15.6 C
Guatemala City
sábado, noviembre 26, 2022

Estados Unidos: ¿Una potencia fallida?

EEUU presiona e interfiere en los asuntos internos de sus aliados, mientras China y Rusia no lo hacen de la misma manera. EEUU presiona bajo la convicción de que no hay otra opción que seguir a EEUU. Este es su gran error.

Por Nicholas Virzi Arroyave, Ph.D.

Estados Unidos tiene una larga historia de mandar en nuestra región. Fue en 1823 que se declaró la Doctrina de Monroe. En ese entonces, el presidente de EEUU, James Monroe, aseveró que América era para los americanos. En el prejuicio dominante de aquel entonces, el presidente Monroe asoció a EEUU con todo el hemisferio occidental, las Américas. Su intención era excluir a las potencias autoritarias europeas de influencia en el hemisferio occidental de las Américas. Su prejuicio era pensar que lo que era bueno para EEUU era bueno para la región entera. Aunque EEUU en aquel momento no tenía el poder de realizar sus intenciones, no les cabía duda a los líderes de EEUU que lo tendría en el futuro. Tal cual era la confianza de EEUU en ese momento.

La misma confianza tuvo EEUU después de la Segunda Guerra Mundial (SGM) en el Siglo XX. Con base en la confianza y convicción que EEUU representaba la salvación del mundo, algo demostrado en la SGM, por su énfasis en la libertad individual y los derechos individuales, EEUU actuó agresivamente para promover su estilo de vida en el mundo. Partiendo de una convicción en sus valores fundamentales, la libertad económica y la libertad política, EEUU promovió fuertemente estos valores y principios por todo el mundo. Desde su posición hegemónica, EEUU promovió la la libertad ante otra potencia mundial, la URSS, que promovía la igualdad impuesta por la fuerza estatal. La tarea no fue fácil. La URSS había nacido de la vieja Rusia, un país débil, con poca importancia y capacidad de actuar a nivel global, por lo que nunca tuvo colonias. El discurso anticolonial e igualitario fue algo que aprovecharon los comunistas, no sin buenas razones y gran atractivo en el Tercer Mundo.

EEUU tuvo éxito Europa y en Asia. EEUU logró convertir a Alemania y Japón en países liberales, dos de los grandes logros de la política exterior en toda la historia. Estos países lograron ubicarse entre los primeros cinco países no solo en cuanto a su tamaño económico, sino también sus niveles de vida, gracias a su apego a la lógica de la economía de libre mercado que EEUU empujó con toda fuerza. Sin embargo, a pesar de que ambos países figuran entre las cinco economías más grandes del mundo, no ocupan puestos permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU, legado de su derrota en la SGM. Cuando finalmente cayó la URSS, el fracaso del comunismo, y de la planificación centralizada en general, quedó desnudado. EEUU no tenía competencia entre los Estados-nación del mundo. Sobre este gran triunfo del liberalismo fue que Francis Fukuyama escribió su famosa obra, El fin de la historia. Según Fukuyama, el mundo había aprendido como prosperar y cooperar. Los conflictos eran cosa del pasado.

No fue así. EEUU mismo olvidó las lecciones de la historia de su propio éxito. Confiados de que no existía otra opción que seguir a EEUU, los líderes y funcionarios políticos americanos empezaron a experimentar y coquetear con ideas colectivistas. Lo hicieron con la típica fatal arrogancia de agentes públicos, solo que lo hicieron a nivel global, no solo a nivel nacional. EEUU se empezó a alejarse de los principios liberales que caracterizaban su motivación y razón de ser y actuar en el escenario global. En poco más de dos décadas, la política exterior de EEUU se habría vuelto irreconocible. En ninguna otra región del mundo se vio el cambio tan radicalmente como se vio en Latinoamérica. Cuando antes los expertos del Departamento de Estado de EEUU encargados de nuestra región eran conocidos anticomunistas (muchos de descendencia cubana), la nueva generación se empezó a dejarse ver de un corte más progresista. 

