamericano Joe Biden contra el presidente ruso Vladimir Putin de cometer un genocidio con la intención de someter a la población de Ucrania, indudablemente principian a crear el escenario para llevar por lo menos mediáticamente ante un tribunal internacional a Putin. Las acusaciones de la Casa Blanca, hacen alusión a:

 “… las matanzas de Bucha y Kramatorsk, aunque el mandatario -Biden- subraya que deberán ser los juristas quienes determinen la acusación” (EL PAÍS. 12/04/2022).

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Otro de los párrafos del medio informativo -EL PAIS-, indica que:

 “La escalada retórica de la Administración de Biden supone un paso más en las acusaciones que Washington dirige contra Rusia, a cuyas tropas había atribuido hasta ahora la comisión de crímenes de guerra en Ucrania”.

El periódico, también hace énfasis en la “… la consternación mundial por los asesinatos en masa de civiles resuena en el nuevo discurso de la Casa Blanca. En concreto, la matanza de ocurrida en la estación de Kramatorsk, en el este, que causó más de 50 víctimas mortales”.

Las declaraciones de Biden surgen en medio de una crisis inflacionaria (8.5%) las más alta en los últimos años, la cual no han podido gestionar eficazmente y cuya disminución positiva está ligada al final de la guerra ruso-ucraniana. Kathy Bostjancic, economista de Oxford Economics, citada por Jorge Hurtado (France. 24.com. 3/04/2022):

 “Espera que la inflación interanual alcance el 9% en mayo y luego comience «un lento descenso». Hurtado, agrega el comentario del Departamento de Trabajo, con relación al índice de precios que:

“aumentó un 8,5% en marzo con respecto a los 12 meses anteriores, impulsados por el atasco de las cadenas de suministro, la demanda de los consumidores y las alzas de los mercados mundiales de alimentos y energía, agravadas por la guerra de Rusia contra Ucrania”.

La situación de la economía norteamericana al igual que el conflicto entre Rusia y Ucrania, están y seguirán afectando a la mayoría de países dependientes de las relaciones económicas con los EE.UU.

Los tribunales militares internacionales de Núremberg y Tokio

Es importante recordar que al final de la Segunda Guerra Mundial, fueron creados estos tribunales. Núremberg durante la conferencia de Londres (1945) y Tokio (1946).

La conformación total del tribunal de Núremberg fue con delegados de países que derrotaron a Hitler -Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética-. Los delitos imputados a los miembros de las fuerzas armada alemanas se basó en el artículo 6 del Estatuto del IMT: Conspiración para cometer los cargos 2, 3 y 4, que se enumeran aquí; crímenes contra la paz, definidos como la participación en la planificación y la realización de una guerra de agresión violando numerosos tratados internacionales; crímenes de guerra, definidos como violaciones de las reglas de la guerra acordadas internacionalmente; y crímenes contra la humanidad. La metodología procesal y las sentencias impuestas el TMI, fueron cuestionadas inmediatamente. El primero, fue el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia de los EE. UU Harlan Fiske Stone, que los calificó de fraude, sin dejar de aceptar que los nazis no le importaban:

 “No me importa lo que les hagan a los nazis, pero odio ver la farsa del que está dirigiendo un tribunal y procediendo según la ley común. Esto es demasiado moralista, un fraude para satisfacer ideas anticuadas”.

Fernández García, Antonio y Rodríguez Jiménez, José Luís (1996), abonan a la crítica: “Porque durante el período de noche y niebla por el que había pasado, las noticias de lo que Europa había vivido se habían manipulado hasta extremos de virtuosismo”[1].

La oscuridad y perversidad que cubrió la actuación de los triunfadores, crearon más de un conflicto y señales de desavenencias, como lo fue la renuncia de Abraham Pomerantz, en protesta al bajo nivel de los jueces asignados para juzgar a los criminales de guerra.

Otra situación que empañó la labor de jueces y fiscales en Núremberg, fueron los rumores de que la instalación del TMI fue una estrategia para favorecer la nominación de Dwight D. Eisenhower (20/diciembre/1944) como candidato del partido Republicano para las elecciones de presidenciales, en las que derrotó al demócrata Adlai Stevenson (1953 y 1961) relevando a Harry S. Truman (1945 a 1953).

Tribunal Internacional Militar de Tokio

Este tribunal funcionó en Tokio (1946-1948) a imagen y semejanza del TIM de Nuremberg, condenando a todos los imputados. El tribunal estuvo a cargo de Sir William Flood Webb, con jueces de Estados Unidos, la URSS, Gran Bretaña, Francia, los Países Bajos, China, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, India y las Filipinas.

La actuación de este tribunal al igual que el de Núremberg, fue cuestionada por expertos y miembros de las fuerzas aliadas. Una de las razones principales fue el perdón y exoneración de responsabilidades al emperador Hirohito (1926-1947), como responsable de los crímenes de guerra cometidos por el ejército japones. Absolución decidida por el general Douglas MacArthur.  Una de las suposiciones, fue que el general MacArthur pretendía la nominación del Partido Republicano para la presidencia, frente a Eisenhower, Robert A Taft y Earl Warren.

Sanciones a Putin

Con relación a los señalamientos y amenazas de Biden contra Putin, por genocidio y otros crímenes de guerra, quedaran como un distractor oportuno para alejar la atención del pueblo estadounidense de los problemas inflacionarios. Dicho de una manera más directa, no hay forma de llevar a Putin ante un tribunal internacional similar al tribunal militar de Nuremberg, juzgarlo según los tratados de Ginebra (1949) o de acuerdo Estatuto de Roma (1998); solamente es posible, si fueran derrotadas las tropas rusas por el ejército y la resistencia ucraniana, algo esperanzador pero imposible.

Putin podrá ser estigmatizado, figurar en la historia como el genocida del siglo XXI o un mediocre estratega militar que trató de reconstituir la Rus de Kiev (siglo IX y X), descrita por Mikhail Rossiyskiy (2018), en el ensayo de Junquera R (2017)[2], explicando el origen de Rusia a partir Rus de Kiev, como:

 “… el primer estado de Europa del Este que desde los siglos IX – X,  logró unir a más de doscientas tribus eslavas, finesas y bálticas. El poder político de Kiev –la primera sede sus gobernantes– se extendía a lo largo de un vasto territorio que abarcaba la parte europea de Rusia junto con las modernas Ucrania y Bielorrusia”

Finalmente debe recordarse que Rusia, es firmante de los Tratados de Ginebra (1949), no es parte del Estatuto de Roma (1998) y actualmente uno de los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, lo que le otorga cierta inmunidad, además de la neutralidad o apoyo de varios países.

Quizás, el mejor legado del conflicto entre ruso-ucraniano, es una obligada revisión de los tratados, convenciones y organismos internacionales, creados para hacer de este mundo, un mundo de paz y bienestar. Es decir, si surgiera otra situación similar, la intervención internacional para mediar en la solución es inmediata, con la finalidad de reducir la pérdida de vidas y destrucción de la infraestructura estratégica.


[1] Fernández García, Antonio y Rodríguez Jiménez, José Luís. 1996. El juicio de Nuremberg, cincuenta años después. Madrid, “España. Arco Libros. Página 9.

[2] Carlos Junquera Rubio, Pamplona, Editorial Eunate, 2017, LAS RAÍCES QUE DIERON VIDA A RUSIA. file:///C:/Users/Mario%20M%C3%A9rida/Downloads/Dialnet-LasRaicesQueDieronVidaARusia-7909932.pdf