Sigamos evolucionando

Según Insight Crime, Guatemala es el país menos violento de la región. Ojo, esto no quiere decir que no pase nada malo. No quiere decir que los guatemaltecos no sufrimos las devastadoras consecuencias de la violencia y criminalidad, o que podamos salir a calle tranquilos. Esto no es así. Aun y que seamos el país menos violento en la región, lamentablemente, la criminalidad sigue siendo real y nos afecta a todos.

Salvador Paiz

Quiero ser muy claro: no pretendo tapar el sol con un dedo. No obstante, no podemos negar que en nuestro país han habido importantes avances al reducirse en 64 por ciento de la tasa de homicidios por cada 100,000 habitantes en tan solo trece años. En 2009 nuestra tasa de homicidios llegó a ser de 46.4 homicidios por cada 100 mil habitantes y este año bajamos a 16.6. Este es un logro histórico para nuestro país que no puede pasar desapercibido. Sobre todo, porque la situación en países vecinos no es así. Tomemos el ejemplo de México, pasó de tener una tasa de homicidios de 18 por 100 mil habitantes en 2009 a 26 homicidios en 2021.

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Los avances en Guatemala no suceden por arte de magia sino a raíz de innumerables esfuerzos individuales y colectivos. Se ha logrado gracias a las acciones de las fuerzas de seguridad de nuestro país, esfuerzos como Crime Stoppers Guatemala, al apoyo de cooperantes internacionales y a la importante coordinación de todas las entidades que integran nuestra cadena de seguridad y justicia. En ese sentido, y con el objetivo de dar a conocer los avances y el plan de trabajo para los próximos meses, Fundesa llevó a cabo el foro “Plan de Trabajo del Ministerio de Gobernación 2022-2023”, en el cual participó el ministro de Gobernación, David Napoleón Barrientos Girón.

Durante su intervención, el ministro Barrientos, habló sobre la estrategia global del Mingob la cual abarca seis áreas programáticas: dignificación del personal (velar por el incremento salarial del personal, implementación de comedores en comisarías y mejoramiento de la alimentación del personal policial), recuperación de capacidades (velar por el buen funcionamiento del parque vehícular y demás transporte de la policía), coordinación interinstitucional, unidad de esfuerzos, investigación criminal e inteligencia civil y planes focalizados. Todas ellas unidas por un hilo transversal denominado transparencia.

Además, se anunció la siguiente iteración de la transformación policial. Esta surge tras la necesidad de impulsar una evolución cultural policial y también para fortalecer las funciones operativas, de investigación criminal y preventiva de nuestros agentes policiales. Lo primordial de esta tranformación es dignificar la labor policial y brindarles todas las herramientas para que puedan mejorar. Esto pasa por cambios en la tecnología, educación, organización, controles internos y otros temas. La policía es quien nos cuida y, como tal, es una institución que merece dignificarse.

Recordemos que la Policía Nacional Civil (PNC) es una institución relativamente joven. Su creación data de 1997, cuando se sustituye a la antigua “Policía Nacional”. En el decreto 11-97 se estableció que la PNC sería “la institución encargada de proteger la vida, la integridad física, la seguridad de las personas y sus bienes, el libre ejercicio de los derechos y libertades, así como prevenir, investigar y combatir el delito preservando el orden y la seguridad pública”. Esta misión tan importante merece todo nuestro apoyo.

Por tanto, me parece oportuno que los aprendizajes de estos primeros 25 años puedan ser incorporarlos en esa siguiente transformación policial, por tres razones: (i) esa gran reforma que se hizo entonces tuvo frutos positivos y puede inspirar otras reformas estructurales que tenemos pendientes como nación; (ii) es importante reconocer el esfuerzo cotidiano de quienes laboran en esas instituciones, dignificar esos cargos y motivar a que más personas honestas se dediquen al servicio público y seguridad ciudadana; y (iii) para cambiar paradigmas y el estereotipo que somos un país violento y sin justicia. Reconozco que en esto último punto aún hay mucho por hacer. Sin embargo, si pretendemos atraer turismo o inversión extranjera, debemos alejarnos de los estereotipos del pasado y debemos comunicar que somos una nación segura, tanto para visitantes como para inversionistas.

Debemos seguir evolucionando y buscando mecanismos de mejora porque los actores criminales también lo están haciendo. Ya hemos visto cómo gracias a la coordinación y colaboración entre varios actores, como Crime Stoppers Guatemala y la PNC, se logran grandes cosas. Sigamos evolucionando para convertirnos en ese país próspero, seguro y en paz con el que muchos soñamos.