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domingo, octubre 24, 2021

La Plurinacionalidad en Guatemala y sus falacias ideológicas

Julio Abdel Aziz Valdez

Le hacía tanta falta a la izquierda un discurso que los uniera más allá de la protesta en si misma que encontraron en lo Plurinacional, dudo que lo entiendan, su salvación narrativa. En fin, ahora resulta ser que dicha propuesta, convertida en el título del nuevo programa de la revolución, la solución a todos los males de Guatemala.

Como la República no los sacó de la pobreza y marginalidad, según ellos, afirmación venida de la intelectualidad empoderada, como no les permitió llegar al poder siendo indígenas, representantes de los resabios coloniales según Severo Martínez Pelaez, pues es mejor tomarse el poder y regresar al tiempo de los reinos hoy mostrados como “naciones”.

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El pueblo, esa idea romántica milenarista que  la izquierda buenista, racista por cierto, plantea un problema de forma y de fondo, primero lo más evidente el suponer que un grupito de personas ataviadas con trajes coloniales convergiendo en ceremonias devenidas de invenciones post modernas new age, son “el pueblo” y la masa enajenada con el consumismo occidental, el cristianismo y no digamos con la idea de la democracia representativa que finalmente es la que lleva cada 4 años a alcaldes a los poderes locales no son, por definición, indígenas o mayas en esa también interpretación milenarista, y segundo la izquierda cree que esos micropoderes serán la manifestación del poder popular que tanto añoran.

El microsocialismo que antes deseaban para toda la nación suponen que se verá concretado en esos territorios, el llamado a la autarquía, el culto a la Pachamama, aun cuando ese culto es tan extranjero como el del Dios cristiano. En fin, el Plurinacionalismo de ser una condición antropológica inventada, en tanto que eso de naciones étnicas o culturales dejo de existir al menos en el momento que la misma Corona Española, una vez derrotadas las monarquías indias, caníbales y despóticas, se convierte en vasallos, iguales frente al poder, de ahí el camino hacia la ciudadanía estaría en función de construir una nacionalidad no regresar a la idea idílica que el activista usa para movilizar a tantos manifestantes como sea posible.

El sueño por el socialismo se ha convertido en pesadilla para quienes lo vivieron en carne y hueso, pero para quienes Fidel y el Che siguen siendo marcando su horizonte se ha convertido en una especie de espejismo, la imagen distorsionada del horizonte. Entiendo el desencanto con una realidad social y económica que exige trabajo, esfuerzo, sacrificio y demás para poder superar a lo largo de años y años la pobreza.

Claro, algunos creerán que las condiciones pueden cambiar por la vía exprés cambiando de gobernante y constitución para que en termino de pocos años la vivienda, salud, educación y empleo aparezcan y bueno, aplaudan al líder que lo logró, estos siguen creyendo que la pobreza lacerante en Cuba es producto o de la propaganda anticastrista “el Bloqueo” o de la falta de compromiso revolucionario, pero nunca al sistema.

La plurinacionalidad es el socialismo con identidad cultural, habla en kiché o kaqchiquel, con todo y que miles dejan de usarlo al año, un futuro sin iglesias con todo y que muchas tienen el mismo tiempo que la misma vestimenta que creen que es original, y la ceremonia maya junto con ancianos y guías se conviertan en la verdadera voz de la moralidad, y del buen vivir, el imponer una nueva forma de pensar y sentir a quienes fueron colonizados, una recolonización con identidad.

El intelectual de izquierda ladino, se ha convertido en el aliado cultural del esencialismo fanático a tal grado que cree que será aceptado en los territorios en tanto menosprecie a los de su especie, el no desea pertenecer a la nacionalidad cultural responsable del racismo estructural, algo raro de por sí, no por el nivel de desprecio hacia si mismo sino por el grado de romance expresado en tal desprecio, pero a este nivel eso no es raro, negociaciones completas de la paz se desarrollaron por parte de una izquierda que ponía en el campo de batalla pero no los quería en la mesa negociando con sus enemigos, hoy intentan cambiar la lógica, ponen a la figura ideal, al indígena obligatorio el idealizado por la reiterada historia que lo convirtió en victima eterna, el que la izquierda dibujo y monto, al representante de la narrativa, la intelectualidad se devana por encontrarle la explicación y con ello justifica que la ancestralidad es la solución política, el recurso del fundamentalismo vuelve al espectro ideológico de la manipulación correctiva.

La creatividad de izquierda demuestra sus dotes, ha transformado el concepto pueblo, generalizante y simplista que definía a los pobres y excluidos por los que ellos decían representar ahora lo pluraliza al usar el pueblos que no es más que lo mismo pero multiplicado por la cantidad de grupos etnolinguisticos existentes, desde los inventados como sería el caso de los xincas hasta los racialmente diferenciados como los afromestizos, no hablan acá de las tribus urbanas que se han lucido en cuanta manifestación hay, claro no toman en cuenta las congregaciones religiosas en tanto que asumen que estas, que integran a las personas por lo que creen y no por lo que otros dicen que deberían de creer por su etnia, son producto de la colonia como si las raíces de su identidad se remontara a los tiempos previos a la venida de Pedro de Alvarado sus 200 peninsulares y los mas de 5 mil tlaxcaltecas, estos últimos, que fueron los que realmente conquistaron lo que hoy es Guatemala.

 

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