La respuesta cubana al COVID-19, el regreso a la propaganda soviética

Julio Abdel Aziz Valdez

Corría el año 1957 cuando la URSS puso en órbita el primer satélite construido por los seres humanos, casi desde el inicio de la Guerra Fría, en las ruinas de la Segunda Guerra Mundial, los soviéticos y norteamericanos se enfrascaron en una guerra no declarada que no solo comprometió miles de millones de dólares en tecnología militar sino aeroespacial, esto no es un secreto y ha sido abordado abundantemente  por cientos de historiadores, que producto de esa carrera los soviéticos se quedaron sin los recursos para generar satisfactores a su población.

Satélites y cosmonautas salían de la tierra y los rusos pasaban hambre, la paradoja mas grande de la humanidad, fue la ambición por imponerse propagandísticamente frente al oponente lo que motivó el salto tecnológico a mediados del siglo XX

Hoy, mas de sesenta años después, y en medio de la mas grande crisis del planeta desde la epidemia de gripe española, Cuba que sigue siendo secuestrada por bolcheviques del siglo XXI, ha respondido con su versión de Sputnik a la muerte de miles, sus vacunas que fueron anunciadas con rimbombantes redobles y difundida en las redes por sus fanáticos a nivel mundial, se erigen como monumentos a la falta de empatía del régimen hacia su propio pueblo.

Sus vacunas no tienen quien las produzcan y menos aún, quien las distribuyan, eso sí propagandistas abundan. Las vacunas en mención son un elefante blanco, el hambre, el desempleo que son realidades mucho más apremiantes son puestas en segundo plano en función de mostrar una revolución fuerte que puede solventar con sus medicamentos la salud amenazada de su población con el coronavirus.

A ver, sería necio el negar la existencia de los estudios y los avances en torno a la vacuna, no es ahora que la industria farmacéutica estatal cubana muestra su músculo, lo que en tiempos del sovietismo se equipararía a su industria armamentista. Al gobierno dictatorial que le importa poco solventar el abastecimiento alimenticio, e incluso la misma atención médica de emergencia, la vacuna es un recurso de propaganda como lo es sus afamadas misiones de médicos que de cooperación no tienen nada en tanto que todo aquello se paga en dólares, mano de obra especializada excedente bajo el dominio del mayor tratante de blancas de la salud del mundo, el gobierno cubano.

En medio de las tragedias que se cierne en todo el mundo, y las manifestaciones sangrientas motivadas por la inacción o ineptitud, y no hay que descartar la manipulación de izquierda, de los gobiernos frente a la pandemia, los propagandistas de la tiranía cubana, algunos de muy alto nivel como sería el mismo servicio de noticas de Alemania o DW.

La Soberana y Abdala son si o si el salvavidas del régimen en tanto que su incapacidad productiva los ha hecho uno de los países menos solventes económicamente y no por el embargo, el que ha sido usado como justificante barato para la ineptitud, lo que compromete la compra de vacunas ya existentes y que sus aliados como Rusia o China no estarían dispuestos mas seguir subvencionando, las muestras gratis no pueden ser consideraros como un recurso viable y serio por parte de ningún gobierno en el mundo.

Cada vez más las redes de propaganda se vuelven cómplices mas abyectos de la tragedia que hay en Cuba, los mismos que promueven levantamientos populares, hacen apología de la violencia de clase, e incluso justifican la muerte de soldados y policías, no tienen reparos en cerrar sus ojos y regresar a los saludos victoriosos para el primer hijo de campesinos en llegar al espacio, y con eso satisfacer el hambre real.