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domingo, enero 29, 2023

Redes sociales y noticias falsas, herramientas de los populistas [1]

Mario Mérida. Escritor, comunicador y docente universitario

El título del presente artículo nace de la pasada reunión de expertos, acerca de la desinformación y otras amenazas a la democracia realizada en Atenas (  ),  difundida por elPeriódico en alianza con The New York Times, en un suplemento especial para conmemorar 26  años de fundación de este medio guatemalteco con el título: “Tik Tok, noticias falsas y obstáculos a las urnas”, reportaje a cargo de Farah Nayeri, que recoge los comentarios de Anna Romandash, Donald Martin, Khadija Patel y Stephen King.

Nayeri, inicia comentando el uso del Tik Tok en las pasadas elecciones de Colombia por un candidato totalmente desconocido, como lo era al inicio Rodolfo Hernández, candidato presidencial de 77 años. Quien por medio de una campaña en Tik Tok logró llegar a la segunda vuelta electoral frente a Gustavo Petro. Al final Hernández perdió la batalla con el 47,35% frente al 50,42% de Petro, la diferencia (5.07%) ejemplariza el valor estratégico de la plataforma en mención y otras que están disponibles en la internet. Lo que lleva a plantear, la siguiente interrogante: ¿Es el poder de penetración de las redes sociales, lo que las hace perversas? O ¿Es como el empleo que hacen de estas los políticos para lograr votos? Creo, sin dudar, que es lo segundo. Pero, también estoy convencido que las redes han sido y son utilizadas para crear estados de ánimos adversos en la ciudadanía, creado conflictos innecesarios e inútiles en muchos de los casos.

Stephen King, uno de los panelistas comentó: “Hay una confusión entre las noticias,  la política y el entretenimiento, que es impulsada por las compañías de medios sociales”. Este planteamiento sirve de referencia a Nayeri para constatar “La confusión entre realidad, diversión y ficción, algo que preocupa a las salas de redacción y más allá”. Lo que debería forzar la intervención de los medios de comunicación

Khadija Patel, exeditora en jefe del Mail & Guardian, de Sudáfrica, medio con un buen historial de descubrimientos de corrupción y crimen, que la llevo a supervisar “ronda tras ronda de despidos”, y finalmente renunció, “porque ya no había un modelo de negocio para apoyar a los medios de comunicación”. Esta situación identifica una de las causales poco analizadas desde los medios, como lo es el relevo de directores y editores, en un contexto en donde existe escasez de verdaderos periodistas. Es decir, periodistas comprometidos con los esfuerzos por contrarrestar las noticias falsas y empoderar a los medios para los que laboran, como verdaderas fuentes de información veraz y oportuna, que redundará en una mayor demanda de espacios publicitarios y, en consecuencia de ingresos financieros para los medios.

Donald Martin, exdirector del diario escoses The Herald, entra directamente a plantear la solución para revertir las noticias falsas: “… tan pronto como aparece una pieza de información falsa en línea, debe desacreditársele dentro de los 30’ antes de que tenga tracción”  No responder indica Martin, es facilitar la difusión de esta información a “través de algoritmos y una audiencia incuestionable que parece estar feliz de estar atrapada en sus propias cámaras de eco”.

La interrogante, que planteo con cierta cautela es para quienes están en el negocio de los medios, es ¿Qué tan interesados y preparados están para adentrarse en un campo de batalla, como lo es hoy en día las redes sociales?

Anna Romandash, periodista ucraniana responsable de la cobertura de la guerra en su país, explica sobre la guerra de la desinformación emprendida por Rusia, como soporte a la estrategia militar. Indica que “antes había dos realidades, noticias falsas versus hechos verificados reportados por una organización de medios heredada”. Ahora hay mucha propaganda patrocinada por el Estado, que no apunta a crear noticias falsas, sino a desacreditar la verdad.

Personalmente, tengo serias dudas acerca del interés de las personas por estar informadas verazmente, es más, ¿Qué tan importante es para la ciudadanía en general estar al tanto de lo que sucede cotidianamente en sus países? La respuesta es negativa, de ahí la alta aceptación a lo que circula en las redes, generalmente camuflajeada como entretenimiento o diversión, pero que lleva mensajes subliminales para influir en las decisiones de los receptores de acuerdo con los intereses del emisor. Para González F. en LA ERA DE LA PERPLEJIDAD. REPENSAR EL MUNDO QUE CONOCÍAMOS[2]: “Los contenidos falsos “que circulan por las redes sociales engañan a los ciudadanos, crean una cultura de la desconfianza y la confusión, y cada vez hay más indicios de desigualdad entre los que confían en los medios y los que no lo hacen…”.

Finalmente, coincido plenamente con Martín -citado anteriormente- en cuanto a la necesidad de que las Universidades y escuelas de formación de periodistas “… tienen el deber de enseñar las trampas y los beneficios de las redes sociales y restaurar la confianza en una prensa libre”. En otras palabras, permanecer inactivos y peor aún indolentes ante lo que está sucediendo, expone a los lectores a ser víctimas de bulos y a reduce la demanda por el acceso a medios legales y serios, comprometidos con los valores de la democracia y fundamentalmente con la libertad sin matices.


[1] BBVA, OpenMind, Penguin Random House Grupo Editorial. (www.bbvaopenmind.com  https://www.bbvaopenmind.com/wp-content/uploads/2018/01/BBVA-OpenMind-La-era-de-la-perplejidad-repensar-el-mundo-que-conociamos.pdf
 [2] MSc. en Seguridad Pública, columnista, escritor, docente universitario e investigador en asuntos sociopolíticos y seguridad publica
 

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