17.2 C
Guatemala City
lunes, septiembre 27, 2021

Finalmente ¿Quiénes apoyaban a Juan Francisco Sandoval?

Julio Abdel Aziz Valdez

En algún momento iba a pasar, lo pensaron mucho, muchas horas de meditación y análisis político y administrativo, consultaron a allegados y asesores, finalmente la decisión de la destitución se concretó, su remoción del puesto de Fiscal de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), valga la aclaración, el heredero de la CICIG personal, “expertices” pero sobre todo de los apoyos políticos y financieros.

No dudo de que haya algunos ciudadanos preocupados, honestamente, por la corrupción y su disgusto responda a su responsabilidad cívica frente a tales actos, sin embargo, esos ciudadanos poco a poco se diluyen o bien manipulan en torno al cartel de organizaciones que pretenden tomar la tribuna y llevarse el aplauso, anhelan ser levantados en brazos hasta la misma silla presidencial.

Los comunicados de organizaciones “populares” de corte de izquierda, que por cierto cuesta que asuman la identidad política que en realidad tienen, junto con el no menos famoso Procurador de Derechos Humanos, Jordán Rodas, expresan su molestia y sus reclamos por el cambio de la Fiscal General, esto adquiere la clásica forma de exigencia de renuncia de las autoridades electas y las designadas en mecanismos democráticos. Los tonos y las amenazas que se dirimen en las redes sociales y en los medios de prensa tradicionales siguen sin calar en la opinión pública en forma masiva, dicho en otras palabras, sigue sin perfilarse movimientos masivos como los acontecidos en el 2015 y si me permiten usar la bola de la pitonisa no va a suceder.

Intento imaginar esas horas de discusión en el despacho de la Fiscal, la incomodidad real de poseer un trabajador altanero y con evidentes malas crianzas que asumió que su puesto, pagado con dinero público, no estaba garantizado por su función pública sino por el respaldo brindado por la misma Embajada Norteamericana, dicho en otras palabras era más fiscal general que la fiscal general, asumía que el centro de la persecución penal iba en torno a él, y como halagos no le hacían falta por parte de lo que llamaremos ahora el lobby judicial, organizaciones que aplauden todo lo que vaya dirigido al esfuerzo de recomponer o descomponer el Estado el cual sueñan con asaltar.

Al señalamiento de justicia selectiva, cómicamente las organizaciones de izquierda, que forman la base política de este funcionario lo niegan y afirman que la razón y “la lucha contra la corrupción” es lo que les importa, con ello imponen de nuevo la visión binaria de que a todos los que piensen diferente seguro están a favor de la corrupción, es más, persisten en afirmar que esta lucha es lo que les caracteriza y define, vaya paradoja.

Si bien es cierto la corrupción es un mal endémico y terrible, no le corresponde a la izquierda dar lecciones sobre ella, es más, bajo esta percepción se cerraron los ojos a las ilegalidades que sus funcionarios emblema cometieron con el argumento que lo hacían luchando contra ese monstruo inventado que es “el pacto de corruptos”.

Los funcionarios públicos no se deben a esas visiones maniqueas de buenos contra malos, o peor aún de las visiones binarias de el pueblo versus la oligarquía, no, se deben a la ley y estas fueron creadas por los representantes elegidos por votación, que la izquierda se mantenga siempre en los últimos puestos de las preferencias electorales no es justifica la intención perenne de imponer sus puntos de vista por la fuerza, y esto se ve claro con las abundantes amenazas de violencia “justificada” que entre los más fundamentalistas esta las emitidas por los 48 Cantones que además posee tintes racistas.

El adalid de la justicia, que en realidad es un político funcional a la serie de apoyos de quienes en la marginalidad mantienen viva la esperanza de la toma de poder, son la muestra de la tendencia que se suponía que desaparecería con la CICIG, la de usar a la justicia como instrumento en manos de políticos y empresarios en función de sus intereses, y al final lo único que cambió fue el color de la bandera y los discursos rimbombantes pero los políticos siguen ahí, llamando a la rebelión y a la destrucción del Estado, el mismo discurso de siempre.

Últimas Noticias

Noticias Recomendadas