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domingo, octubre 24, 2021

La bandera “maya” en la Plaza Central, el delirio de poder que no termina

Julio Abdel Aziz Valdez

Una aclaración de forma que al parecer ni los dilectos dirigentes indígenas sabían cuando izaron su bandera el día 15 de septiembre pasado, aprovechando la conmemoración del Bicentenario de la independencia sin actos ni fiestas, aquella bandera que el gobierno de Alvaro Colom mando a poner junto con la bandera nacional y la bandera de Centroamérica. En realidad es una invención que devino de algún político que se le ocurrió simplificar la diversidad cultural en solo cuatro expresiones, y bueno asumiendo que cada una es diferente pues cada una tiene un color distinto, como los colores del maíz y los puntos cardinales, según la website del INGUAT, y bueno cada uno de estos representa supuestamente a cada pueblo.

Nada más tendencioso y manipulador que ver a intelectuales simplificando la realidad para que sea utilizada para fines políticos y pueda encender las emotividades encadenadas a la ignorancia, en primer punto asumir que todos los indígenas de origen maya son lo mismo responde a la lectura nuevamente simplista de las enormes diferencias que hay entre cada uno de los idiomas que lo componen eso sin hablar de costumbres, cosmovisiones y hasta ubicaciones geográficas.

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Pero meterlos a todo en un costal funciona como propaganda porque asume que su contraparte es el otro color, que es incluido porque para ellos los llamados ladinos no todos son tan malos, hay algunos buenos y entonces con esos si se pueden hacer alianzas, por lo regular esos ladinos buenistas son los que ofrecen sus oficios como abogados y militantes “aliados” (dependiendo del momento también pueden ser aliades)

Los ladinos son presentados a los ojos de los indígenas que desean convencer con sus diatribas, como los colaboradores de los explotadores, nada nuevo en la visión enfermiza que Carlos Guzmán Bockler (vaya apellido tan guatemalteco) había propuesto a inicios de los setenta.

Por lo que muchos incluso llegan a suponer que estos vinieron en un barco hace 500 años, en su cabeza no entra la idea de que el indígena y su cultura se ha transformado en esos mismos 500 años a tal punto de que muchos dejaron de considerarse como tal y bueno ahora son lo que ellos intentan odiar, al que se movilizó socialmente.

Pero regresemos a la bandera, vaya delirio, el 20 de octubre de 1996 en el acostumbrado desfile conmemorativo de la llamada revolución de 1944, un grupo de militantes con el rostro cubierto izaron la bandera de URNG en el asta que se encuentra en la plaza central, estos personajes se hicieron visibles a lo largo de aquel año en actos públicos aprovechando la distención y que la paz ya estaba prácticamente concretada.

Las organizaciones de masas de URNG querían aprovechar el momento político para hacer presencia pública, algo que no se veía desde hacia al menos 10 años ya que los comandos urbanos fueron aniquilados a mediados de la década anterior.

URNG ya visualizaba un futuro político partidario para 1997 y bueno, era importante ubicar la marca, esto, hay que admitirlo, ayudó, los aplausos y las vivas de los manifestantes se hicieron presente y ayudó a traer a la vida a la leyenda de los guerrilleros míticos, hay que recordar también que en menos de dos periodos presidenciales posteriores aquella popularidad cayó por los suelos a tal grado que hoy ese partido es un muerto político que se niega a ser enterrado (todo un zombi)

En menos de 23 años el proyecto de la revolución cayo estrepitosamente, no logró sobrevivir la paz a diferencia de sus hermanos mayores en Nicaragua (FSLN) y en El Salvador (FMLN) pero no todo estaba perdido, en esos años diversas ongs, ex militantes e intelectuales redimidos en la nueva fe del etnicismo formularon a tono con la nueva era y en consonancia a los vientos que soplaban en el continente, la culpa enfermiza por ser producto del desarrollo cultural y entonces intentan por segunda vez constituir la nueva religión de la salvación.

El Estado Plurinacional basado en el concepto anti cristiano de la ancestralidad, esto supone nuevamente el llamado a la unidad RACIAL no cultural de los indígenas y de pronto aquellos que antes usaban la camiseta del Che ahora se presentan con bastones ediles mandados a hacer en la carpintería de la localidad. Ha sido esta nueva secta que en su delirio de grandeza izo, por segunda vez, una bandera donde debió haber estado el estandarte nacional y desde ahí lanzan su proclama de nueva independencia, la locura total que proporciona el fundamentalismo de los que se constituyen en la llama que ilumina incluso a los indígenas perdidos en la mentalidad del colonialismo.

Y si por si fuera poco el deseo por una patria proletaria y revolucionaria que aún existía en las mentes de esos militantes en 1996 en el 2021 la visualización de una patria segregada, dividida en cantones (¿la visión romántica de Suiza acaso?)  o como dicen en su evocación de las reservas indias norteamericanas “los territorios” concepto con el que Martín Toc, el Atanasio Tzul con las mismas aspiraciones monárquicas, se refiere tempranamente a los lugares donde lo invitan para ser envestido como la figura mesiánica necesaria para guiar a la izquierda etnicista sin guía.

 

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