La Independencia patria y los delirios de la izquierda

¿Cabe en las celebraciones de los grandes hitos formadores de nación las discusiones de contenido? Si, todos los hechos históricos y sociales por definición tienen profundidades y complejidades que son susceptibles de ser manipulados, el 15 de septiembre “la Independencia” no es una excepción.

Julio Abdel Aziz Valdez

Existe un elemento que regularmente no se toma en cuenta y es que son estas celebraciones, basadas o no en hechos reales forman identidad y no cabe la menor duda que esta fecha lo hace y cada año con más fuerza a tal grado que estas celebraciones trascienden en varias ciudades de Estados Unidos y otros lugares donde hay connacionales.

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No faltan las criticas agrias de la izquierda en cuanto a la consabida identidad del criollo, la inexistencia de los pueblos indígenas y mujeres en aquellos acontecimientos, o peor aún el hecho de que la situación actual no refleja el que haya habido una “verdadera” independencia, y demás. Si te encuentras con estas críticas vamos a intentar explicar no los hechos históricos sino la lectura y criticas actuales para que no te dejes engañar y lo haremos a partir de una pregunta, a saber:

¿Qué tiene en común el 15 de septiembre con el llamado Genocidio? Aparentemente nada si no es que más de un historiador tendencioso afirme que hay tendencias que se mantienen desde ese entonces hasta la actualidad, pero no son esos argumentos tan poco sustentados donde se encuentra la respuesta, sino en el hecho de que la narrativa del genocidio fue inventada y desarrollada por la izquierda y sobre la cual no solo justifica demandas multimillonarias y hasta proyectos políticos fanáticos que exigen la transformación completa del Estado, en cambio la narrativa de la independencia si existió y existe (a veces como mera ilusión), y por si fuera poco ha ayudado a formar identidad común en una nación diversa, dilema al que se enfrentan todas las naciones del mundo, pongamos como ejemplo la institución de la reciente muerte de la Reina Isabel de Inglaterra y la monarquía, podré no estar de acuerdo con la existencia de tal institución pero no puedo negar el enorme significado que esta tienen en cuanto a la unificación de la nación heredera del otrora Imperio.

La independencia y su celebración ha sido constantemente motivo de cuestionamiento por la izquierda con el sentido de imponer su idea de que es necesaria otra independencia conducida por sus vanguardias revolucionarias, los puebles hacia la plurinacionalidad regeneradora que no es más que el retorno a los 10 minutos antes de que Pedro de Alvarado pusiera un pie en una tierra que con 300 años después se llamaría Guatemala.

El fanatismo esencialista y etnicista de los negacionistas de la independencia incluso han llamado a no usar la vestimenta indígena, que por cierto no les pertenece solo a ellos sino a toda la nación como un conjunto de significados culturales, intentan hacer llamados a un falso monopolio de lo correcto en el uso de los mismos, es más la crítica no la dirigen solo  a quienes usan tales vestimentas sin ser indígenas en desfiles y en actos llenos de emotividad identitaria sino a los propios indígenas traidores que prestan sus prendas para tales actos, ahora resulta que la identidad es una marca exclusiva de quienes intentan reescribir la identidad nacional a partir de lecturas tendenciosas de la misma historia que critican.

La discusión no va si es que hubo o no hubo independencia, lo cual sería constructivo abordar como proceso formativo, sino que la izquierda aspira a reescribir esa historia como le da la real gana e imponer su narrativa, aspecto que seguramente sucedería en un gobierno hipotético hecho a la medida por ellos, de ahí que las críticas académicas solo sean estériles monólogos de formación monocromática de cuadros de la nueva revolución.

Parecerá contradictorio lo que afirmare a continuación, pero salgan y celebren mas que la independencia el hecho que tenemos una gran nación en construcción y en ella reconocemos la diversidad cultural que nos hace únicos como ciudadanos, y para aquellos que en su derecho la contradicen pues bien también tienen el derecho a manifestarse, después de todo es uno de los logros de la independencia real el poder hacerlo.