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lunes, mayo 17, 2021

Época de listas: utopías, ilusiones y desilusiones

Mario Mérida

Desde que se conoció la denominada lista “Engel”, en honor al senador Eliot L. Engel, proponente ante el senado norteamericano, se ha especulado acerca de los nombres que contendrá. De hecho, ya circuló una lista falsa de sospechosos de cohecho pasivo y activo -corrupción-, lavado y narcotráfico, con base a rumores sobre sus supuestas actividades ilícitas, que los convirtieron en poderosos empresarios, comerciantes, políticos, profesionales del derecho, etcétera.

El interés por conocer los nombres, no es otro, que el morbo y lo que escribirán algunos comentaristas, notas de redacción de los medios de comunicación y principalmente los comentarios y memes que circularán en las redes sociales. Es decir, no es el interés nacional lo que mueve la curiosidad, sino el morbo.

La lista “Engel”, es un instrumento de la Ley de Compromiso Mejorada del Triángulo Norte (2020), que incluye negar visas para entrar a EE. UU y una estrategia de 5 años para promover la prosperidad, combatir la corrupción, fortalecer la gobernabilidad(2) y seguridad para frenar la migración.

Lo que desde el inicio llamó mi atención,  con relación a la citada  ley es,  que en su discusión y aprobación por el Congreso de los EE. UU, solo desarrolla las sanciones que se aplicarán a los países en el área de influencia de los intereses norteamericanos, dicho de manera más contundente, “que ponen en riesgo los intereses de ese país”, pero no aplica para los pillos de cuello blanco de origen norteamericano o nacionalizados como tales, entre los que se encuentra vendedores ilegales de armas, lavado de dinero, tráfico de personas y distribución de drogas, actores vitales para que el crimen organizado tenga éxito en el territorio estadounidense. Así, es que el gobierno norteamericano tendrá que tomar algunas acciones internas, para contener la criminalidad interna, principiando con la regulación de las armas y un mayor esfuerzo de inteligencia para combatir el narco tráfico.

También, sentí pena por las personas que entraron y salieron de la “lista” para presentarse ante el Enviado Especial del Triángulo Norte, Ricardo Zúñiga, porque quizás hubiesen contribuido con información más exacta de la realidad nacional -y no la reiterada y dramática narrativa victimizante implorando un solución paternalista-. Además de propuestas para mejorar los mecanismos de comunicación entre los gobiernos del Triángulo Norte, con el fin de encarar exitosamente la problemática de la migración, cuyo origen es la falta de oportunidades de trabajo bien remunerado en el país. Aquí es donde toma sentido lo utópico.

La expresión del enviado Ricardo Zúñiga: “Estamos buscando aliados”, quizás no es el mejor comentario, cuando a la reunión asistieron representantes del sector justicia, sobre todo si lo que se pretende, es “Un sistema de justicia imparcial sin corrupción protege los derechos humanos, la inversión y la igualdad. Lograrlo requiere de independencia e integridad de jueces. Según un mensaje vía Twitter de la embajada de Estados Unidos en Guatemala. (elPeriodico.07-04-2021*).

Lo expresado, no intenta desaprobar la labor de la Constitucionalista Gloria Torres, la juez Aifan o el Fiscal Sandoval, sino reiterar que la “justicia, solo puede ser aliada del debido proceso y la búsqueda imparcial de la verdad”. El MANUAL DE AMNISTÍA INTERNACIONAL JUICIOS JUSTOS (2014. p. 124), reconoce que “Tanto la imparcialidad de hecho como la apariencia de imparcialidad son fundamentales para que se mantenga el respeto por la administración de la justicia”[1]

Por otra parte, la señora premio nobel de la paz (1992), indicó que conversaron con el delegado Zúñiga de “las causas estructurales sobre la migración, el Estado de derecho, la corrupción e impunidad, además de la realidad socioeconómica de los pueblos indígenas” (*).Faltó la voz de los pueblos xincas, garífunas, mestizos o ladinos y las otras naciones mayas. Entiendo que en la embajada no cabían todos. Talvez, en una próxima vista el resto de guatemaltecos, nos enteramos cual es la agenda del gobierno de EE. UU, para nuestra nación.

El Desarrollo programas propuesto por EE. UU, con entidades autónomas, sociedad civil, empresariado y otros sectores, está bien, pero alguien debe establecer el marco de legalidad y, eso solo lo puede definir el responsable de la gobernabilidad(2) en Guatemala. Para Insulza, José Miguel “… la Gobernabilidad democrática, es la capacidad de la política para mantener la estabilidad de la democracia, con respeto pleno de los derechos humanos y el Estado de Derecho y satisfaciendo las necesidades de las mayorías nacionales. También significa: “… que los gobiernos deben ser capaces de gobernar efectivamente. Un gobierno electo democráticamente debe tener el poder y las condiciones de regir de manera efectiva en su país” (OEA. 2005-2015. p. 36)[2]. (ampliado de elPeriodico, para los lectores de PERSPECTIVA)


[1] Observación general 32, Comité de Derechos Humanos, párr. 21; Tribunal Europeo: Piersack vs. Belgium (8692/79) (1982), párrs. 30-32, Sander vs. United Kingdom (34129/96) (2000), párr. 22, Galstyan vs. Armenia (26986/03) (2007), párr. 79; Apitz Barbera y otros vs. Venezuela, Corte Interamericana (2008), párr. 56; Prosecutor vs. Anto Furundžija (IT-95-17/1-A), Sala de Apelaciones del TPIY (julio de 2000), párrs. 189 y 190.

[2] https://www.oas.org/docs/publications

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