Sin duda alguna, se dio un cambio sustancial en el carácter de los funcionarios de EEUU, especialmente entre los que tenían que ver con la política exterior. Los anticomunistas del pasado se desplazaron, y sus puestos fueron ocupados por gente de otro pensamiento. El proceso al final fue completo. Hoy por hoy, los funcionarios de la política exterior de EEUU ya no creen firmemente en los valores fundamentales de lo que era ese gran país. Ansiosos de confesar los pecados de la civilización Occidental, que EEUU en el pasado representaba por excelencia, los líderes políticos más altos de EEUU han caído en la trampa de exponer públicamente que EEUU es un país irremediablemente racista, opresor, colonizador, etc. Dicho de otra manera, EEUU ya no representa el bien, cosa ilógica para un país que todavía pretende decirles a otros países como manejar sus asuntos internos.

Con el cambio de valores vinieron cambios concretos en el manejo de la política exterior. Un caso concreto se da en el caso de la persecución de los militares guatemaltecos que lucharon en contra de la guerrilla marxista durante el Conflicto Armado Interno, con el apoyo tácito e abierto de EEUU. Años después de que la guerrilla marxista fuese derrotada, EEUU traicionó abiertamente a sus aliados. Lo hizo confiado de que esta traición no le traería consecuencias. No hay mejor ejemplo de esta traición que la presencia del Embajador de EEUU en los juicios en contra de los militares guatemaltecos, que tuvo la intención de mandar el mensaje a las cortes guatemaltecas que habría que condenar a los ex aliados de EEUU.

El abandono de EEUU de sus aliados es una cosa, y no es nueva cosa. Pero la traición de sus aliados es algo que en las relaciones entre países no se puede, ni debe, olvidar. Asimismo, el nuevo discurso y actitud progresista no ha pasado por alto a los rivales geopolíticos de EEUU. Según los rivales de EEUU, EEUU ya no tiene autoridad moral para hablar de principios universales en el mundo, y están teniendo eco. Los rivales de EEUU critican a EEUU usando la misma narrativa de la izquierda Americana que hoy ostenta el poder político en EEUU. China y Rusia recogen cada punto discursivo de la izquierda americana para disputar la pretendida hegemonía de EEUU en el mundo,[1],[2] cosa que en el pasado no ocurría.

Ahora, EEUU se preocupa por la penetración de China comunista en el vecindario centroamericano, ejemplificado por el acercamiento de El Salvador con China.[3] Esto lo pidió EEUU a gritos. EEUU presiona e interfiere en los asuntos internos de sus aliados, no solo para limpiar la corrupción, sino también para imponer una agenda progresista que no cuadra precisamente con los valores generalmente compartidos en nuestra región. Por su parte, China y Rusia no interfieren de la misma manera.

EEUU presiona bajo la convicción de que no hay otra opción que seguir a EEUU. Este es su gran error. EEUU opera en su política exterior como si otros países quisieran replicar su modelo. ¿Cuál es el modelo que EEUU pretende exportar? El modelo de un país cuyas elecciones son disputadas tanto por la derecha como la izquierda, que es incapaz de castigar a criminales, y que sufre por una polarización no solo política sino social, donde el pueblo no se puede poner de acuerdo siquiera con lo que define a una persona o familia.

EEUU puede representar muchas cosas. Pero fuerza, unidad y progreso no figuran tan claramente entre esas cosas.


[1] https://www.dailywire.com/news/china-mocks-and-attacks-the-united-states-on-u-s-soil?fbclid=IwAR0RDf-gnTINvxedt0bUC3A_bEX4KjKG_1wUwzTv-kkULiNBOr9q5E-1Lsw

[2] https://nypost.com/2021/06/16/putin-claims-biden-us-hypocrisy-on-cybercrime-human-rights-and-ukraine/

[3] https://www.americanthinker.com/blog/2018/08/gratitude_el_salvador_hands_a_port_to_china_worrying_us_military_officials.html

 

Suscríbete a Nuestro Boletín

¡No te pierdas las noticias más relevantes y contenido exclusivo! 📲

Últimas Noticias

Noticias Recomendadas