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domingo, diciembre 5, 2021

Esencialismo maya el nuevo proyecto de la revolución ecológica

Julio Abdel Aziz Valdez

Hace 23 años cuando se suscribieron los acuerdos de paz en Guatemala, por cierto los últimos en la región centroamericana. El proyecto del socialismo que planteaba entre rimbombantes definiciones la URNG dejo de sonar y poco a poco se transformó aquel proyecto, por el que habían dado la vida muchos militantes y por lo que habían asesinado a muchos otros. En la apuesta por la consolidación de la democracia, se veía una posibilidad de acceder al poder por medio de las urnas con todo y que el conflicto armado guatemalteco había sido el de menor intensidad en comparación con Nicaragua y El Salvador y donde los exguerrilleros se habían cuajado un proyecto político viable, claro, al final terminó naufragando por sí mismo y sin apoyo de la metrópoli del norte.

La apuesta para el nuevo sujeto inventado de la revolución tendría que cuadrar con las exigencias del contexto internacional, y es ahí donde el tema del esencialismo indígena cobra vigencia, para mostrarlo puro y sin mácula había que definirlo a partir de su conexión con el mítico pasado, uno que idealizara al milenario y al mismo tiempo lo victimizara de tal manera que lo disponga como un ser ahistórico. El pobre y proletario al cual el discurso stalinista setentero y ochentero ya no tenía cabida en la post guerra en tanto que este está más ocupado por correr hacia la movilidad social, conectado a internet en su smartphone, vista a la gringa en las pacas y sobre todo ha dejado por un lado la lastimera diatriba romántica del pobre salvando al pobre de su pobreza, nada más irreal y ridículo del discurso socialista de los siglos XIX y XX y con ecos en el XXI  y que solo intelectuales de ONGs y algunos docentes universitarios repiten en forma necia.

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En cambio, el indígena mayanizado, o mejor dicho politizado a partir de dos características a saber: su pobreza y su identidad cultural, suponen que ambas categorías se mantendrán siempre y que, por supuesto hay que potenciarlas en función del proyecto político, el pobre – campesino – rural y el indígena – víctima – sujeto de resistencia – original – ancestral, se constituyen en las variables a potenciar.

De la nada, así es, de la nada los que antes eran ciudadanos ahora son autoridades ancestrales y el autonombramiento es suficiente, no necesitan acreditar asambleas, procesos eleccionarios y menos aún el dictamen de un antropólogo “profesional” para probarlo, veámoslo en el caso de la Minera San Rafael y ahora en el proyecto Fenix de la Compañía Guatemalteca de Niquel, en ambos casos se ha activado tanto la propaganda como los argumentos esencialistas a partir del reclama de la propiedad “ancestral” en la lógica que se usaba en las reservas indias en Estados Unidos, cabe hacer la aclaración que dicho reclamo carece de lógica en tanto que para estos comunitarios la tierra es solo un medio y no un fin, vaya, la contradicción reside en que la famosa Reforma Agraria que la izquierda enarbolaba como bandera y que permitió hacer de Árbenz el Santo de su devoción contemplaba el reparto de esta como un medio de producción pero al parecer al no cuajar esta invención a la firma de los acuerdos de paz se les ocurrió, volver a manipular a los condenados de la tierra (a la Fannon) para que reclamaran una supuesta propiedad ancestral y entonces la tierra se convierte en el fin, la mejor forma de anclar al pobre en su pobreza y de esta manera manipularlo.

La izquierda ama a la pobreza como punto de partida no al pobre como realidad humana contradictoria, ya que cuando este sueña con salir de su pobreza deja de ser atractivo como paso con el obrero. En el Estor y en San Rafael las Flores se están inventando un maya o en su efecto a un Xinca que hace reverencia a la madre tierra, y en la perpetuidad de su mundo agrario el intelectual se siente extasiado. Decenas de activistas pagados con dinero extranjero lograron despertar la conciencia Xinca ya desaparecida y le dan a los ciudadanos en su exclusión una suerte de programa étnico que les promete ser mandamases en un territorio imaginado y al Estado lo convierten en el demonio ladino la contraparte, contradictoriamente ese humo de conciencia sirvió para la consulta y para impedir el funcionamiento de la empresa minera pero a la larga se disipara si no es que la perversa promesa de la plurinacionalidad no se hace realidad.

La toma del poder ha pasado a un segundo plano y la apuesta va por el desarrollo de la conciencia étnica, el contexto de las consultas son verdaderas escuelas de formación de cuadros fundamentalistas que anteponen la identidad étnica para construir petitorios de demandas siderales, una vez el disparate de la reforma agraria llega a su fin y con ella el encumbramiento del sujeto campesino ahora se sustituye por los territorios que no se sabe dónde empiezan y donde terminan y el maya como una suerte de Navi enarbola su superioridad moral para reclamar la tierra que, contradictoriamente, no la puede hacer producir sin la lógica capitalista, el político y el intelectual de izquierda le apuesta a que ese maya sideral se consuma en su propia pobreza y mientras le saca el voto.

 

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